“Las paradas biológicas deben estar subvencionadas”
PREGUNTA.- ¿Qué efectos va a producir la reducción de las capturas que la Unión Europea ha previsto para la anchoa?
TOMAS DE COS.- Esta campaña está siendo buena, especialmente las tres últimas semanas que han sido de muy buenas capturas y de pesca de gran tamaño, de unos 28 ó 30 granos el kilo. Es anchoa a la que le queda este año de vida y que desovará y criará. Ha habido muy pocos años que, en un periodo tan corto de tiempo, se haya capturado tanta anchoa. El año pasado en la costera se alcanzaron los diez millones de kilos. En estas fechas no creo que andemos muy lejos de los siete u ocho. La mayor parte se desembarca en el País Vasco, pero podemos calcular que en Cantabria ya habrán entrado de seis a ocho mil kilos. Con estos resultados llego a la conclusión de que los estudios de los biólogos no aciertan. Cuando predicen una costera muy mala, normalmente resulta buena. Estas tres últimas semanas no han dado la razón a los científicos; por eso, en el segundo semestre no debería haber esa veda que la Comisión Europea proponía para todo el año. Nosotros pensamos que no tiene sentido.
P.- ¿Pero qué ocurrirá con la flota de bajura si el comisario de Agricultura y Pesca Franz Fischler impone definitivamente su criterio de reducir todas las pesquerías y recorta en un 85% los cupos de anchoa?
R.- Nosotros confiamos en que no se logre ese 85%, porque no es lógico. Sería un perjuicio muy grande para los casi mil hombres y setenta barcos que se dedican al cerco en Cantabria. Considero ridícula la propuesta porque eso supondría el cierre, en un día, de la pesquería. Ocurre que la Comisión Europea no se guía por el sector pesquero, sino por los informes de los biólogos, que han fallado totalmente en sus perspectivas. Pero los pescadores nos remitimos a las pruebas, que demuestran que hemos pescado anchoa de equis granos. Algo parecido ha pasado con la sardina: hace más de un año los científicos recomendaban un cierre total de la pesquería y se hablaba de suprimir la pesca de la sardina. Pero se ha pescado sardina en grandes cantidades y, ahora, la Comisión ha aumentado el TAC [Total Admisible de Capturas] a más de ochenta mil toneladas. Yo pienso que en el caso de la anchoa la Comisión debería incrementar o, mejor dicho, volver a establecer el TAC anterior.
Anchoa importada
P.- Si se aplicase la restricción, ¿cree usted que las industrias conserveras cántabras podrían subsistir exclusivamente con la anchoa importada?
R.- Las conserveras resultarían menos perjudicadas que la flota porque si no hubiera pescado en el Cantábrico lo traerían de Sudáfrica (Namibia), Argentina, Grecia, Italia, Turquía o Marruecos, como ya lo traen ahora. Sería perjudicial, sobre todo, para la flota. Si se dedicasen todos los barcos a lo mismo iríamos a pescar un día a la semana ya que al día siguiente estaría el mercado saturado y el producto no tendría salida. El chicharro, por ejemplo, cuando se va dos días a la mar, baja a veinticinco pesetas en lonja. Por ese precio no compensa que los barcos salgan. La anchoa, en cambio, sí tiene salida y unos precios buenos.
P.- ¿Por qué se le cedió cuota a un competidor, como es Francia?
R.- Esa es una cuestión de incompatibilidades de artes. No se puede coincidir en la mar porque los franceses pescan con red de arrastre, en vez de con cerco. Esa coincidencia provocaría una dispersión de los bancos que nos impediría encontrar el pescado. Realmente éste es otro frente de batalla por el hemos venido luchando. Hace ocho años tuvimos que llegar a un acuerdo por el cual desde mediados de marzo hasta finales de mayo los franceses dejaban de trabajar. Esa era la cesión del trasvase de cuota de 9.000 toneladas que le hacía España a Francia para que no volviera a pescar en primavera, que es cuando el cien por cien de la flota de cerco se dedica a la anchoa.
P.-¿Cree usted que los conflictos de las artes de pesca de años anteriores se reproducirán?
R.- Los franceses pescan anchoa a partir de junio. Hay una flota pelágica en Bretaña que se dedica a la anchoa, principalmente, a partir de agosto, septiembre, hasta finales de año. Esa anchoa, normalmente, se da en la zona sur de Bretaña. También están los barcos del País Vasco francés que sí van en primavera, pero son sólo una minoría comparada con la flota de Bretaña. Yo pienso que si se llegasen a cerrar las pesquerías, la Comisión tendría que indemnizar, como ha ocurrido en el caladero marroquí. Pero la flota que en esas fechas no se dedicara a la captura de anchoa debería recibir una subvención y se podría utilizar como parada biológica.
Paradas subvencionadas
P.- ¿En qué situación se encuentran los caladeros cántabros? ¿Es partidario de más paradas biológicas?
R.- Sí, estamos totalmente de acuerdo con las paradas biológicas porque supone una regeneración de la pesca, pero con dos condiciones. La primera es que se escojan bien los meses y que para la anchoa, por ejemplo, no se establezca en marzo. Luego, entendemos que una parada biológica debe estar siempre subvencionada, como ocurre en Asturias o Galicia. Estas dos comunidades han llegado a un acuerdo con sus gobiernos autónomos por el que reciben una subvención por una parada biológica. Nosotros, en cambio, no recibimos ninguna subvención, sino que nos mandan a chicharro o a caballa, y eso lleva a la ruina económica.
P.- ¿Cree que mejorarían las capturas con arrecifes artificiales como los creados en otras comunidades?
R.- Sería muy interesante porque supone que nuestro gran competidor, el arrastre, no puede trabajar. Además, entendemos que los arrecifes crean vida, pero habría que seleccionar los sitios donde arrojar los arrecifes. Sería cuestión de estudiar detenidamente zona por zona. En un principio, sería buena la cercanía de la costa, que es el sitio de vida, y también zonas donde nuestros barcos de cerco, que integran la gran mayoría de nuestra Federación, no puedan trabajar por prohibición, por ejemplo, a equis metros de la costa.
Viaje al Mediterráneo
P.- ¿Para el sector de bajura puede ser una salida el desplazamiento en otoño a aguas del Mediterráneo?
R.- Es algo que crea muchos inconvenientes y sólo compensa a veces. Algunas de estas escapadas que se han hecho a partir de la segunda quincena de septiembre para el bonito, por ejemplo, han salido bien. Pero supone estar mucho tiempo fuera de casa, muchos gastos. A lo mejor, económicamente resulta rentable cuando se ha pescado bien. Pero estos dos últimos años se ha dado mal. El año pasado han bajado algunos de los barcos pequeños, lo que crea un verdadero problema social porque se van a bonito ese mes, y eso significa venir de mareas, estar dos días en casa y volver a salir a la mar. Se supone que se está así hasta principios de diciembre. La parada del sur implica bajar en septiembre y volver a casa en noviembre, aunque se entre dos días a Mallorca o dos días a Barcelona. A la dureza que, de por sí, supone la actividad en la mar se añade el inconveniente de lo poco que puede ganar un pescador. Tiene que estar muy recompensada económicamente para que esta campaña sea elegible, por decirlo así.
P.- ¿Ha mejorado la rentabilidad del sector con la modernización de la flota y la renovación de los barcos?
R.- Las mejoras se han notado, sobre todo, en un nivel de comodidad para los trabajadores de la mar que antes no existía. Las obras de los puertos se van haciendo poco a poco, unas reformas que eran muy necesarias porque desde hace cuatro décadas no se había hecho nada. En infraestructura portuaria nuestra comunidad era la más atrasada del Cantábrico. Lentamente, la situación se va desbloqueando, pero seguiremos pidiendo mejoras y, dentro de un par de años, ya no viviremos el retraso que teníamos antes. Por lo que se refiere a la flota, se ha modernizado en un setenta por ciento en un periodo de seis o siete años. De los setenta barcos de cerco se han renovado unos cincuenta, quince de los diecinueve de arrastre, y ochenta de los cien pequeños artesanales. Gracias a la Consejería de Pesca y Agricultura y a los fondos europeos, Cantabria es la comunidad que más ha modernizado su flota en estos últimos años. Nuestra flota, tanto de cerco como de arrastre, es mejor que la del País Vasco, Asturias o cualquier país comunitario. Lo que necesitamos ahora es que lleguen otros fondos comunitarios para la poca flota que falta por renovarse y quien no tenga interés, los echará al desguace. Pero pensamos que va a haber pocos barcos ya para el desguace y que la flota va a seguir.
P.- ¿Cree usted que está bien dimensionada la flota, o existe sobrecapacidad?
R.- Hoy en día, con doscientos cuarenta barcos, la flota está bien dimensionada. Hay una reducción progresiva, pero ya es más lenta que hace ocho o quince años. Seguirá habiendo un goteo hacia abajo, pero no como en esos años en los que desaparecieron muchos barcos. Ahora, pueden desaparecer dos al año, por lo general de más de treinta años y con un armador que ya se ha hecho mayor. Por ejemplo, en Santoña, el puerto más importante, había treinta y ocho barcos de cerco, ahora hay veinte. Hace diez años había en Cantabria dos mil personas dedicadas al cerco, en vez de las mil actuales porque los barcos llevaban entonces más gente. Y un barco que se dedique a las dos modalidades –anchoa-bonito– requiere como mínimo unas catorce o quince personas. ¿Qué ha pasado? Pues, que entramos aquí en un problema económico: la ganancia de un pescador no es igual que antes, porque el pescado se está vendiendo en lonja al mismo precio que hace doce años.
“El precio se encarece en tierra”
P.- Sin embargo, el precio del pescado para el consumidor ha subido de forma espectacular.
R.- En los precios del mercado, tres o cuatro veces más caros, nosotros no influimos. El precio se encarece en tierra, no en primera venta de subasta. Nosotros hemos vendido la caballa, por poner una especie, a 80-90 pesetas el kilo hace diez o doce años. Actualmente, se vende a 60 o 70 y el coste de la vida se ha incrementado sustancialmente. O la anchoa, que se vendía hace doce años a 300 y pico pesetas. Ahora está a 400. La pregunta que nos hacemos todos es ¿por qué no interviene el Gobierno? ¿Por qué el bocarte que se ha pagado a 350 pesetas en lonja lo compra el ama de casa en el mercado a 800?.
P.- ¿Son rentables los precios para los armadores?
R.- Aunque no fuesen rentables, de todas maneras, tienen que seguir. ¿Qué puede hacer un armador sino, o un pescador que no sepa otro oficio? Hay que tener en cuenta que esta actividad no es la venta a la baja, sino que se rige por la ley de la oferta y la demanda. Nosotros pensamos que el Gobierno tendría que intervenir en las ventas de pescado, en las plazas, en las pescaderías. Mientras, el intermediario lo justifica con la mano de obra, los transportes, las cámaras frigoríficas. Antes había peores cámaras frigoríficas que obligaban a desechar más pescado, porque no se conservaba como ahora. Si no se vendía una caja completa, se terminaba tirando. Hoy en día, no creo que se desperdicie mucho pescado. Entonces, lo que ocurre es que hay gente que está ganando mucho más dinero.
“El pescador no tiene otro futuro”
P.- ¿Debería contar Santander con un puerto pesquero frigorífico que permitiese un mayor movimiento de pesca de altura?
R.- Ha habido ya varios intentos y no interesa porque hoy la mayoría de nuestros puertos son frigoríficos. En Santoña antes había uno, ahora hay cuatro que ya son de compradores privados de pescado.
P.- ¿Tener siete puertos pesqueros en Cantabria con sus correspondientes gastos no es un lujo excesivo para el escaso número de barcos de nuestra flota?
R.- No, no es excesivo. Sería muy triste plantearse esa cuestión en estos términos: “Como Santander es grande, que desaparezca el resto de los puertos pesqueros”. Se perdería entidad de pueblo pescador, que es lo que ellos quieren seguir siendo. Lo que nosotros sí reconocemos es que hay puertos que necesitan más inversiones que otros, como es el caso de Santoña. Pero no sólo es la capacidad que tiene este puerto, sino las posibilidades que ofrece a barcos de otros lugares; muchos barcos del País Vasco, Asturias, Galicia venden en Santoña. Dispone de gran número de fábricas para la anchoa, del mercado, de frigoríficos de compradores privados que pueden absorber grandes cantidades de pescado… Santoña es importante, aunque eso no significa que cerremos Laredo, Castro, Comillas, porque estamos hablando de pueblos pescadores con una gran tradición histórica. ¿Qué futuro tiene un pescador de más cuarenta años que haya ido a la mar desde los quince? Sólo puede seguir trabajando, manteniendo un poco de dignidad laboral.