Siderit Lactée o cómo venderle vodka a los rusos
La fórmula de la destilería cántabra es un producto de calidad y una buena promoción. En este caso no han tenido que pagarla, porque le ha llegado tras obtener la Medalla de Oro en el San Francisco World Spirits Competition y la Medalla de Plata en Bruselas, dos de los concursos internacional de bebidas espirituosas más prestigiosos del mundo occidental.
Así, desde Torrelavega y con una fórmula de calidad excepcional, los fabricantes de este espirituoso, David Martínez y Rubén Leivas están dispuestos a conquistar una parcela del mercado internacional, donde dominan las multinacionales. De momento, las medallas e internet les han abierto puertas de países a los que ni siquiera han llegado aún sus botellas.
Siderit Vodka Lactée, como reza en el certificado de la Gold Medal de San Francisco, es un vodka muy especial –además de ser muy cántabro– porque el alcohol sale de la leche, al transformarse el azúcar de la leche (lactosa) mediante fermentación controlada, para obtener el mayor rendimiento alcohólico. A partir de ahí se encadenan cinco destilaciones, con lo que se consigue el más alto grado de pureza, y se le añade un agua de mineralización muy débil, procedente de la cara Norte de la Sierra de Guadarrama. El vodka obtenido duerme luego durante dos meses largos en un depósito de 2.500 litros para que se estabilice.
Antes del embotellado aún pasar por un filtrado más para eliminar cualquier impureza que pudiera quedar. Cayendo por gravedad, el vodka atraviesa sucesivas capas de arena de sílex, antracita, zeolitas y tierra de diatomeas, para convertirse en un destilado ultrapremium, el de más calidad. Los filtros han de lavarse perfectamente entre lote y lote, para eliminar cualquier riesgo de contaminación, porque el vodka de calidad solo tiene agua y alcohol, sin elementos extraños.
La botella de Lactée hace honor a su contenido y nombre, de color lechoso en francés. La botella es azul y en ese cielo de cristal aparecen doradas las estrellas de la Vía Láctea. Un envase que bien podría haberse llevado uno de los premios de San Francisco, pero al jurado le gustó más la botella de la ginebra, a la que otorgaron la Medalla de Plata al Packaging, esto es, al envase. Gin Siderit viene en una botella clásica que luce la flor de lirio, uno de los doce elementos botánicos de su composición.
Fabricar en medio de la crisis
Siderit se dio a conocer con su ginebra en febrero de 2013, seguramente en el peor momento de la crisis, pero aún así, la destilería de Torrelavega ha ido creciendo y en noviembre empezó la fabricación del Vodka Lactée.
La empresa de Torrelavega había surgido pensando en el mercado nacional y por eso se lanzó con la ginebra. Aunque la venta de las bebidas espirituosas ha caído un 40% desde 2007, la evolución de la ginebra ha sido radicalmente distinta, ya que se ha puesto de moda y ha crecido nada menos que un 30% en este periodo.
“Nosotros queríamos hacer una destilería artesana, pequeña, que nos permitiera vivir de algo que nos apasiona. Antes hacíamos un trabajo intelectual [los dos son ingenieros] y ahora hacemos un trabajo también manual. Y optamos por la ginebra porque, además de que parecía fácil venderla, no podíamos empezar con un whisky de 18 años o con un ron de 12, aunque haya destilerías de un año que lo consiguen” explica irónicamente Rubén Leivas.
“Para que el negocio fuera rentable teníamos que vender en España o en el extranjero. Eso no nos preocupaba, ya que desde Cantabria cuesta lo mismo mandar un palé a Cádiz que a París. Teníamos que fabricar un producto que se pudiera internacionalizar, porque sabíamos que la región no iba a absorber nuestra producción de ginebra, un producto de consumo ocasional. Si hablamos de vodka, en España apenas se consume, supone el 3,8% del total de las bebidas espirituosas. Sin embargo, en el mercado internacional es el gran destilado, la reina de la coctelería, porque es un alcohol neutro que mezcla bien con cualquier cosa. En muchos pubs del extranjero podemos encontrar 40 tipos diferentes de vodka, como sucede aquí con la ginebra”, explica Rubén.
La buena respuesta que encontró Siderit en el mercado cántabro retrasó la salida al exterior. De las 8.000 botelas de ginebra producidas en 2013, el 80% se quedó en la región y hasta enero no salió fuera un primer palé de ginebra y vodka, que fue para Italia.
Los premios
En marzo llegó el espaldarazo internacional, con los premios de San Francisco, que han resultado decisivos: “Gracias a las medallas que hemos obtenido hemos ampliado el mercado nacional y hemos enviado nuestro producto a lugares tan dispares como Dinamarca, Inglaterra, Rusia o Hong Kong y tenemos el email hasta arriba de correos de Nueva Zelanda, Canadá Estados Unidos, Nigeria…”, reconoce el cofundador. “Fue publicarse las listas de premiados y empezar a llegar los mensajes».
“Los clientes pueden pensar que el producto es bueno, pero si hay una medalla, que además nos han dado los americanos”–sonríe David– “hay más consenso”. “También en Cantabria nos ha venido muy bien. Hemos tenido récord de ventas en abril y mayo y esperamos mantenernos en verano, que es la temporada alta de este tipo de bebidas.»
La empresa exporta los dos espirituosos, pero en España se vende mejor la ginebra. Su previsión es terminar el 2014 con un reparto de ventas muy distinto al del primer año: un 20% se quedará en la región, otro 20% irá al extranjero y el 60% restante se consumirá en el resto del país.
El apoyo de los programas de Sodercan a la internacionalización les ha permitido contratar, a tiempo parcial, una gestora de comercialización en mercados internacionales que trabaja para varias empresas. Esas ventas tienen sus ventajas: régimen suspensivo en lo relativo a impuestos, no se paga IVA, y, en su caso, se cobra por anticipado.
“Este año confiamos en duplicar los resultados en producción de ginebra. Para 2015 pensamos alcanzar los 24.000 litros y 10.000 para el vodka, la mayor parte para
la exportación. En lo que llevamos de año, el 20% de nuestra producción ya se ha ido al extranjero, así que somos optimistas”, declaran confiados.
Un mercado dominado por multinacionales
Siderit, el nombre de esta destilería cántabra surgida hace año y medio, procede de la planta sideritis hyssopifolia, que conocemos como té del puerto, y que aporta un sabor único a la ginebra. Con ese bouquet y una destilación de gran pureza, su marca compite en un mercado dominado por multinacionales: “Somos David luchando contra Goliat. Cuando empezamos no conocíamos este mundo y no sabíamos que era tan complicado, pero con esfuerzo y muchos kilómetros a la espalda se pueden romper barreras y conseguir objetivos”, dicen.
Aunque en los lineales de los supermercado aparezcan decenas de marcas de cada bebida, en realidad pertenecen a solo tres empresas, grupos gigantescos que facturan miles de millones de euros.
Diageo, con sede en Londres, dispone de 17 de las 100 marcas de bebidas espirituosas destiladas premium más importantes del mundo. Entre ellas los whiskies Johnnie Walker, Crown Royal, J&B, Windsor; los vodkas Smirnoff, Ciroc, y Ketel One; y otras bebidas como Baileys, Captain Morgan, Tanqueray o la cerveza Guinness.
Pernod Ricard es una empresa de origen francés con 36 marcas internacionales, algunas de ellas tan conocidas como como Chivas, Beefeater o Habana Club.
El tercero de los grandes grupos, Suntory, es japonés y entre sus muchas propiedades están las marcas españolas DYC (whisky), el brandy Centenario, de Terry, el Anís la Castellana o la ginebra Larios.
El difícil mundo de la comercialización
Los productos Siderit están dentro de la gama premium, la más alta, aunque es una clasificación que en muchas ocasiones va de la mano del envase y del precio y no tanto de la calidad del producto. «Nosotros decimos que hacemos unos destilados tipo gourmet, porque es un producto artesano y diferente, por el proceso de fabricación, por los tiempos de elaboración, el trato del producto…», explica.
En Cantabria, la destilería de Torrelavega ha encontrado hueco en todas las grandes superficies, en tiendas especializadas y en un amplísimo número de bares y pubs. El precio de la botella de ginebra en tienda ronda los 28 euros y los 21 euros la de vodka.
La comercialización en la región ha sido relativamente fácil: “Somos de aquí y los clientes nos dan facilidades; los bares, los pequeños comercios nos apoyan, nos ponen cara. La relación es muy personal, pero en el momento en que salimos de la frontera de Cantabria las cosas empiezan a cambiar. En Castilla y León todo lo que viene de Cantabria es bien recibido, como en el País Vasco, pero el resto son mercados más difíciles”, explican.
Siderit tiene presencia importante en Asturias, Madrid y Cataluña, vende directamente a través de Facebook y sus productos se encuentran ya en unos 3.000 bares del país, de los que el 80% dice que repetirá cuando termine sus existencias.
¿Beneficios para 2015?
La destilería es un proyecto personal de David Martínez y Rubén Leivas, que invirtieron todos sus ahorros y buscaron socios capitalistas que les permitiesen completar la inversión necesaria. Ellos controlan, a medias, el 85% de la empresa y sus socios el 15% restante. No tienen deudas pero tampoco beneficios. Hasta mayo no lograron cobrar el primer sueldo completo, porque la facturación tenía que ir cubriendo los muchos gastos iniciales y el salario de los empleados que tienen contratados, que ya suman cinco.
“Nos va muy bien, no nos quejamos porque ya contábamos con esto, pero tenemos que llegar a vender dos mil botellas todos los meses para que salgan los números, manteniendo la estructura de destilería artesanal, con una plantilla de entre 6 y 8 personas a tiempo completo. Confiamos en nuestro producto, esperamos que la demanda responda y poder empezar a vivir de este negocio”, manifiestan ilusionados.
La destilería se localiza en el vivero de empresas del Ayuntamiento de Torrelavega, que pone a su disposición un espacio de 80 metros y un almacén anexo compartido, pero ya están pensando en una ubicación definitiva, un edificio singular, donde poder hacer una destilería-museo que aporte una imagen corporativa más potente y se convierta en un activo más para la empresa.