Dos pájaros de un tiro
A pesar de la desconfianza inicial del anterior director de los Salesianos, Carlos García, que ya había visto como proyectos de características similares no se habían podido llevar a cabo, la institución académica aceptó la idea propuesta por Ingenor, que quería construir un aparcamiento subterráneo en la zona del antiguo campo de fútbol del colegio. A cambio, la consultora levantaría para los Salesianos un pabellón, que se sufragaría con la venta de las plazas de garaje. Con este acuerdo, la congregación religiosa no perdía la propiedad del terreno –sólo la cedía– y daba un paso de gigante en su recién cumplido centenario.
Las 338 plazas de garaje que tiene el subterráneo se han entregado a sus compradores seis años después de aquella primera toma de contacto, un plazo que hubiera sido menor de no haber tardado el Ayuntamiento dos en conceder la licencia final para la ejecución del proyecto.
Un aparcamiento útil y espacioso
El nuevo subterráneo, con el que se pretende reducir el problema de aparcamiento de los residentes de una zona de la capital tan poblada como es la de General Dávila, tiene una superficie total de 5.000 metros cuadrados y tres plantas. “El boceto inicial incluía dos pisos más, pero la Administración no nos dio el permiso para construirlos”, recuerda el ingeniero Jorge Prieto.
Una de las pretensiones de Ingenor era que el parking fuese lo más espacioso posible, para dar mayor comodidad a los usuarios. Por esta razón, todos los pasillos del recinto son de seis metros de ancho y las 338 plazas de garaje, todas cerradas, tienen unas dimensiones mínimas de 3×5 metros, un espacio suficiente para aparcar el coche y almacenar algunas cosas que ocupan sitio en casa. Todos las plazas han sido vendidas a residentes, ya que la densidad poblacional de la zona hace tiempo que convirtió en una tarea muy difícil para los vecinos encontrar unos metros de calle donde dejar el coche. Esta gran demanda embalsada y las circunstancias de General Dávila han llevado a los promotores a apostar por esta fórmula y no dejar ninguna plaza para rotación.
Puertas automáticas, instalaciones de aire y los obligatorios servicios de detención de emergencias completan la fisonomía de un aparcamiento que gestionará Dávila Parking y al que sólo se podrá acceder en coche por una única entrada, la que se ha dispuesto en la calle General Dávila. En cambio, quien entre al subterráneo a pie, podrá hacerlo por la puerta anexa a la de vehículos o por las bajadas de Vista Alegre y de Vía Cornelia.
Una vez completados los trámites administrativos para la ejecución de la obra, y tras un primer estudio geotérmico, hicieron falta tres años para que el proyecto estuviera concluido. Un tiempo inferior al que Ingenor se había planteado en un principio, cuando temía la difícil geología de Santander, en donde abundan la caliza o la arenisca, que complican enormemente el proceso de excavación. La suerte estuvo de lado de la consultora dado que el terreno que tenían delante resultó ser arcilloso, algo que hizo mucho más fácil la perforación.
El proceso de construcción de todo el subterráneo, afirma con orgullo Prieto, se desarrolló dentro de los márgenes establecidos en el proyecto inicial aunque Ingenor tuvo que hacer frente a algunos imprevistos. Uno de los principales contratiempos fue la inexistencia de un vertedero cercano al que trasladar los más de 50.000 metros cúbicos de material extraídos de la excavación. Hubo que llevarlo a un depósito de Solares en más de 4.000 viajes de camión. Un material desaprovechado ya que se podría haber utilizado para rellenos en proyectos próximos, como el de Las Llamas.
El aparcamiento iba a convertirse en la base de un pabellón polideportivo, lo que obligaba a que el subterráneo tuviese una estructura lo suficientemente fuerte como para soportar el peso del futuro edificio y, sobre todo, de las piscinas. Para ello, entre otras medidas, la primera planta del aparcamiento se hizo más alta que las otras dos y se prestó mucha atención a la impermeabilización del terreno. Así se han podido entregar las plazas de garaje antes de iniciar la instalación de las piscinas.
Un pabellón para los Salesianos
Los salesianos hace tiempo que querían dotar al Colegio de unas instalaciones deportivas modernas, como han hecho otros centros educativos. Tenían terreno para hacerlo, algo que en pleno casco urbano de Santander es un lujo, pero no tenían los recursos para sufragar el coste de un proyecto tan ambicioso, más aún después de haber tenido que afrontar la reparación de la fachada principal del colegio, que había quedado muy deteriorada con el paso de los años.
Ingenor les dio la solución para construir el pabellón sin coste. La ingeniería, que ha participado en proyectos industriales e inmobiliarios de todo tipo, les ofreció hacerlo a cambio de la explotación del subsuelo con plazas de garaje. Una solución que llegó como caída del cielo, aunque suscitó no pocas inquietudes en la dirección. El Colegio ha tenido su polideportivo y la empresa promotora no ha tenido problema en comercializar las plazas a un importe medio de 30.000 euros.
Gimnasio y centro deportivo
Evitar un fuerte impacto visual ha sido uno de los objetivos que Ingenor se planteó al diseñar el pabellón deportivo construido sobre el parking, que es usado por los alumnos de los Salesianos y, como club deportivo, por cuantas personas quieran asociarse, en este caso, con una cuota mensual. Una de las ideas de la ingeniería fue la de dotar al espacio de suficiente luz natural por lo que, además de rodear la estructura de ventanas, dispusieron una claraboya en el centro del edificio.
La cancha del pabellón tiene una superficie de 1.400 metros en los que se ha buscado aunar la estética, con la sensación de sosiego y la funcionalidad. El resto del espacio, hasta los 2.800 metros de superficie, lo completará un gimnasio, también propiedad de los Salesianos, aunque lo gestionará una empresa privada, aún sin determinar.
El gimnasio se dividirá en tres plantas y está previsto que se concluya antes del verano. Además de los tradicionales servicios de piscinas y salas de ejercicios, ofrecerá tratamientos de spa y relajación, que últimamente son los verdaderos reclamos de los centros deportivos.