Nticias varias
El sillón del futuro.- Es el rey del confort virtual. El sillón de la imagen proporcionar cualquier capricho sin necesidad de levantarse. Dispone de un ordenador portátil, un libro, una radio e incluso zumo de naranja. Cuando se quiera echar una cabezadita basta con apretar un botón y se convierte en cama. El sillón de la era Internet, que pronto saldrá al mercado, ha sido desarrollado por Microsoft y una importante empresa de muebles.
Campaña millonaria.- Las empresas han invertido seis mil millones de pesetas en publicidad en Internet durante la campaña de Navidad. La mayoría de los anunciantes se inclinan por la fórmula tradicional de publicidad en Internet, el ‘banner’, opción preferida por el 76%.
La fiebre del oro.- Estados Unidos deseaba que los nuevos dólares acuñados recientemente fuesen dorados. No ha sido facil, los técnicos no encontraban ninguna mezcla apta para las máquinas de venta automáticas hasta que optaron por una alección rosada de cobre y manganeso que se vuelve dorada cuando se le añade cinc.
Morir de éxito.- Caprabo, la mayor cadena de distribución comercial con capital catalán, ha tenido que suspender temporalmente el funcionamiento de su supermercado virtual (caprabocasa.com) tras recibir diez veces más pedidos de los esperados. El supermercado opera en Barcelona, Palma de Mallorca y Madrid, con más de cinco mil productos de alimentación, droguería, productos frescos y artículos de pequeño bazar. Uno de los aspectos más innovadores es que se puede hacer la compra a través de un CD-ROM que se instala en el ordenador sin necesidad de estar conectado a Internet de forma permanente.
Gallinas on line.- Hace cuarenta años en la granja toledana Camar era necesario el trabajo de un hombre por cada veinte mil gallinas. Los huevos se recogían a mano y se colocaban en cestas de mimbre. Hoy, el ordenador, a una velocidad de 90.000 huevos por hora, determina su calidad por tallas como los jerseys (pequeño, mediano, grande y XL), separa los sucios y los rotos y los pesa.
Que no cunda el pánico.- La compañía aérea Swissair ha autorizado a su personal el ejercicio de la violencia controlada contra los pasajeros agresivos. Las azafatas pueden abofetear a los pasajeros que se propasen con ellas y atar a sus asientos a quiénes pongan en peligro a los demás viajeros.
Islandia virtual.- Los 270.000 habitantes de la pequeña Islandia (102.500 km2) han pasado de estar a la cola del desarrollo europeo a ocupar la primera línea en Internet. El 80% de la población está conectada a la red y realiza de forma corriente las transacciones bancarias y las compras a través de la red. Además, los alumnos de la zonas aisladas por la nieve invernal reciben clases virtuales por ordenador.
El precio del gasóleo.- El año pasado el gasóleo más ba rato se vendió en Barcelona (116,2) y en Vizcaya y Murcia, ambas con 116,3 pesetas por litro, mientras que el más caro fue el de Pontevedra, Lugo y La Coruña (117,2 pesetas por litro en todos los casos).
Se descubrió el pastel.- Un monje del Monasterio de Monserrat adicto a las nueva tecnologías descubrió en un subasta de Internet trece documentos de gran valor que habían sido robados hace años en el convento. Gracias al descubrimiento del monje y a la actuación policial se han podido recuperar.
Un partido de infarto.- Los hombres tiene más riesgo de sufrir ataques cardíacos el día que se celebra un partido de fútbol importante debido al aumento del estrés, según indican investigadores del Centro Médico de la Universidad de Utrech (Holanda). Los investigadores compararon el número de muertes ocurridas el 22 de junio de 1996 (el día en que el equipo holandés de fútbol fue derrotado en la Copa de Europa), con el número de muertes cinco días antes y cinco días después del partido en el mismo periodo de 1995 y 1997. Ese día murieron catorce hombres, el doble de lo habitual mientras que los fallecimientos femeninos no sufrieron incremento alguno. Un partido de fútbol aumenta el estrés mental y emocional y supone la ingestión de alcohol, exceso de comida y de tabaco, factores que probablemente tengan más incidencia que el propio estrés.