‘Nuestra filosofía básica será crecer’
Pregunta.- La nueva Viesgo es sensiblemente distinta de la antigua y tiene centrales repartidas por todo el país, algunas a casi mil kilómetros de Santander. ¿Puede haber a medio plazo la tentación de trasladar la sede de Santander para localizarla en una ciudad que esté geográficamente más céntrica?
Ricardo Rueda.- Evidentemente, Viesgo es ahora mucho mayor de lo que era. Se han incorporado centrales en Algeciras, Puertollano, Puente Nuevo, Ciudad Real, Zaragoza, Teruel, en Barcelona y una pequeñita en León. Esto obliga a un modo de gestionar un poco más complejo que el anterior, pero siguen siendo las centrales la unidad básica de gestión, con su presupuesto y su personal, y lo que hacemos es crear unas estructuras de coordinación de tipo jerárquico, por decirlo así. Y esto no está determinado por la situación geográfica de las centrales; de hecho las grandes empresas españolas tienen centrales repartidas por todo el país y sus sedes están en sitios que no son un centro geográfico, ni siquiera en la capital de España. Quiero decir, que esta es una decisión que corresponde al ámbito interno y pensamos continuar gestionando nuestras actividades desde aquí, como hemos hecho siempre.
P.- ¿Si el concurso que convocó Endesa para la venta de Viesgo hubiese sido ganado por alguna otra de las opciones, hubiésemos corrido el riesgo de que la compañía abandonase Santander?
V.- No, yo creo que no, aunque hablar sobre lo que pudiera haber ocurrido es hablar sobre futuribles. Es posible que cada comprador hubiera adoptado una política diferente, pero yo creo que nuestra estructura es lo suficientemente sólida como para que se hubiera mantenido tal como está ahora.
P.- Teniendo el 5% de cuota de mercado de generación eléctrica y el 3% del comercial, ¿podrá desenvolverse Viesgo frente a dos empresas que controlan más del 80% del mercado?
R. R.- Bueno, es que la optimización de las centrales es muy distinta cuando se tiene una dimensión como la nuestra a cuando se está en el interior de una empresa grande, como Endesa. Siendo independiente el modo de operar es muy distinto, con más flexibilidad, y eso permite elevar el grado de utilización de las centrales y movernos de una manera más ágil.
P.- ¿Eso quiere decir que Viesgo se siente ahora más ligera y aspira a conseguir más cuota de mercado?
R. R.- Por supuesto. Cuando Enel decide venir a España y aparece la oportunidad de Viesgo, se decide porque ve aquí oportunidades de mercado, no para hacer una inversión estática. En cada una de las áreas relacionadas con producción, con distribución, con energías renovables o con comercialización ve oportunidades de crecer. La filosofía básica, sin duda, es crecer. Las oportunidades y el ritmo de crecimiento aparecen cuando aparecen, pero ya estamos confeccionando planes en ese sentido.
P.– La liberalización del mercado eléctrico español no ha cubierto las expectativas que se tenían. Algunas empresas que habían acudido al mercado libre han acabado optando otra vez por la tarifa oficial. En estas condiciones ¿hay oportunidades reales para quitar clientes a otros competidores?
R. R.- Yo creo que la experiencia de la liberalización no ha sido decepcionante, cuando bastante más del 20% de la energía que se mueve en el país está ya liberalizada. Es una cifra muy importante, teniendo en cuenta que son sectores de maduración lenta y de procesos muy complicados. A mí me parece que avanza de una manera adecuada. Algunas empresas encuentran oportunidades en el mercado, pero también hay otras que se dan cuenta que la tarifa es más favorable que el contrato externo, porque para su caso concreto resulta más económica. Otro aspecto importante es que la gestión de la energía fuera de la tarifa obliga a las empresas a esfuerzos de seguimiento del mercado, de dedicación de recursos internos para poder gestionar esos contratos y muchas prefieren concentrarse en su negocio, saber fijo qué es lo que van a pagar a lo largo del año y se acogen a la tarifa.
A.- Tal como lo presenta, no hay muchas oportunidades para conseguir clientela ajena. En cualquier caso, ¿Viesgo tomará una actitud comercial agresiva en este terreno?
R. R.- Claro. Ésta es una de las áreas incluidas en nuestros planes de desarrollo. Queremos estar en ese mercado liberalizado, sin duda ninguna.
P.- En la medida que la venta de Viesgo a Enel se ha compensado en Italia con la venta de una filial de Enel a Endesa, puede caber la tentación de mantener una política de no hostilidad hacia Endesa. ¿Actuará Viesgo con absoluta independencia de Endesa?
R. R.- Para nosotros Endesa es una empresa más del sector y no tenemos ninguna actitud especial. Nosotros vamos a competir en todas las áreas y en todos los frentes. Por otra parte, yo no entiendo que haya ninguna operación Italia–España, España–Italia. Simplemente, Endesa ha hecho una nueva Viesgo, la ha puesto a la venta y el resultado ha sido Enel, porque ha ofertado las mejores condiciones. Nosotros estamos en el mercado para competir con todo el mundo, absolutamente con todos los que están en él, grandes, pequeños y de todo tipo y nombre.
P.- Tras la absorción de Viesgo por Endesa, algunos servicios de la empresa cántabra dejaron de existir, y pasaron a ser prestados por el propio grupo, lo que redujo sensiblemente la estructura de la compañía y la plantilla. Una vez fuera de Endesa parece razonable pensar que esos servicios habrán de ser reconstruidos…
R. R.- Sí, tenemos que cubrir esas funciones. Ahora bien, que las hagamos mediante la creación interna de las áreas correspondientes o que lo hagamos contratando a otras empresas para ello, es una decisión que iremos tomando con cada una de ellas. Adoptaremos en cada caso la solución que nos parezca más económica y que ofrezca mejor servicio. Estamos en una posición ideal para decidir.
P.- ¿Cómo se desenvuelven ahora, en tanto se toman esas decisiones?
R. R.- Todavía tenemos contratos en vigor con Endesa, que nos va prestando los servicios durante un tiempo de transición. Otros, por ejemplo parte de los servicios de informática, los estamos llevando ya directamente nosotros con personal que ha retornado para ello, y en los próximos meses está previsto que varios de los servicios informáticos vuelvan aquí.
P.- En los últimos tiempos daba la sensación de que se había producido un deterioro del servicio prestado por Viesgo, de que aumentaban las quejas de los usuarios, y el hecho de que el servicio de atención al público no estuviese en Cantabria provocaba una notoria insatisfacción en el cliente. ¿Se ha deteriorado la calidad del servicio? ¿Se puede mejorar?
R. R.- Yo creo que en la calidad del servicio se dan muchos factores objetivos y subjetivos. Desde el punto de vista subjetivo, el cliente, de manera inexorable y cada año, exige calidad mayor. Entonces, aún prestando una calidad objetivamente creciente en los dos últimos años, porque así lo dicen las cifras y los números no mienten, las expectativas del cliente aumentan. ¿Qué es lo que ocurre? Que tenemos que mejorar en el servicio por lo menos al mismo ritmo o superior al que van creciendo las expectativas del cliente y eso es difícil, no porque no tengamos voluntad de hacerlo, sino porque psicológicamente la sociedad tiene un conjunto de prevenciones y pone unas trabas y limitaciones al desarrollo de las redes que nos resultan muy difíciles de superar. Tenemos presupuestadas líneas, con dinero reservado para ellas, que van pasando de un año al siguiente, posponiéndose porque no conseguimos los permisos, autorizaciones y licencias que son necesarias para construirlas y esto nos causa dificultades importantes. Tenemos presupuestos de inversión enormes cada año, superiores a los 5.000 millones de pesetas en distribución, y algunos años hay que cambiar el dinero de una subestación o de una línea a otra, porque no tenemos las correspondientes autorizaciones. También es muy importante hacer ver que no tenemos todavía una red de 400 kilovoltios que llegue al corazón de Cantabria, algo absolutamente necesario para el desarrollo. No es una línea nuestra, es una línea de Red Eléctrica de España, que es la encargada del transporte de alta tensión, pero quisiéramos verla acabada en el plazo más breve posible, porque va a ayudar mucho al desarrollo, a la fiabilidad del servicio y a la facilidad de establecer nuevas industrias. Pero no sólo es esa línea. En las líneas a menor tensión también tenemos muchas dificultades.
P.- Si se construye la central de ciclo combinado de Sniace, otra más en Solvay y el proyecto que Endesa tiene en Requejada, parece que estarán suficientemente cubiertas las necesidades de la región. ¿Seguirá siendo tan estratégica esa línea de 400 kilovoltios?
R. R.- Técnicamente, es lo contrario. Lo esencial son las líneas de transporte, no las centrales de producción. Madrid, por ejemplo, no tiene ni una sola central, pero la red de líneas de transporte a 400 kilovoltios que la rodea es espectacular, y provincias que tienen muy poco desarrollo económico, en cambio, tienen una extraordinaria potencia instalada y, sin embargo, no tienen redes especiales que puedan favorecer la instalación de industrias. Podría citar un número importantísimo de provincias que no tienen producción y tienen una excelente red de transporte, que son las provincias desarrolladas. Si hacemos un mapa, el desarrollo de las provincias y las líneas de transporte coinciden, pero en cambio, los centros de producción no coinciden para nada con el nivel de desarrollo. La clave, está claro, es la línea de transporte.
P.- ¿No variarán esos mapas con las centrales de ciclo combinado, que sí se van a ubicar más cerca de los puntos de consumo?
R. R.- Las centrales de combinado se ubican atendiendo a muchísimos factores. Se ponen donde existe, por supuesto, el consumo, pero también donde existe gas, donde existen líneas de evacuación, donde existen polígonos industriales, donde no hay oposición…
P.- El apagón de diciembre ha obligado a replantearse muchas cosas con respecto al sector eléctrico. Entendíamos que su capacidad era excedentaria y ahora ya no sabemos si es excedentaria o es deficitaria. ¿Ha sido un problema de redes de transporte o ha sido un problema de generación, que las eléctricas no han invertido lo suficiente?
R. R.- Es un problema muy complejo desde todos los puntos de vista. El consumo en España ha crecido el 20% en los últimos tres años, y con un porcentaje tan elevado tenían que haberse desarrollado, a la vez, puntos de producción y líneas de transporte, pero no ha ocurrido así. En un momento como este, en el que ha coincidido baja hidraulicidad con una demanda importante de consumo debido al frío, no estaban lo suficientemente preparadas las instalaciones. Yo creo que ahora se suavizará el problema y que entraremos en una situación más cómoda, con nuevas centrales y nuevas líneas, pero éste ha sido un momento un poco delicado por la conjunción de todos los factores a la vez.
P.- En cualquier caso, nadie parecía haber previsto esa eventualidad. El pasado verano, cuando hablábamos de lo ocurrido en California, los expertos consideraban impensable que en Europa y más en concreto, en España, pudiese ocurrir.
R. R.- Es que, quizá, al hablar del apagón de diciembre generalizamos mucho. A nosotros no nos ha tocado nada. Ha habido algún problema en alguna zona determinada –Levante y Cataluña– pero nosotros en nuestra zona no hemos tenido nada en diciembre.
P.- Hubo una desconexión de varias industrias a comienzos de enero….
R. R.- Red Eléctrica nos pidió que se desconectasen, pero no porque hubiera problemas aquí, sino para descargar al conjunto del país. Es Red Eléctrica la que da unas instrucciones, de acuerdo con los contratos que tienen firmados los grandes clientes, por los cuales tienen un determinado descuento en la tarifa, y puede pedirles que bajen sus potencias en momentos críticos. Viesgo simplemente recibe unas instrucciones.
P.- Como cualquier otra eléctrica, Viesgo tendrá que plantearse ahora nuevas inversiones, no sólo en tendidos, sino también en centrales de generación. ¿Cuáles son los objetivos en ese terreno?
R. R.- En España hay oportunidades de desarrollarse en el mundo de la generación y vamos a participar en ellas. Haremos inversiones, sin duda ninguna, pero por el momento estamos trabajando en esos planes que pueden tardar en madurar del orden de dos meses. Para entonces tendremos una línea de actuación.
P.– ¿Cuál es la situación financiera de la compañía para hacer frente a este tipo de inversiones?
R. R.- Saneadísima.
P.- Algunas de las centrales que Endesa integró en Viesgo son de carbón y otras son térmicas de fuel. ¿Es un parque envejecido?
R. R.- En las centrales que han pasado a Viesgo hay algunas que son relativamente modernas y otras que son muy antiguas. Mientras tengan su flujo de caja positivo seguiremos operando con todas ellas y lo que tenemos que hacer es añadir nuevas instalaciones. En nuestros planes no figura el cierre de instalaciones. Lo que queremos es añadir potencia nueva, no quitar potencia. Si el entorno no nos lo permite, si se endurecen las normas medioambientales y se encarecen los carbones y todo se pone difícil, no sé, pero en estos momentos no contemplamos el cierre de ninguna central.
P.- En Cantabria el mercado de las nuevas energías parece lleno oportunidades. Sobre la mesa del director regional de Industria se acumulan los proyectos y muchas de las empresas que los han presentado buscan socios tecnológicos. ¿Hay posibilidad de que Viesgo participe en ellos?
R. R.- Por supuesto, no vamos a desperdiciar ninguna oportunidad. No vamos a estar ajenos a nada de lo que pueda estar a nuestro alcance y, en donde podamos ver una oportunidad de negocio, participaremos.
P.- Las nuevas inversiones de Viesgo en generación ¿se plasmarán en centrales ciclo combinado?
R. R.- Bueno, ahora parece que según la tecnología actual y el entorno económico, medio ambiental, de recursos primarios y demás, es el momento del gas; el gas utilizado en ciclo combinado porque da un rendimiento muy elevado. Y sobre ello estamos trabajando para las centrales nuevas. Por otra parte, el consumo de gas en España, en relación con la media europea, es bajo. Tenemos todavía un margen para incrementarlo.
P.- ¿ Participa en algún proyecto eólico?
R. R.- Viesgo ha salido de Endesa sin ningún proyecto eólico pero tenemos interés en estar y miraremos en todos ellos.
P.- La probable política restrictiva del Gobierno regional a la hora de autorizar esos parques, ¿es buena o mala para el sector?
R. R.- Cada comunidad autónoma es lógico que tenga su enfoque sobre la utilización de energías, el tipo de desarrollo, de paisaje o de industrialización que desea. Nosotros analizamos las posibilidades que hay y, dentro de lo que nos permiten, entraremos. Si hay más posibilidades, entraremos más y si hay menos posibilidades, pues menos. Nos adaptamos a la situación del sitio donde estamos. No podemos hacer otra cosa, como es lógico.
P.- Cantabria siempre ha sido muy deficitaria en energía eléctrica, pero sin embargo, tiene un puerto donde entra mucho carbón para las centrales térmicas, tiene un recurso eólico significativo y gas para hacer centrales de hilo combinado. Con estas condiciones, ¿puede llegar a ser una gran productora de energía eléctrica?
R. R.- Esas perspectivas son posibles en casi cualquiera de las comunidades autónomas. Todo depende del consumo interno, del ritmo del crecimiento, de la disposición industrial que haya, de las zonas de aprovisionamiento, de la llegada de barcos y de infraestructura para recibir esta energía, porque Cantabria no podría ser productora, sino transformadora. Si todos estos factores son favorables es evidente que la respuesta es sí. Si todos estos factores son negativos, la respuesta es no. Pero son muchos, no depende de que sólo una empresa, ni sólo una comunidad autónoma tenga una determinada voluntad. Pero yo insisto en una cosa que me parece fundamental: la transformación energética es un aspecto interesante para una región, pero el desarrollo industrial depende de las líneas de transporte y de las líneas de distribución, depende de que en cada polígono industrial, en cada zona haya suficientes líneas de transporte y de distribución de energía.
P.- ¿Tendría interés estratégico para Cantabria el tener una planta de regasificación en el puerto de Santander?
R. R.- Las plantas de gasificación exigen un consumo mínimo, porque los costes fijos son muy importantes. Es interesante en tanto en cuanto haya un mercado suficiente y, por supuesto, no es ese el único factor a considerar. El puerto está en la situación que tiene, tiene el espacio que corresponde y está situado en un entorno industrial, pero que también es urbano, y todo esto habría que considerarlo cuidadosamente.
P.- El puerto ya tiene construido un pantalán para descarga de líquidos y gases, un polo químico y unas industrias próximas que pueden ser grandes consumidoras. Ese parece un buen punto de partida.
R. R.- Claro que puede llegar a tener un interés, pero el gas natural licuado es un competidor del tubo de transporte y también ese factor debe ser considerado. Si hay un sistema de transporte de gas por tubo potente, de alta presión y de diámetro suficiente, la planta de gas licuado pierde interés.
P.- Dentro de los planes de inversión de Viesgo, ¿habrá una cierta preferencia hacia Cantabria?
R. R.- Cantabria es uno de los lugares que miramos con más atención, porque es evidente que estamos aquí, pero hay que respetar las lógicas industriales; no podemos decir que tenemos que hacer una inversión en un lugar predeterminado. Lo que queremos es analizar todas las posibilidades, y la primera que valoramos siempre es Cantabria, creo que hemos dado muestras infinitas de ello.
P.- ¿Qué impresión han sacado de Cantabria los propietarios italianos de Viesgo?
R. R.- Pues les ha sorprendido porque ellos tenían una idea de Cantabria mucho más cercana a la España del sol, y les ha parecido más similar a Centroeuropa. Algún directivo decía que muy germánica. No sé si eso es un piropo o no.
P.- El presidente y el consejero delegado de Viesgo son españoles. ¿Eso quiere decir que se sustanciarán en España las decisiones?
R. R.- Sí, sí. El consejo se reúne aquí, las empresas del grupo Viesgo están radicadas aquí y aquí tomamos las decisiones. Tenemos la capacidad de aprobar en ese consejo todo el conjunto de decisiones que afectan a nuestro territorio –todo el país–, lógicamente, dentro de las estrategias y de los presupuestos globales de Enel. Tenemos una gran autonomía, que lógicamente es superior a la que teníamos antes. A mí me parece que esa es una de las ventajas más claras de la nueva situación.