El nuevo rostro del tramo Potes-Fuente De
La desmesurada reforma que Hormaechea realizó de la carretera que enlaza Potes y Fuente De en 1990 fue muy criticada por su coste y por su impacto ambiental, pero supuso un salto en las comunicaciones para los vecinos de la comarca y para los numerosos visitantes de la zona. Hoy esa carretera continúa siendo vital para el turismo que se desplaza desde Potes hasta el teleférico, pero su estado de conservación aconsejaba una actuación en profundidad.
Aunque el trazado no se ha tocado, el firme había llegado al final de su vida útil y era necesario renovar la capa asfáltica. Por otro lado, y como es común en carreteras de montaña, la amenaza de desprendimientos aconsejaba reforzar taludes y estabilizar el terreno en varios puntos del recorrido.
Para acometer estas reformas, el Gobierno cántabro licitó en 2006 el proyecto, que fue adjudicado a Arruti. A finales de ese mismo año comenzaba la ejecución de la obra que, aunque se ha inaugurado recientemente, finalizó en diciembre del pasado año. Durante ese tiempo, se ha actuado a lo largo de los 23,4 kilómetros que tiene esa carretera, desde la capital de Liébana hasta la estación base del teleférico de Fuente De.
La primera tarea fue reforzar el firme, un trabajo en el que se han utilizado unas 78.000 toneladas de aglomerado asfáltico. A la hora de tender las nuevas capas se ha tenido en cuenta la necesidad de mantener los 15 centímetros de grosor asfáltico que tenía la carretera en lugares como Espinama o en la travesía de Potes, para evitar el semienterramiento de las casas que se ha producido en otros lugares. Esto ha exigido fresar el firme en las travesías para levantar la vieja capa asfáltica antes de renovarla.
Acarrear un volumen tan elevado de aglomerado, exige una base de aprovisionamiento cercana a la obra y Arruti lo solventó con la cantera de áridos que el grupo Candesa tiene en San Pedro de las Baheras, cerca de Panes, donde instaló una planta móvil de aglomerado desde la que se han abastecido los trabajos de asfaltado.
Al elevar el firme de la carretera con dos nuevas capas de aglomerado, también ha sido necesario elevar la cota de los bordillos y la rigola de hormigón que forman el sistema de drenaje. Una tarea que se ha agilizado enormemente gracias a la utilización de una máquina de encofrado deslizante que realiza automáticamente lo que antes era un esforzado trabajo manual.
Taludes más sólidos
El otro problema que planteaba este tramo era el del riesgo de desprendimientos que siempre acechan en una carretera de montaña. Para evitar ese peligro, se han aplicado dos técnicas en la estabilización de taludes. En los puntos en que bastaba con retener las rocas que pudieran desprenderse se ha optado por la instalación de mallas de triple torsión. En los taludes más inestables se ha optado por colocar red de cable, que aporta una mayor resistencia, al fijar las placas de piedra al terreno. Entre ambos tipos de mallas, se han utilizado 55.000 m2 a lo largo de todo el trazado.
La mejora de la carretera se ha completado con la construcción de aceras en todas las travesías que aún carecían de ellas. Además, mediante un proyecto complementario al inicialmente licitado –que elevó el coste de la obra hasta los 8,9 millones de euros– se han unido mediante aceras los tres kilómetros que separan Potes del camping de Turieno. Ese paseo estaba construido parcialmente pero faltaba el kilómetro que separa el cruce de Santo Toribio de la carretera de Argüebanes, algo que ya se ha corregido.
Al no contar con infraestructuras como puentes o viaductos, la única dificultad técnica que ha planteado la reforma de la carretera ha sido la necesidad de simultanearla con el tráfico, ya que en ningún momento se ha cerrado. Este problema se ha agudizado especialmente en la época estival, mientras que en invierno ha sido la dureza climatológica de la zona –especialmente en el tramo que va desde Cosgaya a Fuente De– la que, en ocasiones, ha obligado a paralizar los trabajos.
Protección para motoristas
Aprovechando la obra, se ha procedido a sustituir los postes de las barreras de seguridad, que en origen eran de perfil abierto, por postes tubulares, sin aristas, tal y como establece la normativa actual. Sin embargo, la adecuada protección de los motoristas ante un posible choque contra las barreras, exigía adoptar más precauciones. Para ello el Servicio Regional de Carreteras encargó un informe a Geocisa para que determinase, atendiendo al radio de las curvas y a las pendientes del trazado, en qué puntos convenía reforzar las barreras de seguridad con faldones para evitar que, en caso de caída, el motorista se dañe al golpearse contra las protecciones.
Detalles como éste hablan del cuidado con el que se ha ejecutado esta carretera, vital para la comarca lebaniega que, cuando se construya la variante de Potes y se lleve a la práctica la tantas veces anunciada mejora del desfiladero de La Hermida, contará con unas vías de comunicación acordes con su importancia turística.