Bimbo cumple veinticinco años en Cantabria
Modificar hábitos de consumo tan arraigados como los que tienen que ver con la alimentación es una tarea que requiere tiempo y acierto a la hora de proponer productos alternativos. El pan de molde, tan presente hoy en nuestros hábitos alimentarios, ha tenido que vencer no pocas dificultades para abrirse un hueco en la dieta doméstica. La existencia del pan tradicional que se elaboraba y vendía en las panaderías de barrio, determinaba unas formas de elaboración y de consumo que casaban mal con la propuesta para innovar algo tan arraigado como la forma, el sabor y la consistencia de ese alimento básico. Bimbo no sólo afrontó ese reto, sino que consiguió popularizar el pan de molde en España y su implantación en Cantabria en 1975 fue consecuencia de esa rapidísima expansión nacional del consumo, que exigía una red de fábricas cercanas a los lugares de venta para garantizar la frescura del producto.
La apuesta por Solares
En aquel año –1975–, la firma, que ya contaba con plantas de producción en Granollers (Barcelona), Madrid y Palma de Mallorca, buscaba su implantación en la Cornisa Cantábrica para atender un mercado que quedaba demasiado alejado de cualquier otra de sus plantas de producción. El entorno de la bahía de Santander les proporcionó la ubicación geográfica que precisaban. Un terreno de 94.000 metros cuadrados, situado en el ayuntamiento de Solares, fue el lugar elegido para levantar la fábrica cuyas instalaciones ocupan hoy 8.200 metros cuadrados. En agosto de aquel año comenzaba la producción de una línea de pan con una plantilla de cincuenta personas, de las que 42 continúan trabajando en la planta.
Las cinco mil toneladas de pan que se produjeron el primer ejercicio se han multiplicado, veinticinco años después, casi por cuatro (18.171 toneladas en 1999) repartidas entre las tres líneas de productos que hoy se elaboran (pan, bollería y fritos). Una flota de 18 camiones de gran tonelaje que recorren más de dos millones de kilómetros al año, los distribuye en las 17 delegaciones de ventas que Bimbo Solares tiene en ocho comunidades autónomas (Cantabria, Asturias, Galicia, País Vasco, Aragón, Rioja y Castilla-León).
El producto que se elabora en Solares no se almacena y debe llegar fresco al consumidor, por lo que la rapidez en la distribución resulta decisiva. Las líneas de producción de la fábrica confluyen en los muelles de carga, desde donde la flota de vehículos parte cada día a intervalos regulares con destino a las delegaciones de venta, comenzando a media mañana por la comunidad más alejada, Galicia, y terminando a las dos de la madrugada con el envío al País Vasco.
En la planta de Solares trabajan 160 personas en seis turnos de trabajo, y en los últimos años se han realizado inversiones por valor de 650 millones de pesetas, de los que 165 se han empleado ahora en un enfriador de bollería, una máquina para envolver panecillos de hamburguesas destinados al consumo industrial, y en la ampliación de las instalaciones para dar cabida a una nueva sociedad, Bimbo Martínez Comercial S.L, tras la absorción en 1999 de Repostería Martínez.
Harina, levadura líquida y agua
Con ingredientes tradicionales, Bimbo elabora en Solares cerca de diez tipos diferentes de pan (desde el clásico pan de molde fresco tipo sandwhich, hasta especialidades como el pan inglés, rústico, integral, con fibra, con soja, con ocho cereales y semillas, panecillos para hamburguesas y hot dogs, etc). Cerca de 120 panes pasan cada minuto por las diversas fases de producción de la planta, que cuenta para su abastecimiento con tres silos de harina de 75 toneladas cada uno, que debe reponer cada semana. Desde el pasado año se utiliza para la fermentación levadura líquida, lo que facilita la homogeneidad de la mezcla.
En dos tanques refrigerados a cuatro grados centígrados se almacenan 30.000 litros de levadura, de los que se consumen mil cada día.
En la fabricación de pan se ha optado por el procedimiento más tradicional que consiste en realizar un primer amasado hasta conseguir la denominada masa madre o esponja, que potenciará el sabor y el aroma del producto final. Tras fermentar la masa durante tres horas, se procede a realizar un segundo amasado y a introducirla en los moldes. Una hora de permanencia en la cámara de fermentación a una temperatura de cuatro grados centígrados hará que adquiera el volumen preciso, tras lo cual se hornea durante veinte minutos a 200 grados.
Los moldes con el pan recién salido del horno recorren, finalmente, un kilómetro a lo largo de una inmensa cinta transportadora, lo que permite su enfriado hasta alcanzar la temperatura ambiente cuando llegan a la empaquetadora y desde allí se envían a los muelles de carga.
Procesos similares se llevan a cabo en las otras dos líneas de producción de la planta de Solares: la de fritos (dupis) y la de bollería.
La expansión por el mercado europeo
Con la compra por Bimbo de Repostería Martínez, su empresa matriz, The Earthgrains Company, continúa su proceso de consolidación en la Península Ibérica, en donde facturó el pasado año más de 52.000 millones de pesetas. Los planes de esta empresa norteamericana –el segundo fabricante de panadería, bollería industrial y masas refrigeradas de Estados Unidos– pasan ahora por incrementar su presencia en Europa a través del mercado francés, al que exporta ya productos de repostería, y en el mercado italiano donde pretende introducir la línea de pan de Bimbo.
El grupo de empresas Earthgrains cuenta en España con diez fábricas de pan, bollería y pastelería pertenecientes a Bimbo, Repostería Martínez, Bollería Gusten, Catdes (concesionaria para Canarias de Bimbo y Martínez) y Pimad.