Nada es como parece

LAS REMESAS DE LOS EMIGRANTES. Los trabajadores españoles en el extranjero enviaron el pasado año al país nada menos que 5.700 millones de euros, una cantidad que ya se acerca a los 7.267 millones que los extranjeros residentes en España remiten a sus países de origen. En el exterior hay 1,8 millones de españoles, que siguen siendo muchos menos de los que hubo en los años 60 y 70, pero la cifra crece muy deprisa. Tanto que pueden que lleguen a convertirse en un pilar de la economía nacional, como lo eran los emigrantes en aquel momento.

¿ANSIEDAD O NECESIDAD? El 10 de abril- fue el primer día para confirmar el borrador de la declaración de la Renta y, a pesar de recibir cantidades inferiores a las de años anteriores, muchos de los que tienen derecho a devolución se apresuraron a dar el visto bueno para tratar de conseguir el dinero cuanto antes. Tantos que la web de Hacienda se colapsó. Lo evidente es que la gente necesita el dinero más que nunca y no puede esperar.

“NO VA A SUBIR”. Unas horas antes de que su Gobierno aprobase una subida de las tarifas del transporte, Esperanza Aguirre insistía: “El precio del billete, creo que no se va a tocar”. El Metrobús, ese bono que su consejero de Transportes desconocía, subía al día siguiente un 29% y el billete sencillo de Metro, de 1,5 euros, pasaba a servir sólo para un trayecto máximo de cinco estaciones. Cada una más cuesta ahora 10 céntimos. Por ejemplo, un viaje entre Sol y Plaza de Castilla pasa a valer 2 euros.

DESPIDOS Y DESPIDOS. El colectivo empresarial pedía una rebaja del precio del despido pero hay algunos que no están dispuestos a practicar con el ejemplo, como Luis del Rivero, que después de medir mal sus fuerzas al frente de Sacyr se vio forzado a dimitir como presidente y consejero ejecutivo y ahora pide una indemnización por su salida. Aunque no fue propiamente un despido, cree que le corresponden entre tres y seis millones de euros por el cese. Nada que ver, por supuesto, con lo establecido en la reforma laboral.

EL CHOCOLATE DEL LORO. Después de más de dos años de investigación, el Tribunal de Cuentas ha dictado sentencia contra los anteriores directivos de Sodercan a resultas de una denuncia de la OID. Nunca es tarde, pero lo curioso es que de los dos millones y medio de euros en discusión, el asunto se ha quedado en unas facturas de comidas insuficientemente justificadas por importe de 1.800 euros. Puede que sea muy importante poner las cosas en su sitio cuando se trata de dinero público, pero en este caso se ha gastado mucho más en el procedimiento judicial de lo que se reclama.
NADIE LAS HABÍA VISTO. El Ayuntamiento de Santander está obligando a retirar las 300 vallas publicitarias ilegales que inundan las carreteras municipales y algunos solares vacíos. Una decisión encomiable porque, además de no pagar tasas, dan a la ciudad un aspecto sucio y desordenado. Lo insólito es que si han sido siempre ilegales, como asegura el Ayuntamiento, hayan sido utilizadas sin ningún empacho por todos los partidos políticos, incluido el que gobierna el municipio. Quizá eso permita entender por qué han permanecido ahí durante tantos años sin que nadie, aparentemente, reparase en su ilegalidad.

¿AL PAN, PAN? En el discurso de investidura, Rajoy prometió llamar al pan, pan y al vino, vino. Pero a los cuatro meses, la claridad no es precisamente la principal virtud del Gobierno. He aquí algunos ejemplos: La amnistía fiscal se denomina “ley de regularización”; la reforma laboral que facilita el despido se llama curiosamente “flexibilización de las condiciones para evitar el despido”; los recortes sanitarios, “copago progresivo de los medicamentos”; la subida del IRPF, “recargo temporal de solidaridad” y la del IVA “subida de impuestos indirectos en términos hacendísticos”. En realidad, es que todo lo malinterpretamos: Los “impuestos no suben, se ponderan”, según Montoro.

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