¿El fin de una buena racha?

Tuberías, cables telefónicos, componentes de automóvil, electrodomésticos, terneros, neumáticos, generadores para molinos eólicos, anchoas… Cantabria vende en el exterior un surtido de productos aparentemente muy variado, pero que en realidad se centra mayoritariamente en el sector del automóvil, ya que las empresas de este ramo trabajan con grandes series y mueven volúmenes muy superiores a cualquier otra.
Si unimos los generadores y motores de arranque que produce la planta de Robert Bosch en Treto, los neumáticos de Firestone y las piezas que fabrican Edscha, Mecobusa, Fundimotor, ICT, Orán o Candemat nos encontramos con que casi la mitad de las exportaciones de la región están vinculadas al automóvil, sin incluir los coches que salen por el puerto que, aunque estadísticamente se asientan en Cantabria, no son fabricados en la región. Esta concentración de productos también se refleja en los destinos. La mayor parte de ellos se envían a Alemania (donde están las matrices de las principales fábricas cántabras del sector) o a Francia.
En las importaciones la variedad es mucho mayor. Es cierto que entran piezas de automóvil para su montaje en otros componentes que se elaboran en Cantabria, pero su peso no llega al 10% de las compras que se realizan en el exterior, una vez apartados los automóviles que, en realidad, utilizan Santander únicamente como puerta de entrada en el mercado español. El reparto por países de las importaciones también es mucho mayor, y el peso de la UE es bastante menor, como consecuencia de las importaciones de coches japoneses, papel finlandés y chatarras de procedencia variada.
A finales de septiembre, las exportaciones cántabras habían crecido un 13,8%, empujadas, sobre todo, de la mejora en la venta de cables telefónicos, ferroaleaciones y tubos. Las importaciones, a su vez, subían un 18%, impulsadas por las fuertes compras de madera y de chatarras para la fundición de Global Steel Wire.
El hecho de que las importaciones hayan crecido algo más que las exportaciones ha provocado que, de nuevo, la balanza comercial de la región sea ligeramente deficitaria (aproximadamente un 5%) si bien este ratio no resulta muy significativo, dado que el elevado importe de los coches que se mueven a través del puerto distorsiona la estadística.
La evolución del comercio exterior cántabro por encima de la media nacional es una circunstancia coyuntural, dado que algunos tráficos puntuales de importancia pueden provocar picos inesperados, como ocurrió con la fuerte subida de las exportaciones a China y EE UU del 2000 por la entrega de un pedido de varios generadores para centrales nucleares. “Lo importante es la tendencia”, señala la directora regional de Comercio, Margarita Rivera, “y esa es semejante a la nacional, que es muy buena”.
Las circunstancias pueden cambiar ahora como consecuencia de la crisis política y económica internacional, pero es posible que la entrada en vigor del euro atenúe ese efecto. “La mayor parte del comercio exterior de Cantabria se realiza con la Unión Europea y el euro va a cambiar nuestra mentalidad”, explica Margarita Rivera. “Vamos a tener la sensación de que Francia o Alemania es un comercio interior. No sólo no nos vamos a sentir extranjeros en estos países, sino que la transparencia será mucho mayor, porque todo el mundo podrá comparar los precios directamente sin hacer ningún tipo de conversión y aprovechar las oportunidades. Estoy convencida de que será efectivo incluso para el comercio en el área del dólar, puesto que al tener un valor muy semejante al del euro, permitirá una percepción de los precios mucho más inmediata”.
En cualquier caso, los expertos auguran un enfriamiento de las exportaciones, sobre todo a mercados que, como Alemania o Gran Bretaña, tienen una vinculación comercial muy grande con Estados Unidos, el país donde el parón económico es más visible. Para reducir el impacto, que ya se deja entrever en una merma de la cartera de pedidos, la Secretaría de Estado de Comercio trata de convencer a los exportadores para que hagan prospecciones en mercados nuevos, como el asiático, que a pesar de sus posibilidades, casi está olvidado por los exportadores cántabros, y por los españoles en general.
Al mismo tiempo, se intentan potenciar los mercados ya abiertos, como el de México, con un acuerdo de reducción de aranceles en el que Margarita Rivera pone importantes expectativas a medio plazo.
La receptividad de las empresas cántabras a estas iniciativas es bastante buena, si se tiene en cuenta la elevada respuesta a programas de fomento de la exportación, como el PIPE 2000, en el que ya han participado medio centenar de empresas locales. No obstante, la directora regional de Comercio insiste en ofrecer los servicios de su departamento y del ICEX en la calle Juan de Herrera de Santander a las empresas que deseen exportar, “porque aún hay muchas que nos desconocen”.

Poco optimismo entre las grandes y medianas empresas

Equipos Nucleares es la única empresa que ya ha sufrido con dureza el impacto del 11-S, dado que su referencia es el mercado norteamericano. El resto ha soslayado los problemas internacionales, pero lo que pueda ocurrir a partir de este momento es otro cantar. Las grandes empresas están convencidas de que la evolución de sus ventas en el exterior no va a sustraerse a la tendencia bajista general, por lo que no muestran demasiado optimismo. Entre las pymes, las opiniones son mucho más variadas, lo que permite que haya algunas francamente optimistas, si bien la aportación de estas empresas es menos significativa.
Guillermo Roca, gerente del fabricante de hélices Navalips está convencido de que los últimos acontecimientos van a afectar muy negativamente a las exportaciones. Para Bonifacio Villanueva, director financiero de Talleres Cobo, la bajada de los tipos de interés con que se intenta atajar la crisis no va a ser suficiente para que las exportaciones se mantengan. Una línea argumental a la que se abona Fernando Vegas, de La Compañía de Cubiertos.
En cambio, las pequeñas empresas que han encontrado un nicho de mercado poco afectado por las coyunturas, son optimistas. Eso ocurre con la castreña de géneros de punto Portus Amanus, con la de confección Chuloo’s, la granja de rodaballos Rodecan o la fábrica de chocolates Horno San José, aunque todas ellas hacen exportaciones muy modestas. Para las ventas al exterior de pescado fresco y congelado, Arturo Robertson, de Barandica, se muestra convencido de que la calidad del producto extraído del Mar Cantábrico le libra de todas las contingencias. Una vez que el pescado empieza a arraigar en las dietas, el principal problema para una empresa como Barandica no es tanto la coyuntura económica como el tener materia prima suficiente, algo que depende de las capturas.
Las conserveras de anchoa ven más sombras en el horizonte. Juan M. Martín, gerente de Pelazza, y Angel Santisteban, director de Conservas María Pilar creen que la situación internacional les afectará negativamente.

Rápido crecimiento

Quienes más animosos se muestran son los responsables de las empresas que han visto mejorar sus exportaciones más rápidamente en los últimos años. Es el caso de Mecanor, que espera llegar a los 2.400 millones de exportación este año (44% sobre ventas totales) o de Roy Joyce, de Benzi, convencido de que la relación de calidad y precio que ha logrado con sus productos logrará eludir sin grandes quebrantos un empeoramiento de la coyuntura internacional. Benzi exporta por valor de 350 millones de pesetas a países de todo el continente europeo y del norte de Africa.
Se puede incluir en este grupo a Norgraft Packaging, la fábrica de estuchados de Maliaño que espera acelerar sus ventas exteriores gracias a los contactos que mantiene con varias empresas europeas. También tienen la esperanza de que sus empresas no resulten especialmente afectadas José Bolado, director de JB Agromáquinas, Mario Palacio, de Nocu e Isabel Henche, de Ferroatlántica.
En cualquier caso, casi ningún empresario renuncia a priori a mejorar sus ventas en el exterior, por oscuro que se presente el panorama. Un ejemplo puede ser el de Fushima, una empresa familiar dedicada a la fabricación de todo tipo de productos para la higiene bucal que crece muy deprisa. Su director internacional, Angel Salcines, advierte que la situación económica internacional repercutirá en las ventas, pero no por eso han dejado de establecer objetivos al alza. Y es que, nadie puede calcular a estas alturas ni el alcance de una posible crisis ni sus consecuencias concretas para la región. Por eso, la mayoría observa con cierto escepticismo todas las valoraciones públicas que aventuran una situación más favorable para Cantabria que para el resto de las regiones. Las experiencias anteriores han sido demasiado dolorosas como para olvidarlas.
Fuente de los cuadros estadísticos: Sec. de Estado de Comercio y Turismo. Elaboración: Dirección Regional de Comercio y Delegación del ICEX en Cantabria.

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