Tres ensayos tecnológicos que cambiarán la vida diaria
Después del fiasco del proyecto Info XXI en el desarrollo de la sociedad de la información, el Gobierno español ha optado por fórmulas que atraigan a los potenciales usuarios y una de ellas es la creación de ciudades digitales. Una especie de laboratorios para probar en un pequeño ámbito urbano la aceptación de nuevos servicios prestados a través de Internet, como la telemedicina o la conexión a centros administrativos. Los proyectos que consigan más atención de los ciudadanos o se demuestren más eficaces, serán aplicados posteriormente en otros lugares.
Los 4,8 millones de euros comprometidos por el Ministerio de Ciencia y Tecnología con Cantabria eran un atractivo demasiado poderoso como para que la elección del municipio donde iba a realizarse el ensayo no suscitase tensiones. El anterior Gobierno cántabro lo dejó casi todo preparado para que el designado fuese Astillero, con alcalde del PP, pero no había nada decidido, y el nuevo Ejecutivo decidió que, como en su día hizo el de Martínez Sieso con el programa de excelencia turística, resultaba más oportuno repartir el programa.
Es cierto que el Ministerio pedía una sola ciudad por provincia para hacer la experiencia de la digitalización, pero también es cierto que el programa estipulaba que debía ser mayor de 50.000 habitantes, una circunstancia que sólo se produce en Torrelavega. Miguel Angel Pesquera, el actual consejero de Industria, no quería dejar fuera a El Astillero, para que no se entendiese como una represalia política, pero, al mismo tiempo, entendía que debían participar más ayuntamientos: Torrelavega por ser el único que cumplía los requisitos, y la comarca de Liébana, para ensayar estos servicios telemáticos en un área rural.
La decisión ha sido poco del agrado del alcalde de El Astillero, que no obstante, ha mantenido su protagonismo en el programa.
Teleatención sanitaria
A lo largo de este mes se empezarán a valorar las primeras propuestas de los ayuntamientos que habrán de centrarse en la prestación de servicios administrativos a través de Internet, promoción del turismo en la red o digitalización de información sanitaria para que, posteriormente, pueda ser trasmitida por medios telemáticos.
A pesar de haber llegado más tarde, las propuestas que ya se conocen provienen de Torrelavega, donde se propone ensayar varios sistemas de teleatención sanitaria, algunos de ellos prestados a través de un simple televisor doméstico, que le permitirán a las personas más ancianas o impedidas un contacto a distancia con su médico y el telecontrol de algunas variables básicas de su salud.
Los proyectos que presenten los ayuntamientos serán valorados por Sodercan y una comisión creada al efecto. Una vez aceptados, serán encargados a empresas privadas para que se encarguen de su desarrollo tecnológico y aplicación.
Todos ellos tendrán que basarse en las telecomunicaciones y estar diseñados para el entorno municipal.
Crear usuarios de Internet
El MInisterio de Ciencia y Tecnología y la Administración regional han apostado por el realismo y no parecen demasiado ambiciosos en sus objetivos. Pasaron los tiempos en que se suponía que un municipio podía saltar de siglo sólo por estar cableado con redes de alta velocidad o con servicios de teleadministración, como el ensayo pionero que se hizo hace algunos años en Villena. Es posibles que afloren buenas ideas, algunas de ellas muy prácticas, pero el objetivo inmediato es bastante más modesto: conseguir elevar sustancialmente el número de conexiones a Internet, que en España son demasiado bajas, y en Cantabria aún menores.
El informe de los expertos reunidos en lo que se ha conocido como la Comisión Soto –por el nombre de su presidente– analizó los motivos por los que Plan Info XXI tuvo tan poco éxito, a pesar de haber sido presentado hasta cuatro veces por Aznar como la revolución tecnológica española. Tras un análisis a fondo, Soto constató con toda humildad que no se puede hacer sociedad de la información si no hay usuarios, por lo que el Plan había comenzado la casa por el tejado.
Recogidas las enseñanzas del Info XXI, la primera tarea ahora será crear usuarios de Internet. Tratar de elevar el número de personas conectadas, para lo cual será necesario idear contenidos que atraigan su atención. Y una forma de conseguirlo es convencer a la ciudadanía de que la sociedad de la información puede aportarles ventajas sociales y económicas, entre ellas, el poder hacer muchos trámites sin salir de casa.
Coordinación
El Ministerio también ha tratado de corregir otro error del programa Info XXI, al implicar en esta ocasión económicamente a las administraciones regionales y locales, lo que evitará que los programas de gasto se consuman en la creación de miles de portales de Internet de dudoso interés. De los 4,8 millones de euros que costará el programa en el cuatrienio 2003-2006, la mitad lo pondrá Ciencia y Tecnología, un 45% la comunidad autónoma de Cantabria y un 5% los municipios implicados.
El proyecto provocará, simultáneamente, un notable desarrollo de las infraestructuras de telecomunicaciones en los municipios afectados. Además de conectar por banda ancha ayuntamientos, centros escolares, centros de salud, culturales, etc. se desplegará una red WiFi, (internet sin cables) y otra PLC (transmisión de datos a través del cableado eléctrico). Diversas alternativas para el mismo fin: estar conectado a la red. Para evitar que el coste del acceso o de los ordenadores siga siendo una barrera para que una parte de la población se vincule a Internet, está previsto instalar terminales públicos con conexiones de alta velocidad en los puntos estratégicos de estos municipios.
Si todas estas medidas tienen el éxito que cabe esperar puede producirse un cambio en algunas pautas de la vida diaria, sobre todo en la de personas que viven solas y tienen dificultad para salir a la calle. Como mínimo, deberán lograr que la población utilice más Internet. Y en esta ocasión, se intentará no volver a descubrir la pólvora. El consejero de Industria pretende que exista una coordinación con lo que se hace en el resto del país, para evitar uno de los problemas que ha planteado hasta ahora el mundo de las nuevas tecnologías: la multiplicación de inversiones y subvenciones públicas para iniciar una y otra vez caminos que ya se recorrieron en otros lugares.