Los coches vuelven a llenar las campas de Raos
En una época en que pocos datos económicos invitan al optimismo, uno de los indicadores más fiables, el tráfico del puerto santanderino, empieza a mostrar signos de una cierta recuperación. Especialmente notable en el movimiento de automóviles a través de sus campas, que en los primeros seis meses del año ha alcanzado un crecimiento cercano al 20% respecto al mismo periodo de 2010, con 168.000 unidades transportadas. Una cifra que invita a suponer que está próxima la fecha en que se recuperen los niveles previos a la crisis económica, cuando entraban o salían por los muelles de Raos unos 300.000 coches al año. La recuperación es mucho más meritoria si se tiene en cuenta que Toyota, gran impulsora de estos tráficos, dejó de operar por el puerto santanderino en 2008.
La marca japonesa llegó a mover más de 80.000 vehículos a través de Santander, por lo que la decisión de Bergé de llevarse al puerto de Sagunto las importaciones de los coches de este fabricante fue una dura pérdida. Para colmo de males, la marcha de Toyota coincidió con el inicio de la crisis económica y el hundimiento de las ventas de coches en el interior del país, lo que hizo aún más urgente la captación de otras marcas y, a ser posible muchas, porque era muy grande el hueco que dejaba el gigante japonés. Las cifras hablan por sí solas: En 2007 se habían movido 315.148 vehículos –muy cerca del récord histórico alcanzado dos años antes por el Puerto santanderino, de 325.000– y en 2008 la cifra descendió bruscamente hasta los 218.491.
La marcha de Toyota era la causa más importante del hundimiento de estos tráficos pero no la única. La prueba más evidente es que al año siguiente se produjo otro descenso dramático, al moverse únicamente 178.548 coches.
La Autoridad Portuaria tuvo que actuar con rapidez para evitar una debacle definitiva y consiguió nuevos tráficos, al alcanzar acuerdos con varias marcas, como la india Tata o las alemanas Mercedes Benz, BMW y Mini. El siguiente éxito fue la llegada de Ford, en septiembre de 2010, que comenzó a operar en el puerto santanderino tras un acuerdo alcanzado entre Bergé y la naviera UECC.
Este esfuerzo comercial se ha traducido en una notable recuperación, hasta el punto de que el pasado año se cerró con 279.762 vehículos. A pesar de que el sector de la automoción es uno de los más perjudicados por la crisis, la internacionalización de la economía hace que los vehículos cada vez se muevan más y el Puerto empieza a rentabilizar los contratos firmados con las nuevas marcas, como lo demuestra el movimiento registrado en las campas de Raos en los seis primeros meses del presente año.
Detrás de está subida se encuentra también el repunte de las ventas al exterior de la fábricas de Renault de Valladolid y Volkswagen en Landaben (Navarra), que utilizan Santander para embarcar vehículos que distribuyen por todos los continentes.
La Autoridad Portuaria confía en que la buena marcha de este primer semestre se mantenga en la segunda mitad del año y en alcanzar de nuevo los 300.000 vehículos anuales, lo que devolverá al Puerto al club de los cocheros más activos. Un grupo en el que trata de entrar Gijón, que ha aprovechado su autopista del mar con Nantes-Saint Nazaire para iniciar un tráfico regular de automóviles. La competencia que hace sobre Santander todavía es poco relevante pero hay que ser conscientes de que es una opción más para marcas, navieras y operadores portuarios.
Sintax amplía su concesión
Una de las circunstancias del Puerto de Santander que los fabricantes de coches valoran más es la gran extensión de sus campas, lo que facilita el almacenamiento de vehículos y el que las operaciones de embarque y desembarque se hagan con un porcentaje muy bajo de desperfectos.
De los 600.000 m2 que el Puerto dedica a los coches, aproximadamente la mitad están ocupadas por dos estaciones de PDI (Pre Delivery Inspection): Sintax Logística –propiedad del grupo ACS– y BAL (Bergé Automotive Logistics). Su cometido es preparar los coches importados para la entrega a los concesionarios con la configuración y los accesorios solicitados por el comprador del coche, al que las marcas cada vez le dan más opciones de personalización. No obstante, la demanda de coches atraviesa horas bajas en España, lo que repercute en la actividad de ambas empresas, que trabajan para el mercado nacional.
Eso no desanima a Sintax a pedir nuevos espacios y ha solicitado a la Autoridad Portuaria una ampliación en 4.134 metros cuadrados de la concesión que tiene en el Espigón Central de Raos, donde cuenta con 44.000 m2 para el estocaje de los vehículos hasta su entrega al concesionario. En unas instalaciones construidas en esa explanada, la compañía inspecciona y repara los posibles daños que puedan haber sufrido los coches desembarcados durante el transporte en el barco y los prepara para su entrega, quitándoles la capa de cera que protege la carrocería y añadiéndoles los equipamientos específicos pedidos por el cliente.