Un fondo americano financiará la Ciudad del Cine y las Artes
Hay pocos lugares en Cantabria tan estratégicos como la cantera que Solvay ha explotado durante más de ochenta años en el municipio de Miengo, al borde del mar. Y no sólo por ocupar buena parte de la desembocadura del Besaya, en la Ría de San Martín, sino también por su proximidad a Santander, a Torrelavega, a las autovías y al ferrocarril.
Tampoco es fácil encontrar otro lugar sin uso de semejantes características, con una inmensa explanada, algunos lagos y zonas reforestadas en donde antes hubo una montaña de piedra caliza. Esas circunstancias han propiciado que muchos inversores hayan puesto muchos ojos sobre estos terrenos desde que Solvay anunció, hace ya más de una década, el agotamiento de la explotación minera.
A la espera del PSIR
Será Celtus la sociedad que finalmente se lleve el gato al agua. La empresa, promovida por un grupo de empresarios cántabros, se propuso construir una Ciudad del Cines, las Artes y la Cultura, un proyecto más ambicioso aún que el levantado en la comunidad valenciana, que ha quedado reducido a unos grandes platós. Y ya está en disposición de hacerlo, con un formato de ocio cultural y vivencial muy distinto al de los parques temáticos convencionales, basados en artilugios mecánicos.
El proyecto incluye también auditorio, palacio de congresos, un Area de las Artes, un complejo hotelero, zona comercial y un centro de talasoterapia.
La iniciativa ha ido madurando desde que Celtus Parques Temáticos se lo presentó al Gobierno de Martínez Sieso y ahora sólo está a la espera de la inminente declaración de proyecto singular de interés regional (PSIR), sobre lo que ya existe un compromiso político. Eso no sólo significará la bendición gubernamental o el alivio de buena parte de los innumerables trámites urbanísticos que debe superar una iniciativa semejante, sino también la llegada de los inversores, que se harán con la titularidad a través de una primera ampliación de capital de 30 millones de euros en la sociedad Celtus Inversión. Aunque los promotores cántabros pierdan en ese momento el control de la propiedad mantendrán el del proyecto, ya que la gestora (Celtus Parques Temáticos) se reserva su ejecución y todo el protagonismo hasta la apertura del parque al público.
El inversor americano
Este grupo local está formado por varios empresarios santanderinos del comercio y los servicios, cuya cabeza visible es Gerardo Piñeiro. Hasta ahora han conseguido articular un proyecto muy ambicioso, convencer al Ayuntamiento de Miengo y al Gobierno regional de su iniciativa y encontrar inversores. Finalmente, será el grupo norteamericano VFM, afincado en Miami, el que aporte al menos el 52% de la financiación necesaria, que se estima en 600 millones de euros. La sociedad estadounidense también participa en el espectacular complejo de ocio Dubailand, que el pequeño emirato árabe está construyendo con el objetivo de atraer a 15 millones de turistas al año, y cuyo complejo hotelero, un rascacielos con forma de vela, se ha convertido ya en el nuevo icono del país.
Los promotores del parque temático cántabro confían en que otra parte significativa de la inversión, unos 60 millones de euros, lleguen a través de subvenciones del fondo creado por la UE para el desarrollo de la industria cinematográfica europea. El 38% restante, hasta completar los 600 millones, se obtendría con endeudamiento bancario. No obstante, VFM no descarta asumir también esta parte de la financiación, después de hacerse con la propiedad de un proyecto del que espera una tasa de rentabilidad anual del 9%.
La principal fuente de ingresos llegará a través de las entradas de los visitantes, sobre todo si consigue atraer a 1,4 millones de personas al año, tal como prevén los promotores para el momento en que el parque alcance la velocidad de crucero. La cesión de la explotación de los hoteles o el alquiler de espacios en una gran zona comercial, además de la explotación de cines y platós proporcionarán el resto de los ingresos.
El presidente del fondo inversor, el poeta de origen cubano Armando Valladares, vendrá a Cantabria el 22 de octubre para presentar oficialmente el proyecto y probablemente esa visita sea el pistoletazo de salida para la declaración del PSIR. Valladares es muy conocido en todo el mundo, ya que estuvo 22 años en las cárceles cubanas como preso político y su salida de prisión, tras una negociación de las autoridades francesas con Fidel Castro, fue noticia en todo el mundo. Poco después, nacionalizado estadounidense, fue nombrado por Ronald Reagan embajador ante la Comisión internacional de Derechos Humanos.
Un complejo muy variado
La propiedad de los terrenos de la antigua cantera se reparten entre Solvay, que posee 39 nectáreas, y la Junta Vecinal de Cuchía, titular de las cien restantes y cuya concesión a la empresa belga para la explotación minera ya ha vencido. Celtus tiene una opción de compra para hacerse con el suelo que está en manos de Solvay y un acuerdo verbal con la Junta Vecinal, muy interesada en un proyecto que puede revolucionar la actividad económica de toda la zona.
Aunque la cantera ha cambiado por completo la orografía y el aspecto inicial del lugar, todo el entorno está protegido y la intención de los promotores es que el Parque tenga un diseño arquitectónico muy integrado en el terreno. Aunque todos los contenidos se ubicarán en pabellones cubiertos, para garantizar la operatividad los 365 días del año, los bocetos de las construcciones se caracterizan por una gran simbiosis con el paisaje y los desplazamientos entre unas y otras están pensados por caminos forestados y no por carreteras.
En el recinto, además de un museo sobre la historia del cine mundial, habrá una facultad de las Artes Cinematográficas y Bellas Artes, ocho salas de cine de preestreno y tres salas omnimax.
Una segunda unidad de negocio, también centrada en el mundo del cine, incluye platós, que podrán contratar las productoras de películas y spots y que servirán, igualmente, para las prácticas de los alumnos de la Facultad.
Para el visitante el parque va a ser un cóctel de recuerdos y emociones. Podrá sumergirse en escenarios virtuales, en donde probará la sensación de estar en el interior de una película; deambular por calles y escenarios que recrean los filmes más conocidos de la historia; visionar títulos clásicos en un museo del cine mundial; alterar el montaje de algunas escenas para comprobar los resultados o recorrer la zona dedicada a la cinematografía española en donde estaría ubicada la tantas veces demandada residencia para actores veteranos.
El parque incluirá un área cultural, con galerías de arte, exposiciones permanentes y subastas; un hotel de cinco estrellas, una zona de talasoterapia y otra de tiendas outlet, donde las grandes marcas dan salida a los restos de temporada.
75% de visitantes extranjeros
El coeficiente de edificación va a ser sólo del 10%, según los promotores, porcentaje que se agotará con los pabellones de las zonas temáticas, por lo que no está prevista la construcción de viviendas, algo que parece inevitable en otros proyectos de ocio. Aún así, los promotores están convencidos de rentabilizar la cuantiosísima inversión, gracias, sobre todo, a la afluencia de visitantes. El objetivo que se han propuesto (850.000 entradas vendidas en 2010 y 1,4 millones por año a medio plazo) es muy ambicioso, a tenor de las cifras que mueven otros parques de ocio españoles. No obstante, esperan conseguirlo gracias a las negociaciones que mantienen con grandes touroperadores internacionales, hasta el punto que calculan que el 75% de quienes acudan a la Ciudad del Cine serán extranjeros. Sólo así podrán salvar el hándicap que supone la inexistencia de grandes ciudades en un ámbito cercano. De hecho, se espera que el entorno regional sólo pueda aportar un 5% de la clientela total.
De tener la afluencia que esperan, resultaría imprescindible ampliar las infraestructuras. Cuchía está a sólo cinco kilómetros de la Autovía Santander-Torrelavega, pero necesitaría un vial de acceso más fluido, al igual que un pequeño desvío en la línea de ferrocarril de FEVE. Unas inversiones que los promotores tratarán de negociar con las autoridades públicas y que probablemente estarán encantadas de hacer si el proyecto confirma ser capaz de mover un número semejante de visitantes, tres veces más de los que tiene Altamira, por ejemplo.
La construcción del complejo temático se hará en 36 meses, de forma que la apertura se produciría a finales de 2010. En el primer ejercicio completo se espera que el complejo facture alrededor de 41 millones de euros, con unos beneficios operativos de casi 7. Si es así, en ese momento ya se habrá convertido en uno de los polos de atracción turística más importantes del país.