Intra, sigue dando coletazos
Juan Pablo Serrano ha batallado durante años para que se reconociese el hecho de que la entidad se había resarcido de un impago de Intra con unos bienes cuyo valor real era muy superior a la deuda. En concreto, el Urquijo se cobró con 903.553 acciones del Banco Santander cuyo valor de entonces era de 4.391 millones de pesetas cuando el límite máximo del riesgo garantizado era de 3.000 millones, algo que invalida la operación.
Los tribunales, finalmente han dado la razón al menor de los hermanos Serrano, que en la operación resultó perjudicado en su patrimonio en unos 700 millones de pesetas. En las aguas revueltas de la crisis de Intra, los bancos se apresuraron a aprehender los activos de la compañía cántabra que tenían en prenda y alguno de ellos, como ha quedado ahora demostrado, acabó por hacer un buen negocio con los problemas ajenos. El Urquijo se quedó, también, para resarcirse de otros préstamos, con las dos plantas de oficinas que Intra tenía en la calle General Perón de Madrid, con el 40% de Inmobiliaria Montañesa, con Turytrans, Intrasegur y las compañías de autobuses La Burundesa y Renfe Oeste Zamorano.
Dos interpretaciones discrepantes
Tras la decisión judicial, resultan beneficiados a partes iguales el reclamante y los acreedores de Intra, pero aún resta por saber en qué cuantía. El Banco Urquijo, hoy dentro de la Corporación Financiera Alba, propiedad de la familia March, da por sentado que sólamente habrá de pagar los 1.400 millones en que el precio de las acciones del Santander excedía en aquella fecha de 1991 la valoración de la deuda reclamada, una cuantía que ya había provisionado para el caso de perder el pleito como así ha sido. Sin embargo, otras interpretaciones sostienen que el Banco lo que tiene que devolver son las acciones excedidas, en títulos físicos, dado que la operación ha sido invalidada. Eso supondría tener que entregar acciones del Banco Santander por valor equivalente, que tras los desdobles producidos en los últimos diez años, los intereses y el aumento de valor bursátil supondría un importe próximo a los 30.000 millones de pesetas.
La valoración de la sentencia por los peritos judiciales resultará decisiva y en esta nueva batalla se afanan los equipos jurídicos de Serrano, por una parte, y de la Corporación Financiera Alba, que está dispuesta a llegar al Supremo, por otra. La Comisión Liquidadora de Intra no está personada en este caso, pero a la vista de los resultados económicos que puede deparar va a intentarlo y probablemente lo conseguirá.
Si es la Corporación Financiera Alba la que finalmente logra imponer su criterio y la deuda se valora en los 1.391 millones de pesetas estrictos en que las acciones superaban el valor de la deuda en 1991, Juan Pablo Serrano, copropietario del paquete de acciones, percibiría unos 700 millones y el resto la junta liquidadora de Intra que tendría unos ingresos superiores a los que deparó en su día la venta del Edificio de Piedra, del Paseo de Pereda. A pesar de la cuantía, el reparto entre los acreedores apenas llegaría a resarcirles del 10% de lo reclamado (con los bienes liquidados hasta ahora sólo han cobrado el 3% de la deuda).
En el caso de que los peritos diesen por buena la valoración que hacen los abogados de Serrano (unos 30.000 millones de pesetas) la situación sería espectacularmente distinta. La crisis de Intra se saldaría con resultados positivos. No sólo se podría pagar toda la deuda, sino que sobraría dinero, una situación tan inesperada como insólita, ya que en ningún momento se consideró como un escenario previsible.
Mientras tanto, en la Audiencia Nacional, la juez Teresa Palacios, que deberá pronunciarse sobre la demanda de un grupo de acreedores de Intra ha rechazado un recurso más de la familia Serrano, por lo que cada vez parece más probable que se lleguen a dilucidar las responsabilidades que pudieron tener los gestores en la crisis de la empresa financiera.