González Cuevas: “Las constructoras han perdido 500 millones por la subida de los asfaltos”

Pregunta.- El sector de la construcción está conociendo años magníficos, pero según el informe de SEOPAN de 1999, en Cantabria no llegó a crecer tanto como la media nacional, que fue de un 8,5%. ¿Hay alguna razón para ello?
Fidel González Cuevas.- En cuanto a viviendas se refiere, el año pasado se visaron en España 580.000, superando al año anterior en 100.000 viviendas. Yo creo que estamos dentro de la media y ello suele definirse mejor si valoramos periodos más largos. Para el sector de obra pública también ha sido bueno en cifras macroeconómicas. Si nuestra economía nacional crece un 8,7% y el sector nuestro un 8,5%, estamos en el buen camino.

P- ¿Qué expectativas tiene la obra pública este año?
R.- Ya en el cuarto trimestre de 1999 se apreció un descenso de siete puntos en relación con el trimestre anterior. La licitación de obra civil en lo que va de año 2000 es muy baja e insuficiente y no parece que mejoren las perspectivas.

P.- ¿Cómo está afectando a los constructores y a suministradores de productos asfálticos la evolución alcista de los precios del crudo?
R.- En el último año y medio el asfalto ha experimentado una subida de aproximadamente el 60%. Dado que las obras que llevan un consumo elevado de este producto suelen ser largas en el tiempo, a las constructoras les ha cogido con obras en plena ejecución, otras licitadas pero sin comenzar y otras licitadas al poco de iniciarse la subida del asfalto. Por ello calculamos que las empresas del sector han sufrido unas pérdidas de unos 500 millones de pesetas cuando realmente esta subida tiene que ser totalmente asumida por el Gobierno de Cantabria ya que el producto final –las carreteras– pertenecen a toda la Comunidad. Es de toda justicia que de estos incrementos se hagan cargo las consejerías destinatarias del producto final.

P.- Cuando un sector crece al ritmo frenético de la construcción es difícil pensar que se pueden contener los costes pero, ¿puede justificarse la velocidad a la que crecen?
R.- Tampoco debemos exagerar con expresiones magnificentes la actual realidad de nuestro sector por el hecho de haber sufrido en un pretérito no muy lejano verdaderas agonías con graves espasmos financieros, una situación absolutamente anómala. Yo creo que la actividad racional de un sector ha de considerarse siempre viva, con pequeñas oscilaciones, pero nunca larga en un proceso deflactorio como he dicho antes.
En cuanto al fondo de su pregunta, podemos decir que la evolución en los costes se estima en un 5% anual en los salarios; el renglón de productos de albañilería ha subido en un 11% y los hormigones un 8%. En definitiva, la edificación en los últimos ocho años ha sufrido un encarecimiento acumulado del 88%. En cuanto a obra pública, además del incremento de los productos derivados del petróleo, que rebasan el 60%, el resto de los capítulos pueden estimarse en un 7% anual.

P.- Empresas constructoras de tamaño mediano están intentando unirse en todo el país para mejorar sus posibilidades de cara a la adjudicación de grandes obras públicas. En Cantabria ha habido varios intentos sin demasiado éxito. ¿Hay expectativas de conseguirlo? ¿Tendrán que conformarse nuestras empresas, en el mejor de los casos, con alcanzar UTEs con las grandes compañías nacionales o han de asumir el papel de subcontratistas?
R.- En Cantabria hay empresas preparadas con medios humanos y técnicos para acometer estas obras pero, por un problema de determinadas clasificaciones no pueden licitar solas. Son las grandes las que no quieren ir en UTE, entre otros motivos para evitar que las locales adquieran esa clasificación que les falta para poder asistir por su cuenta. En otras autonomías, donde se mima y se protege mucho más que en la nuestra a las empresas locales, desde los poderes públicos se “invita” a las grandes a que acudan en UTE con empresas locales.

P.- La llegada de un número cada vez más elevado de empresas constructoras y promotoras foráneas parece indicar que Cantabria es un terreno idóneo para ganar mercado. ¿Acabará este flujo o nos encontraremos con que las pequeñas promotoras y constructoras regionales desaparecerán ante la fortaleza de estas compañías?
R.- El sistema empleado en esta comunidad ya ha conseguido que la pequeña empresa local haya desaparecido del tejido empresarial por la presión que ejercen las grandes sobre sus precios.

P.- Las obras de la Autovía a la Meseta, la reconstrucción de Valdecilla con gran parte de obra nueva, la finalización de la Autovía del Cantábrico, la III Fase del Saneamiento de la Bahía, el Saneamiento de la Cuenca del Besaya ¿plantean un horizonte despejado para el sector de la construcción en Cantabria? ¿Serán suficientes para reducir los efectos de la caída que antes o después se producirá en el sector inmobiliario?
R.- Las grandes obras públicas ya vienen adjudicadas desde Madrid para grandes empresas de ámbito nacional. Esta región nuestra puede beneficiarse con la subcontrata y ya me he manifestado sobre lo que ocurre. En nuestras comunidades colindantes, País Vasco, Asturias y Castilla León, pregunte usted y verá que dan, en todo caso, preferencia a las empresas regionales, con impedimentos de orden administrativo o de otros coactivos que hacen imposible concursar a las ajenas.

P.- ¿Es partidario del sistema de subastas para la adjudicación de las obras?
R.- La subasta te hace ir a ciegas a las obras. La propia y deseable subsistencia de la empresa hace realizar bajas que no tienen que ver con los precios normales de mercado. Como muestra de la irracionalidad del sistema está la diversificación de las “grandes”. La obra pública ya está siendo un lastre para las empresas porque no genera beneficios.

Sigue la escasez

P.- El Plan regional de Carreteras ha sido un revulsivo para el sector. Hemos pasado de una época en que la cartera de obras de las empresas era pequeña y las subastas se decidían con grandes bajas a una situación de cierta holgura en las constructoras regionales. ¿Qué pasará cuando el Plan esté concluido?
R.- No es cierto. El revulsivo llevó a las bajas temerarias ante la “sequedad anterior”. Lo de la “holgura” sigue siendo incierto porque falta trabajo a las empresas regionales y no salen las obras. No hay “holgura” porque sigue habiendo escasez y, en consecuencia, precios muy a la baja para seguir subsistiendo.
Sobre este asunto estamos insistiendo ante la Consejería de Obras públicas para que se se establezcan sistemas que favorezcan a las empresas de Cantabria. Nunca queremos decir favores, con desventajas para otros, sino que con baremos de igualdad se otorgue una puntuación favorable y eso se racionaliza mejor con el sistema de concursos.

P.- ¿Por qué cree que la construcción no tiene buena prensa?
R.- Esta es una afirmación gratuita. Yo no pienso eso; creo que los conceptos negativos que puedan existir responden a falta de información. En materia económica, si analizamos la relación de la inversión-riesgo-periodo con los resultados, me atrevo a defender que está por debajo de las medias. Sí creo que beneficiará a los constructores la Ley de Edificación como complemento de garantía de calidad, evitando algunos aspectos de intrusismo o falta de profesionalidad que son los menos, casi insignificante.

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