La puerta de Finlandia

Las oportunidades de negocio en muchas ocasiones dependen de poder remover obstáculos logísticos. Hace dos años, la consignataria Cantábrica de Silos asumió el riesgo de construir un puerto seco en Azuqueca de Henares, un nudo de comunicaciones de ferrocarril muy próximo a Madrid, para disponer de una terminal propia que sirviese de puente entre el Puerto de Santander y el área metropolitana de la capital de España. La decisión de crear esta plataforma de intercambios entre los tráficos por ferrocarril y el transporte por carretera que hace la distribución final se ha revelado tan acertada que ahora se dispone a duplicar los 20.000 metros cuadrados de instalaciones que tiene en Azuqueca, lo que requerirá una inversión cercana a los 650 millones de pesetas.
El incremento en la demanda nacional de productos forestales finlandeses –especialmente papel– ha traído consigo la entrada en servicio de un segundo buque semanal en la línea que une el país báltico con el puerto de Santander, y ha impulsado a la consignataria cántabra, que canaliza este tráfico desde 1979, a ampliar sus instalaciones, tanto en el puerto seco de la Meseta como en el puerto de mar de Santander, donde ampliará su capacidad de almacenamiento. Los responsables de Cantabriasil han solicitado a la Autoridad Portuaria la concesión de 6.000 metros cuadrados más para construir un nuevo almacén en el Muelle de Maliaño, donde ya cuenta con otras dos instalaciones similares, y proyecta también una ampliación y mejora del cargadero de graneles secos, con el fin de superar las actuales limitaciones que le impiden dar servicio a buques de más de cinco mil toneladas. Ambas obras, que podrían estar concluídas el próximo verano, requerirán una inversión de 350 millones de pesetas.

La potenciación del puerto seco

Después de Tarragona, Santander es el puerto que más porcentaje de mercancías transporta por ferrocarril, a pesar de las deficiencias que presenta la infraestructura ferroviaria en Cantabria, más propia de los años sesenta que de las exigencias del tráfico actual. Este dato pone de manifiesto la importancia que para el puerto cántabro tiene la conexión con la Meseta.
La elección por Cantábrica de Silos de Azuqueca de Henares (Guadalajara) como nudo logístico vino determinada por la necesidad de contar con instalaciones de almacenaje cercanas a Madrid, que consume cerca del 60% del papel prensa que se demanda en España, casi un millón de toneladas al año. La utilidad de esta plataforma en plena Meseta se puso de relieve durante la huelga de transporte por carretera del pasado mes de octubre. Gracias a la existencia de esa terminal ferroviaria, que cuenta con una vía-apartadero propia, la consignataria cántabra, que llegó a tener un retraso de 300 camiones en la distribución de papel, pudo normalizar el abastecimiento cargando dos trenes semanales de 500 toneladas cada uno, cuyos contenidos luego se distribuyeron desde la terminal de Azuqueca. “De cara al próximo año” –explica el gerente de Cantábrica de Silos, Fermín Cuesta– “queremos aumentar ese tráfico con Renfe. Mejorar la capacidad ferroviaria es absolutamente vital para el Puerto. O somos capaces de hacer tres trenes semanales, como mínimo, para el año 2002 o el tráfico de Finlandia lo va a pasar mal”.
Una vez ampliada, la terminal de Cantabriasil contará con 40.000 metros cuadrados de superficie, de los que 30.000 serán espacios cubiertos. La entrada en servicio de las nuevas instalaciones está prevista para el primer trimestre de 2002, y las posibilidades que ofrece su situación estratégica han llamado la atención de potenciales clientes como la compañía nacional francesa de ferrocarriles.

Mayor demanda de papel

El incremento de actividad de las imprentas españolas, que han alcanzado una presencia muy activa en el mercado francés y en el italiano, ha disparado la demanda de papel procedente de los países nórdicos. Dos puertos del norte de España, Santander y Bilbao, se reparten el 70% de las importaciones, mientras que el resto se canaliza a través de Ferrol, Barcelona y Gandía, un puerto que a pesar de su pequeño tamaño, tradicionalmente ha estado especializado en estos tráficos.
En los veinte años transcurridos desde que Cantábrica de Silos comenzó a importar papel prensa finlandés a través del puerto de Santander, la progresión de este tráfico ha sido constante y las veinte mil toneladas consignadas en 1980 se han transformado en este año en cerca de 300.000. La misma evolución ha seguido la calidad de la mercancía. Los productos de mayor valor añadido (papeles estucados, satinados, etc.) han ido desplazado gradualmente al papel prensa tradicional, más oscuro y fibroso. Desde Santander, este papel se distribuye a periódicos y revistas de todo el territorio nacional y a parte del mercado portugués.

Generar retornos

El aumento de las importaciones ha obligado a la puesta en servicio de un segundo buque ro-ro, de 4.000 toneladas, con el que ya son ocho las escalas que la naviera finlandesa UPM Seaways realiza mensualmente en Santander. Este incremento de las frecuencias puede propiciar nuevos tráficos, sobre todo de salida, para aprovechar los retornos y Cantábrica de Silos, que ocasionalmente exporta a Finlandia productos siderúrgicos, automóviles y las hélices que Navalips produce en Cantabria, ha iniciado negociaciones con Renault con el fin de aprovechar regularmente el viaje de vuelta de ambos buques para embarcar en ellos los coches que la marca francesa fabrica en suelo español y vende en los países nórdicos.

La mejora el cargadero de graneles

Los problemas medioambientales que plantea el manejo de ciertos graneles en el Puerto de Santander, y la limitación de capacidad de su actuales instalaciones también han empujado a Cantábrica de Silos a abordar la mejora y ampliación de su cargadero de graneles secos mediante la construcción de tres duquesdealba (plataformas que sirven de muelle, construidas sobre tres pilares con sus correspondientes cruces de refuerzo), que permitirán amarrar barcos de hasta 25.000 toneladas.
Su actual muelle no admite barcos de más de 5.000 toneladas y aunque en el caso de la sepiolita esta limitación no plantea problemas, puesto que va destinada a países cercanos y se carga en barcos de 3.000 toneladas, no ocurre lo mismo con el sulfato cálcico procedente de las minas de Crimidesa en Burgos, que sale hacia Sudamérica a través del Puerto de Santander. “Son cerca de 200.000 toneladas anuales que no podemos perder” –afirma el gerente de Cantábrica de Silos–. “Tenemos ya un hándicap de transporte”, continúa Cuesta, “porque no disponemos de autovía con Burgos, como tiene el puerto de Bilbao y si mantenemos ese tráfico es porque se hace un esfuerzo en el servicio y en el conjunto de costes portuarios”.
La ampliación del cargadero de graneles permitirá, además, evitar los problemas medioambientales en la ciudad que provoca en los días de viento sur la estiba en la Margen Norte. Allí se cargan los barcos de gran tonelaje que Cantábrica de Silos consigna con destino a los puertos de Venezuela, Argentina o Brasil.

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