Greyco entra en la industria eólica
De los hornos de Greyco han salido infinidad de piezas para automoción. Una industria madura cuyos altibajos también se han reflejado en la azarosa etapa que ha cubierto la fundición de San Felices de Buelna en los últimos años y que, sumado a errores de gestión, la puso en riesgo de desaparecer. Ahora, si las previsiones se cumplen, de esos mismos hornos saldrán algunos de los componentes de los molinos eólicos que van a poblar nuestras cumbres dentro de muy poco tiempo, un ejemplo de la versatilidad de una empresa que lucha por la supervivencia. Al menos, esos son los planes de la Consejería de Industria, cuyo titular, Javier del Olmo, quiere convertir el impulso a esta energía renovable en una oportunidad para crear en Cantabria un tejido industrial vinculado a la fabricación de molinos.
En el caso de Greyco, la incorporación de esta nueva línea de producto, con piezas de frenos para los aerogeneradores le abre posibilidades de negocio insospechadas porque el mercado de la industria eólica es uno de los más internacionalizados y la compañía está habituada a moverse en el escenario europeo, ya que realiza el 70% de sus ventas fuera de España.
Además, Greyco cuenta con una ventaja tecnológica que puede resultar decisiva para su irrupción en el sector, la de ser la única del continente que puede producir esos componentes en fundición gris, un proceso que reduce sensiblemente los costes.
La llegada de Frenos Iruña
Esta apuesta estratégica ha surgido tras la adquisición de Greyco por Frenos Iruña, un potente grupo navarro que se dispone a relanzar la fundición, que se encontraba en situación de concurso, aprovechando la complementariedad con su grupo. De hecho, Frenos Iruña ya era un antiguo cliente de Greyco, que le fabricaba varios tipos de piezas para su división de frenos.
El grupo navarro no fue el único interesado en hacerse con la fundición de San Felices, pero sí el que mejores credenciales presentó para convencer a la comisión de seguimiento de que podía reflotar la factoría. Después de las malas experiencias anteriores, más que el dinero que estaba dispuesto a pagar por los activos de Greyco, Sodercan y el resto de los miembros de la comisión buscaban la solidez del plan industrial ofrecido, con el que se quiere asegurar la continuidad de la fábrica, una pieza clave en el tejido industrial del valle de Buelna.
Fue en el diseño de este plan donde surgió la idea de producir las piezas para molinos eólicos que Iruña ya viene haciendo en fundición nodular. Frente a este sistema, que es el más extendido, la fundición gris que se hace en San Felices aporta ventajas tan notables que, de culminar con éxito las pruebas que se están haciendo, Greyco podría alzarse con una importante cuota de mercado en la industria eólica. La fundición en coquilla, al contrario de lo que ocurre con la que se hace con moldes de arena, permite un acabado mucho más limpio de la pieza, de manera que el tiempo de mecanizado se reduce a la mitad. Esto supone un importante ahorro de costes, con el añadido de que el utillaje que se precisa para el mecanizado se deteriora mucho menos cuando se ha utilizado el molde metálico (coquilla) que cuando la pieza se ha hecho en arena, que siempre presenta más impurezas superficiales.
Los frenos (calipers) para molinos que está desarrollando Greyco tienen como destinatario a multinacionales eólicasy ya están en fase de certificación. Se trata de piezas de doce kilos de peso, de las que cada aerogenerador lleva ocho y su función es la de bloquear el giro de las aspas cuando la velocidad excesiva del viento aconseja la inmovilización y su puesta ‘en bandera’, para evitar daños en la estructura.
La fabricación en serie de frenos y pistones de freno es solo una de las posibilidades que se abren ante Greyco. Los aerogeneradores tienen muchos otros componentes que también podría fabricar, lo que da una idea de la importancia estratégica que puede alcanzar este sector para su futuro.
Recuperar clientes
A pesar de las prometedoras expectativas que se abren para Greyco en el campo de la industria eólica, su actividad principal seguirá centrada en la industria de la automoción, a la que destina el 80% de lo que produce. De hecho, uno de sus clientes más importantes, Robert Bosch, ha jugado un papel importante en la viabilidad futura de la compañía, al asegurarle más carga de trabajo para las plantas que tiene en Europa. “Cualquier empresa que comprar otra lo que quiere es que haya clientes detrás” –señala el gerente de Greyco, Jorge García Blanco– “y los clientes han confirmado una subida de tonelaje y han aceptado una subida de precios”.
Para recuperar esta confianza ha sido necesario que la fundición volviese a los niveles de calidad y productividad que había perdido en esta última etapa, algo en lo que han jugado un papel clave tanto la nueva gerencia y el asesoramiento técnico de uno de sus fundadores, Pedro Fernández Terán, como la buena disposición de la plantilla, que con la llegada del grupo navarro empieza a atisbar la posibilidad de poner fin a los ocho años de crisis en que puede resumirse la última época de Greyco.
Con el plan industrial que se pone en marcha, se confía en consolidar los 150 empleos entre puestos de trabajo directos e indirectos que ya tiene y duplicar en un año las 800 toneladas que ahora se fabrican al mes. Una cantidad que puede ser mucho mayor si la apuesta por el sector eólico rinde sus frutos. Para lograr estos objetivos Frenos Iruña va a invertir 4,5 millones de euros en el próximo trienio, de los que uno ya se está empleando en mejorar la maquinaria y ampliar los hornos, una modernización necesaria para aprovechar toda la potencialidad de una de las pocas fundiciones grises que aún quedan en Europa.