PANORAMA INTERNACIONAL

ASUNTOS DE ESTADO
A medida que Gran Bretaña va deslizándose por la prolongada pendiente de la recesión, los banqueros se están convirtiendo en los personajes más odiados por la grada. Los laboristas y la oposición tory sienten ya esa rabia y ambos se las ven y se las desean para dar con una solución (…)
Por un lado, Gordon Brown va a tratar de intervenir en los mercados financieros protegiendo a los depositarios o, de manera alternativa, introduciendo en la legislación un código de conducta para los préstamos bancarios. Sin embargo, un asunto mucho más espinoso es el plan del Gobierno para fijar un nuevo tope en el impuesto de la renta. Es una medida arriesgada, porque podría parecer que el laborismo recurre a sus tradicionales raíces socialistas, consistentes en estrujar a los ricos cuando no es más que una pequeña medida de distracción que recogerá pocos ingresos impositivos. Por su parte, los conservadores se esfuerzan en ofrecer algo que sea convincente con la pretensión de que haya menos Estado y, al mismo tiempo, más acción pública. Parece que el debate sobre los fines del Estado acaba de empezar.
Financial Times

BANCOS CONTRA MERCADOS
¿Cuál es el futuro de la finanzas? Las decisiones apresuradas están produciendo dos respuestas de enorme calado: un retroceso en favor de los bancos, que prescinde de los mercados como intermediarios, y la emergencia de un oligopolio de superbancos, tan grandes que no puedan fallar.
El significado del colapso del sistema bancario en la sombra no puede menospreciarse. En EE UU, los intermediarios no bancarios representan la mitad de todos los intermediarios financieros y en el Reino Unido el cierre de los mercados mayoristas ha recortado drásticamente la financiación de las hipotecas y ha destruido las instituciones dependientes de ellas.
Queda por resolver el problema del papel de los bancos centrales que, según el gobernador del Banco Central de Canadá, tiene una solución clara pero controvertida. Los participantes no bancarios dudan si volver a entrar en unos mercados donde no se garantiza la liquidez. Y en último extremo, el sistema de préstamos necesitaría gran supervisión por parte de los bancos centrales.
Una arriesgada posibilidad es llegar al compromiso de restringir el mercado a acciones previamente controladas.
Financial Times
EL ESTIMULO Y EL EMPLEO
La estadística del empleo del mes pasado en EE UU no ha sido una sorpresa. La pérdida de medio millón de puestos de trabajo en un mes, más de 240.000 con respecto a lo esperado, subraya la severidad de la actual caída. En suma, un asunto bastante feo, pero que podría pintar peor en el futuro, dado que es habitual que el desempleo marche por detrás de las tendencias de recuperación económica.
Los EE UU van directos hacia una tasa de paro del 8%, o incluso mayor, y de poco sirve lo que haga el Gobierno en los próximos meses. La Oficina Nacional de Investigación Económica, que decide cuándo hay recesión, ha dicho que la caída empezó en otoño del 2007. Se supone que las devoluciones de impuestos y el gasto público estimularon el consumo y el crecimiento, pero no hicieron nada para incentivar la inversión.
Llevamos más de un año diciendo que el estímulo fiscal a la economía necesita un gran recorte impositivo, uno que sea inmediato y permanente. Ya funcionó con Kennedy y Reagan así que Obama también debería intentarlo.
Wall Street Journal

DONDE METER NUESTROS AHORROS
Para los ahorradores europeos y americanos ésta ha sido una década perdida. Tras dos subidas y dos bajadas, los mercados de valores no han dado más de sí. Si no hubiera sido por las rebajas de impuestos, a los propietarios de los planes de pensiones les hubiera resultado más favorable meter el dinero en un colchón.
Puede parecer ridículo preocuparse ahora por los ahorros pero si en Asia han estado escondiendo el dinero con entusiasmo, en otros lugares ha habido poco interés por ahorrar para la jubilación. De hecho, la tasa de ahorro en los hogares estadounidenses se ha situado por debajo del 2,5% desde 1999 y en Gran Bretaña por debajo del 3% en los dos últimos años.
Con sistemas financieros cada vez más complicados, los americanos y británicos han tomado prestado dinero de los previsores asiáticos para financiar su desenfreno de gasto con la garantía que les daba la rápida subida del precio de la vivienda. Pero las recientes pérdidas han generado un mayor cuidado y la gente prefiere bonos del mercado dinerario a las acciones de empresas, aunque los retornos que obtienen por sus ahorros sean cada vez más ruinosos.
Los ahorros mal invertidos son un problema para el individuo y para la economía.
The Economist

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