Tecniobras aprovecha la crisis para rearmarse
Qué empresa o qué familia no se replantearía las decisiones que tomó en el pasado de haber sabido lo que se nos venía encima? Por fortuna, algunas como el grupo Tecniobras supieron anticiparse a la crisis y dejaron de crecer cuando su sector seguía haciéndolo de forma desmesurada: “Entre 2004 y 2007 decidimos parar y controlar el endeudamiento”, explica su director, Luis García del Río. El promotor recuerda que en aquella época, los precios de los inmuebles cada vez se alejaban más de la capacidad adquisitiva de los clientes, de ahí que optaran por comprar suelo en las zonas donde pretendían construir (Santander y el Arco de la Bahía) y lo dejaran dormido a la espera de que los costes bajasen hasta niveles que la gente pudiera pagar. “Por entonces no me interesaba tanto hacer nuevas promociones como que la marca Tecniobras fuera entrando en la retina de los cántabros hasta convertirse en una constructora de referencia”, reconoce.
Años después, García del Río es consciente de que aquel parón aseguró la continuidad de su empresa que, a día de hoy, y en plena recesión económica, sigue haciendo tres o cuatro promociones al año y mantiene una facturación que ronda los 17 millones de euros.
La crisis ha tenido, incluso, una consecuencia positiva para la firma, al verse obligada a reestructurarse para ser más competitiva en el mercado de la edificación residencial. A la obra pública nunca ha estado vinculada.
El año 2010 fue el de los grandes cambios. Abrió una oficina comercial en el Paseo de Pereda y levantó su sede central al borde de la Autovía Santander-Bilbao para aumentar su presencia social. También fue el año en que separó la actividad constructora de la de promotora, que hasta entonces solo daba servicio a las obras del grupo.
A partir de ese momento, García del Río siguió encargándose de la promotora y de la estrategia general del grupo y a la constructora se incorporaron nuevos socios que han aportado su experiencia en el mercado inmobiliario internacional y han implantado modernos sistemas de gestión para ajustar los tiempos y los costes del proceso constructivo: “Aprovechamos la situación para dar un paso al frente con profesionalidad y para sustituir los métodos artesanales por un protocolo de actuación tanto para la venta como para la promoción y la construcción de viviendas”, relata.
Como el resto de empresas de su sector no tuvo más remedio que reducir su plantilla pero se ha dotado de un equipo técnico y administrativo que gestiona tanto los encargos de su constructora como los de terceros, subcontratando la mano de obra que necesita en cada ocasión.
Ubicación y precio
Salvo algunas promociones en enclaves especiales, como Somo o Pedreña, el grupo Tecniobras suele construir en Santander o en localidades muy próximas. La razón que esgrime el promotor es que el 60% de los cántabros desea vivir en la capital de la región y, si se han trasladado a los alrededores, es por el alto precio de sus viviendas.
“Los promotores hemos desplazado a las familias de sus lugares de origen, alejándolas de sus amigos, de los colegios y de su entorno de vida”, admite. Pero eso, en su opinión, está empezando a cambiar y, cada vez más, las obras se planifican en las zonas donde la gente quiere vivir y no en cabeceras de comarca o en pueblos alejados, donde las viviendas han perdido valor: “¿Para qué te vas a ir a vivir a Parbayón pudiéndolo hacer en Santander?” se pregunta.
Para fijar los precios, se ayudan de estadísticas que toman como referencia el salario medio de las familias cántabras y los criterios lógicos de endeudamiento y financiación que emplearía cualquier analista de riesgo de una entidad financiera: “La vivienda no debería representar más de dos veces o dos veces y media el salario bruto del núcleo familiar y ahora estamos en cuatro veces más”, analiza.
Un defensor del cliente dentro de la empresa
Desde hace años, la promotora no ha dejado de buscar fórmulas para hacer frente a las restricciones crediticias de los bancos. De hecho, cuando comenzaron a cerrarse los mercados financieros, a partir del año 2009, hablaron con las entidades para orientar el crédito hacia las comunidades de propietarios, ya que a los bancos les resultaba más fácil financiar al cliente final que a las inmobiliarias. Y, en los últimos tiempos, se han ofrecido también como gestores del llamado patrimonio tóxico que han acumulado los bancos y cajas y que necesitan dar salida.
A pesar de la dramática situación que atraviesan tanto el sector inmobiliario como el bancario, hay entidades financieras que empiezan a buscar en el mercado empresarial compañías que les satisfagan por su capacidad de gestión y crecimiento. Por eso, el promotor agradece la confianza que están depositando en su grupo distintos bancos y cajas con los que mantienen acuerdos y una relación de total transparencia.
Además, García del Río no cree que el principal problema al que se enfrenta el sector sea la escasez de crédito a los particulares, ya que se siguen concediendo hipotecas, siempre que la cuota no supere el 30% de los ingresos mensuales de las familias. En su opinión, la clave está en que no se construyen viviendas nuevas en los lugares donde la gente quiere vivir y al precio que pueden pagar: “En cuanto se acercan a la capacidad de compra de los clientes, se venden”, sostiene. Y eso que la situación económica está reteniendo una importante bolsa de compradores que sigue esperando a que la situación se normalice y para eso todavía faltan años.
Mientras tanto, el promotor espera que el sector vaya mejorando su imagen, tan deteriorada por la crisis: “Estamos entre los profesionales peor valorados, pero nos lo hemos ganado a pulso porque nos ha faltado sensibilidad para tratar la compra más importante que uno hace en la vida”, dice. En su opinión, la clave está en cambiar la forma de relacionarse con los clientes y lamenta que, no hace tanto, a quien compraba una vivienda “sólo se le atendía cuando firmaba el contrato inicial y cuando iba al notario a por las llaves”.
Él mismo admite haber cometido errores en el pasado, pero asegura haber dado siempre la cara ante los clientes.
La preocupación por conseguir que el cliente quede satisfecho con la vivienda que ha comprado ha llevado a la empresa a crear una especie de departamento de asuntos internos que se encarga de defender los intereses del comprador desde que hace el contrato de reserva hasta un año después de la entrega.
Aunque García del Río pueda resultar la antítesis de aquellos promotores que cerraban los negocios en los bares, pasa mucho tiempo pulsando la opinión de la gente y es un lector empedernido de prensa que no toma ninguna decisión sin haberla meditado mucho.
Esa actitud de búsqueda constante y de adaptación a los cambios son sus bazas para encontrar resquicios de esperanza para su negocio en un sector que está agonizante.
Amante de los retos, ya se ha fijado el siguiente, entrar en el mundo de la rehabilitación, del que espera que proceda el 40% de su actividad en los próximos cinco años, ofreciéndole a las comunidades de propietarios una gestión integral del edificio, en la que incluye las últimas normativas europeas sobre eficiencia energética.