Los riesgos de una UE ampliada
El ingreso de diez nuevos países en la Unión Europea ha consolidado un gigante económico, con un mercado de 500 millones de consumidores. Sin embargo, la ampliación ha generado también algunas incertidumbres sobre sus consecuencias para las economías de los Estados miembros. El desvío de fondos estructurales y de capital multinacional hacia los países recién llegados, atraído este último por sus menores costes laborales, supone un riesgo evidente para regiones como Cantabria, que sólo pueden resarcirse por otra vía, la que ofrece la ampliación del mercado. Los 75 millones de personas que han entrado en la Unión son una oportunidad para las empresas cántabras, que nunca han contado con ellos, ya que sólo envían a ese mercado un 0,8% de sus exportaciones.
Para analizar las repercusiones que tendrá la ampliación de la UE sobre los sectores económicos más relevantes de nuestra comunidad, la CEOE ha solicitado un estudio a la consultora Append, que no resulta demasiado optimista.
En la siderometalurgia, el estudio destaca que los países del Este están llevando a cabo fuertes inversiones, lo que propiciaría que Cantabria pudiese exportarles bienes de equipo. Van a ser unos rivales difíciles, aunque algunos de estos países verán recortada su producción de acero por la Comisión Europea y las empresas cántabras siguen teniendo unas notables ventajas tecnológicas frente a las siderometalúrgicas centroeuropeas, aunque cada vez se encuentran con más dificultades para competir en precio con ellas, debido a las diferencias salariales y a los costes del transporte.
En el sector químico, el informe de CEOE destaca la posibilidad de adquirir en estos países materias primas abundantes, de calidad y a precios asequibles. Además, en Polonia y Eslovaquia el sector no está plenamente privatizado y ofrecerá oportunidades de inversión que pueden aprovechar nuestras empresas. Pero la industria química de los nuevos socios europeos también encierra amenazas, especialmente el hecho de tener una normativa medioambiental más laxa, si bien ahora que son comunitarios se verán obligados a iniciar una tendencia a la homogeneización.
La fuerte posición de la industria química cántabra en los mercados internacionales y la diferencia en I+D a favor de nuestras empresas contrarrestan, en parte, la amenaza que representan estos nuevos socios comunitarios, especialmente la República Checa. Al igual que ocurre con la siderurgia, los costes salariales penalizan la capacidad exportadora de las empresas cántabras, que tienen dificultades para competir en precio, sobre todo en los plásticos.
En los componentes de automoción no sólo habrá que hacer frente a rivales como la República Checa, Polonia o Eslovaquia, sino que se van a reducir nuestras posibilidades de recibir nuevas inversiones extranjeras, sobre todo las procedentes de Alemania, que han sido decisivas para crear en Cantabria todo un cluster de la automoción. El estudio destaca la fortaleza del sector en Cantabria y su mayor productividad con respecto a los existentes en los nuevos socios de la UE, si bien esas diferencias pueden ser efímeras en el tiempo.
El último sector analizado es el del material eléctrico. En este campo existen buenas perspectivas para exportar a estos países, debido a la instalación en ellos de multinacionales de diversos sectores. El estudio destaca oportunidades de inversión en Polonia, República Checa y, en menor medida, en Hungría, y subraya el mayor valor añadido de los productos que se fabrican en Cantabria.
Rezagados
Los nuevos miembros de la UE son países con un gran atractivo para la inversión extranjera directa, debido a su mano de obra cualificada, su excelente situación geográfica –en Centroeuropa– y los fondos comunitarios que van a recibir.
Para Cantabria, la principal amenaza que comportan es la posibilidad de que sus exportaciones a países de la UE sean sustituidas por productos de los nuevos Estados miembros. Todavía es pronto para vislumbrar el efecto concreto, pero sí parece claro –advierte el estudio– que esta amenaza no se cierne únicamente sobre sectores de demanda débil y tecnología baja, sino que también va a afectar a otros que se consideran más dinámicos y tecnológicamente avanzados.
Este panorama podría ser mucho más optimista para Cantabria si se aplican las medidas necesarias. Para ello, CEOE anima a la expansión del comercio con los nuevos socios, aprovechando la desaparición de aranceles y las ventajas que ofrecen (materias primas competitivas en calidad-precio, menores costes salariales, etc.).
La extensión del mercado interior europeo debe ser aprovechada por Cantabria para tratar de aumentar los flujos comerciales con los nuevos socios, aunque esta actitud implicará un gran esfuerzo, debido a la posición de partida cántabra está muy rezagada con respecto a otras regiones de la UE.