FCC Ámbito explotará el vertedero de Monte Carceña
La importancia que ha cobrado el negocio de la gestión medioambiental colocó a las pequeñas empresas locales de tratamiento de residuos en la diana de los grandes grupos. Poseer las licencias oportunas para trabajar en un campo tan regulado supone tal economía de tiempo y esfuerzos para quien desea tener acceso a esos mercados que las divisiones medioambientales de los grandes conglomerados de la construcción se han volcado en la compra de empresas ya establecidas en lugar de partir de cero.
El resultado de esta política es perfectamente constatable en Cantabria, donde todas las empresas que se dedican a la gestión de residuos industriales peligrosos pertenecen ya a firmas nacionales. Lunagua pasó a Tradebe; Agrisa es propiedad del grupo Era, y en Giscal-Tedes, desde octubre de 2007 no hay más accionista que la empresa Ámbito, la división medioambiental de FCC. Pero con ser importante el papel que desempeñan las instalaciones de Guarnizo en el pequeño censo de gestores de residuos que operan en Cantabria, la auténtica apuesta medioambiental de FCC Ámbito en nuestra región es otra: el gran vertedero de residuos no peligrosos (inertes) que se va a construir en el Monte Carceña (Castañeda) para sustituir al de El Mazo, que se encuentra a punto de la colmatación.
Una empresa mixta
Aunque se trate de una iniciativa privada, el motor de este proyecto ha sido siempre la Administración. La empresa pública Mare ha estado detrás de todos los pasos, desde la búsqueda de una empresa capaz de gestionar un depósito de estas características hasta la participación en la sociedad creada para construir y explotar el futuro vertedero, denominada Iacan (Integraciones Ambientales de Cantabria). Mare tiene un 10% de las acciones, mientras que el 90% restante pertenece a FCC Ámbito, cuya experiencia en este campo fue muy valorada por la Consejería de Medio Ambiente a la hora de decidirse por un gestor, ya que la firma cuenta con depósitos similares en Kortederra (Vizcaya), Tivissa (Tarragona) y Cruïlles (Gerona).
La elección del lugar donde construir el nuevo vertedero cántabro partió de un estudio realizado por la Universidad de Cantabria y se produjo tras analizar 17 posibles emplazamientos. Entre todos ellos, se optó por un eucaliptal de titularidad municipal en el Monte Carceña, en el ayuntamiento de Castañeda. Una zona sin impacto visual a la que se accederá desde la Recta de La Pasiega. Al nuevo vertedero irán residuos no peligrosos, como escombros de demolición, voluminosos urbanos, escorias, arenas de fundición y todos aquellos que, aún procediendo de la actividad industrial, sean previamente inertizados.
Para comienzos de año
La superficie afectada por el depósito será de 65 hectáreas, de las que el vaso ocupará unas 38, las bastantes para albergar 7,6 millones de metros cúbicos de residuos, lo que le garantiza una larga vida.
El proyecto ha superado ya la fase de información pública y actualmente se trabaja en la respuesta a las alegaciones presentadas y en recuperar las concesiones para la explotación maderera de esos terrenos que aún están en vigor. Una vez resueltas las objeciones, en las que ha sobresalido la combativa actitud del PP de Castañeda, los responsables de poner en marcha este depósito confían en que las obras de adaptación del suelo para la recepción de residuos (impermeabilización, balsa de pretratamiento de lixiviados, etc) puedan comenzar el próximo mes de septiembre. Si se cumple la previsión, en enero podría estar listo para recibir los primeros vertidos. El siguiente paso sería la clausura del vertedero de El Mazo, cuya explotación ha sido preciso prolongar hasta contar con un nuevo depósito, y su acondicionamiento como parque público.
El servicio que prestará el nuevo vertedero a la zona central de la región tendrá su recompensa y el Ayuntamiento de Castañeda percibirá anualmente una contraprestación económica por la cesión de su suelo, algo que ayudará a sanear las cuentas de un municipio de cuyo presupuesto en 2007 fue de apenas 1,6 millones de euros.