¿De verdad calan las nuevas tecnologías?
Los índices estadísticos no se compaginan con los esfuerzos que realizan las administraciones públicas y con el aparente potencial investigador de la Universidad de Cantabria. ¿Cuál es realmente la situación de la región? La verdad es que cualquiera de los sistemas de valoración existentes son muy cuestionables, pero puesto que son los mismos para todas las comunidades, tienen el valor de ser homogéneos y en todos ellos, Cantabria aparece por debajo de la media. Ni siquiera el repunte de los dos últimos años nos deja en un lugar menos deslucido.
¿Por qué una región que fue capaz de acumular mucho capital productivo en la vieja economía, la de las fábricas, no es capaz siquiera de igualarse a la media con la nueva economía? Esa es una pregunta por responder, pero parece claro que esta última se genera en otro caldo de cultivo distinto: sociedades con un sector de servicios muy evolucionado, de grandes concentraciones urbanas y con una mayor motivación para convertirse en emprendedor. De esta forma, con una tecnología más y mejor repartida que nunca, dos muchachos pueden crear Google de la nada o quedarse en unos simples usuarios domésticos de Internet, dependiendo del clima empresarial del que procedan.
56.000 ordenadores
A finales de 2002 había 56.158 ordenadores personales en los hogares de Cantabria, según los datos del Centro de Predicción Económica. Aunque nadie puede garantizar una exactitud tan sospechosa, puede darse por bueno que los ordenadores han llegado ya a casi el 30% de los hogares, un porcentaje que aún estando lejos de los estándares europeos, puede resultar una base suficiente para engancharse a las nuevas tecnologías. Si se profundiza más en la encuesta se puede observar que la penetración es mayor en las viviendas donde habitan tres o cuatro personas, lo que indica que la mayoría de ellos se adquieren por la presión de los hijos y permite concluir que la convivencia de niños y jóvenes con los ordenadores ya es habitual.
Con las conexiones a Internet es posible que ocurra algo parecido, pero lo único que indican las estadísticas es la penetración global y es muy baja: Según la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones sólo el 12,4% de los hogares cántabros tiene Internet, frente al 25,9% de los madrileños, un 23,7% de los barceloneses y un 21,9% de los vascos. Sólo figuran por detrás de Cantabria Galicia, que está prácticamente a la par, Murcia, Extremadura y Castilla-La Mancha, lo que indica que los progresos de los que se vanaglorió el anterior Gobierno han sido muy escasos.
Las perspectiva es bastante más optimista si se contempla desde el estudio que elabora la Fundación Auna, el ‘Informe eEspaña2003’, un índice sintético en el que se mezclan 28 indicadores que en teoría definen la sociedad de la información y, según los cuales, Cantabria sería la quinta comunidad del país en este terreno, un puesto honroso, pero sorprendente, dado que en el informe del año anterior figuraba en el duodécimo puesto del ranking y no parece que en un solo año hayan cambiado tanto las cosas.
Como se ve, hay encuestas para todos los gustos, pero tampoco pueden sacralizarse. Nadie duda que la extensión de la telefonía móvil ha incrementado la productividad en casi todos los sectores de actividad, pero resultaría equivocado suponer que aquellos colectivos que tienen más teléfonos móviles son los más productivos. Para comprobarlo basta indicar que su penetración es mayor entre los estudiantes (79,9%), que entre las personas que ejercen un trabajo (70,8%) y que en algunas comunidades autónomas, como Navarra, hay más porcentaje de móviles entre los parados que entre los activos.
La paradoja de la banda ancha
Los cántabros ni siquiera vamos por delante de la media nacional en conexiones de banda ancha, a pesar de tener más avanzada la red de cable, a la que han venido a sumarse la RDSI y el ADSL. Algo que sólo puede entenderse por el bajo porcentaje de hogares que tiene acceso de Internet y, por tanto, de potenciales clientes.
Eso no quiere decir que falte interés por Internet y una prueba de ello está en el alto número de proveedores de contenidos. La palabra ‘Cantabria’ figura en 679.000 referencias del buscador Google, proporcionalmente más que ‘Asturias’ (883.000) o ‘Galicia’ (1.190.000), aunque a años luz en referencias por habitante de ‘París’ (presente en 40,4 millones de sitios de la red) o Londres (‘London’, 56,7 millones) o, incluso, de ‘Madrid’ (15,4 millones).