Un AVE inesperado
Cuando la casualidad, las circunstancias y la perseverancia se entremezclan dan frutos inesperados y uno de ellos va a ser la confluencia en el tiempo de tres acontecimientos históricos para Cantabria en materias de comunicaciones: Con muy poco tiempo de diferencia empezarán los vuelos baratos con Madrid, que van a acabar con la paradoja de poder viajar en avión al extranjero por mucho menos dinero que al interior del país; poco después, el tiempo de viaje por ferrocarril a la capital se va a reducir a cuatro horas y cuarto, lo que tarda un coche; y, para completar la panoplia de acontecimientos, se abrirá el último tramo de la Autovía de La Meseta. Curiosamente, este hito, el que más había centrado la atención pública, va a ser el último en esta secuencia de novedades.
A menudo, los ciudadanos echamos pestes de la enorme burocracia de la Unión Europea, pero está haciendo cambiar nuestras vidas más de lo que suponíamos. Desde que Unión obligó a la apertura de los cielos continentales, que anteriormente estaban monopolizados por las compañías aéreas nacionales, los viajes en avión se han popularizado extraordinariamente, al abrirse el mercado a aerolíneas con costes muy inferiores que pueden ofrecer los billetes a bajo precio. La llegada de Ryanair a Santander ya revolucionó el aeropuerto de Parayas en 2004, al establecer de la noche a la mañana tres vuelos internacionales diarios, una expectativa que no pasaba por la cabeza de ningún cántabro. De hecho, sólo hubo una experiencia anterior, en los años 60, con un vuelo internacional que no pudo consolidarse.
En las conexiones aéreas interiores se habían producido varios intentos de aumentar las rutas y abaratar los precios durante el Gobierno de Martínez Sieso, pero resultaron tan caros para la autonomía como poco exitosos. Fue en el primer Gobierno de Miguel Angel Revilla –que no se cansó de calificar de avionetas a los pequeños turbohélices que cubrían las pocas rutas– cuando se produjo un avance sustancial a través de un convenio con Air Nostrum que abrió nuevos destinos, aunque la ausencia de competidores hizo que los precios promedios fueran muy superiores a los de Bilbao, el aeropuerto más próximo. Tanto que, para llegar a Valencia, por ejemplo, podía resultar más barata la disparata fórmula de comprar un billete de Ryanair de Santander a Liverpool y otro desde allí a la capital del Turia que adquirir uno directo de Air Nostrum.
Oportunidad en Parayas
Ryanair, siempre dispuesta a cazar oportunidades, hace dos años que anunció su interés por hacer vuelos interiores y, en cuanto ha tenido ocasión, ha buscado los aeropuertos que, como Parayas, ofrecían buenas expectativas para un segundo operador. La compañía irlandesa lo ha debido ver tan claro que ni siquiera ha buscado alguna fórmula de apoyo gubernamental y va a cubrir la línea Santander-Madrid con uno de sus aviones Boeing 737, de 180 plazas. A pesar de que no será fácil llenarlo, teniendo en cuenta que se mantienen los vuelos de Air Nostrum y que la filial de Iberia ha reaccionado poniendo más billetes baratos a la venta, la expectativa de Ryanair es tan alta que no descarta establecer más frecuencias.
El Gobierno cántabro está satisfecho, pero trata de convencer al grupo del singular Michael O’Leary de que establezca en Parayas su Base Norte, lo que supondría una garantía de continuidad a largo plazo de la nueva ruta, la aparición de una plantilla estable y la casi seguridad de que se abrirían otras líneas interiores, dado que comenzaría a ser utilizado como intercambiador por la compañía.
Ryanair acaba de abrir bases en Valencia y Alicante, que se suman a las que ya tenía en Gerona (su centro neurálgico en España) y en Valladolid. Por el momento, no tiene ninguna en el norte del país, pero también opera desde Vitoria, cuyo aeropuerto tiene expectativas parecidas. No obstante, Santander tiene una ventaja de partida y es el mejor funcionamiento de las líneas que ya están abiertas. Aunque flaquea la de Liverpool, los ratios de ocupación de las otras rutas de la compañía irlandesa son superiores a la media y los aviones que unen la capital cántabra con Fráncfort han alcanzado una tasa del 91% en junio.
Si hace unos años tanto en el transporte aéreo como en el ferroviario casi todo estaba decidido con mucho tiempo de antelación, ahora resulta imprevisible aventurar lo que pueda ocurrir en las próximas semanas. Por lo pronto, Air Nostrum está reaccionando a la llegada de su competidor y el precio medio de sus reservas a Madrid ha bajado sustancialmente. Pero unos y otros adecuarán sus ofertas, a partir de ahora, en función del comportamiento que observen en la clientela y la estrategia de su rival.
Medio AVE
También Renfe parece esperar a valorar la reacción de la clientela a la reducción en hora y media del tiempo de viaje con Madrid a partir de la apertura del túnel de Guadarrama y la conversión del tramo Madrid-Valladolid en alta velocidad. Por el momento, ni siquiera ha querido precisar cuántos de estos trenes llegarán a Santander por la vía convencional. Eso sí, en la compañía se da como seguro que habrá una frecuencia más que ahora, por lo que es posible que, además de los talgos de primera hora de la mañana y de la tarde, haya otro más a media mañana, que aún permitiría llegar a Madrid al mediodía.
Tampoco está fijado el precio del billete, aunque el precedente de la línea de Barcelona tras la apertura de la alta velocidad en parte del recorrido indica que serán algo más caros que ahora. Pero tampoco Renfe se libra de la competencia que produce el avión barato, por lo que su margen de maniobra es pequeño. Eso sí, podrá dar un servicio del centro de Santander al centro de Madrid que otros transportes no pueden ofrecer.
Renfe utilizará en esta línea la nueva Serie 130 de talgos de alta velocidad, que permiten tanto la circulación por los tendidos rápidos como por los convencionales, gracias a sus ejes variables. Un precedente de esta serie, la 120, se está utilizando en la línea con Cataluña donde la combinación de alta velocidad hasta Camp (Tarragona) y de velocidad normal en el resto ha rebajado el recorrido Madrid-Barcelona a 3 horas y 55 minutos, en los servicios con menos paradas.
Casi 70 kilómetros menos
Los trenes que hagan la ruta Santander-Madrid irán por el nuevo tendido, bajo la Sierra de Guadarrama, que deja el recorrido Madrid-Valladolid en 179,5 kilómetros, frente a los 248 actuales. El túnel de 28 kilómetros que se ha construido para ello es el quinto más largo del mundo y ha costado 1.219 millones de euros, pero evitará para siempre el enorme rodeo que los ingenieros que hicieron el trazado aún en uso se vieron obligados a plantear para salvar las fuertes pendientes de la sierra madrileña.
El hándicap de estos trenes mixtos es que en el tramo más rápido no pueden alcanzar la velocidad estándar de servicio (300 km/h), sino 250. Esto va a dar lugar a que la reducción del tiempo de viaje no llegue al potencial que realmente va a tener la línea, sobre todo en los primeros meses, cuando tendidos y trenes deberán ser sometidos a muchos ajustes. En teoría, el viaje entre Santander y Madrid se quedará en cuatro horas y cuarto, gracias a que el trayecto entre Madrid y Valladolid pasa de 2h 40’ a solo 55 minutos. El día que la alta velocidad llegue hasta Santander, estas cuatro horas y cuarto se reducirán en casi dos horas más. Pero eso tardará mucho en ocurrir.