Hoya apuesta fuerte por la línea de conservas

Aunque la anchoa (una semiconserva) continúa siendo la imagen más representativa de la industria conservera cántabra, los grandes fabricantes de Laredo y Santoña han comenzado un paulatino proceso de diversificación de sus productos apostando, sobre todo, por la conserva de bonito. Un mercado de difícil acceso, pero en el que existe un potencial de crecimiento que no se da en la tradicional semiconserva de anchoa, limitada por el carácter artesanal de su elaboración, que se aviene mal con los procesos altamente mecanizados que se aplican en otras conservas.
Uno de los grandes fabricantes que han potenciado su línea conservera es la firma santoñesa Hoya, que sin abandonar el filete de anchoa, la producción que la identifica desde su fundación en 1940, ha comenzado a hacerse un hueco en el disputado mercado de la conserva de bonito con el objetivo de alcanzar en el plazo de tres años una producción de 35.000 a 40.000 kilos diarios, lo que supondría la plena operatividad de sus instalaciones. Hoya elabora 50.000 latas de conservas y semiconservas al día, lo que equivale a una producción de 25.000 kilos.
En la actualidad, la conserva sólo representa el 15% de la facturación de Hoya, que ascendió el pasado ejercicio a 1.000 millones de pesetas, pero el objetivo es que, a medio plazo, el 75% de las ventas provenga de esa línea de actividad, por el incremento del volumen de negocio y no por un descenso cuantitativo de la producción de anchoa.

La expansión en el mercado europeo

El crecimiento de Conservas Hoya está ligado, en buena medida, a los proyectos de expansión en el mercado exterior, fundamentalmente en países de la Unión Europea como Gran Bretaña, Alemania, Francia e Italia. Estos nuevos mercados vendrían a unirse a aquellos en los que ya se encuentra presente, como Bélgica, o países sudamericanos como Venezuela, México y Colombia. El salto a Estados Unidos, donde operan desde hace tiempo algunas conserveras cántabras a través de diversas plataformas comerciales, es un proyecto que aguarda a que la coyuntura internacional sea más propicia para comerciar con el gigante norteamericano.
En el mercado nacional, Conservas Hoya tiene presencia en un tercio de las provincias españolas y con elevadas cuotas de venta en Madrid, Barcelona y Levante. Entre los planes que manejan los responsables de la empresa se encuentran diversos proyectos para su expansión en las provincias españolas donde aún no está presente y que permitirán aprovechar mejor las enormes posibilidades productivas de la nueva fábrica.
La empresa santoñesa comercializa sus productos a través de cuatro marcas: ‘Hoya’, especializada en anchoa del Cantábrico en aceite de oliva, ‘El Progreso’, orientada hacia el filete de anchoa en aceite vegetal, ‘Capitán’ que utiliza como materia prima anchoa de Argentina y ‘La Baliza’, elaborada a partir de anchoa chilena.
Además de las anchoas en salazón y en aceite, Hoya comercializa bonito del norte, atún, chicharrillos y mejillones en escabeche y sardinillas en aceite vegetal. La gama de productos se ha ampliado con la incorporación de una línea de atún en frasco de cristal, elaborada de forma artesanal y dirigida especialmente a los establecimientos de delicatessen y detallistas.

Renovación del sector

Aunque el proceso de elaboración artesanal de la semiconserva de anchoa no haya variado sustancialmente, sí lo han hecho las fábricas dedicadas a esta actividad, empujadas por la necesidad de adaptarse a los nuevos requerimientos del mercado y a las exigencias que las normativas de la Unión Europea establece para la industria alimentaria.
Este proceso de renovación ha alcanzado ya a la mayoría de la industria conservera cántabra y así, desde 1999, tan sólo en Santoña, el sector ha invertido en su modernización 3.700 millones de pesetas, provenientes en un sesenta por ciento de fondos públicos (programa comunitario IFOP, ayudas del Gobierno regional y del Ministerio de Agricultura, etc.).
Hoya inauguró el pasado mes de octubre su nueva fábrica, situada en el polígono de Santoña. Estas modernas instalaciones ocupan 12.500 metros cuadrados, distribuidos en dos plantas y sótano, y su distribución interna se ha diseñado para simplificar la producción permitiendo que en una misma planta se lleve a cabo todo el proceso, desde que el pescado entra en fábrica hasta que sale preparado para su venta. En el sótano se encuentran los depósitos de aceite, con capacidad para almacenar 250.000 litros.
Una parte sustancial de los 1.500 millones de pesetas invertidos en la nueva fábrica, ha ido destinada a los bienes de equipo, donde las aplicaciones informáticas juegan un papel muy destacado. Así, cada uno de los 44 puestos de trabajo de la semiconserva de anchoa cuenta con controles informáticos que permiten conocer en todo momento el ritmo de producción y la calidad del proceso que se está ejecutando, lo que facilita una rápida toma de decisiones por parte de los responsables de producción de la planta.
Para construir la fábrica fue preciso vencer primero los obstáculos que planteaba el lugar elegido para su ubicación. El terreno, cercano a la marisma, sobre el que se había obtenido una concesión de Costas para la implantación de industrias derivadas del mar, fue declarado como zona verde por el Ayuntamiento por lo que hubo que solicitar una recalificación, un trámite que demoró en dos años el proyecto.
Además, construir en zona cercana a la marisma entraña también mayores dificultades técnicas. De hecho, la planta sótano se encuentra situada por debajo del nivel del mar, lo que exigió reforzar el encofrado. Esta situación dio lugar a que durante la ejecución de las obras se produjera una inundación que retrasó aún más la conclusión. A cambio, esta especial ubicación asegura unas condiciones de temperatura óptimas para las materias primas que se almacenan en el sótano.

Hacia la tercera generación

La empresa santoñesa no ha perdido, desde su fundación hace más de sesenta años, el carácter de empresa familiar, un rasgo común a muchas conserveras de la zona. Los hijos del fundador de Conservas Hoya son todos ellos consejeros delegados de la empresa –José Luis, Tomás, Francisco, María Luisa y Salvador Hoya Palacios– y se encuentra próximo el momento en que comenzarán a incorporarse a la compañía los miembros de la tercera generación. Los cinco hermanos quieren mantener la actual simetría y han convenido en que se incorpore a la firma tan sólo un hijo de cada uno de los actuales propietarios.
Savia nueva para una de las empresas conserveras más veteranas del sector, que tras la importante inversión realizada aspira a alcanzar una posición de liderazgo en el mercado de las conservas similar al que ostenta desde hace tiempo en la semiconserva de anchoa. Un mercado que de evolucionar tal y como se prevé en los planes de expansión de la empresa, obligaría a aumentar la plantilla actual en un tercio, hasta alcanzar los 80 puestos de trabajo.

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