Máquinas a la medida para tiempos de crisis
El bache por el que atraviesa la industria de la automoción ha puesto en jaque a la extensa cadena de suministradores de componentes. Sin embargo, no todas las empresas que intervienen en ese proceso ven la crisis como una amenaza. Algunas se han encontrado con que puede ser el mejor escenario, porque es cuando más se necesitan sus servicios. Es el caso de las ingenierías aplicadas, como TEMS, una firma de Cicero que construye máquinas a medida para la industria de la automoción. Los fabricantes de automóviles o de componentes recurren a ellos más que nunca cuando su mercado se ralentiza, ya que, si quieren evitar entrar en pérdidas, se las tienen que ingeniar para introducir innovaciones y abaratar costes en las cadenas de producción.
TEMS está dispuesta a aprovechar estas oportunidades que cíclicamente depara el parón de la venta de automóviles para las empresas que, como ella, se sitúan en la trastienda del sector, allí donde se desarrollan las nuevas ideas de la industria de la automoción. Una posición reforzada tras su integración en el grupo burgalés Cropu, un referente nacional en la fabricación de pistones de freno y cuya presencia en Cantabria se limitaba hasta ese momento a la planta Componentes y Conjuntos, en Guarnizo.
De un grupo familiar a otro
TEMS, fue fundada en 1982 por Manuel Serrano, un emprendedor empresario cántabro que desde su condición de técnico electricista supo ver el potencial de negocio que encerraba la fábrica de Bosch en Treto y su necesidad de apoyarse en proveedores locales para producir los alternadores. La desaparición de Manuel Serrano dejó en manos de sus sucesores un sólido grupo de empresas de las que formaba parte TEMS (Talleres Eléctricos Manuel Serrano). Tras dividirse las sociedades entre sus dos hijos, M. Serrano prosigue su andadura en el polígono de Ambrosero y TEMS, que continúa en Cicero, fue vendida en agosto del pasado año al grupo Cropu.
La integración de TEMS en otra firma familiar, propiedad de los hermanos Basconcillos, ha dado lugar a un rápido crecimiento de la empresa, ya que el respaldo económico del grupo adquirente le ha permitido acceder a otros nichos de mercado. Un ejemplo de esas sinergias es su participación en el concurso convocado por el Centro de Desarrollo de Automoción de Castilla-León (CIDAUT) para diseñar un sistema de suspensión que puede suponer una revolución en el mundo del automóvil. El proyecto busca entregar al fabricante en un solo conjunto el dispositivo de dirección, la suspensión y el eje de las ruedas, lo que evitará un buen número de las tareas que ahora se hacen en la cadena de montaje. TEMS debe desarrollar la máquina que haga posible ese ensamblaje, un encargo al que no hubiese accedido de no haberse convertido en la ingeniería del grupo burgalés y que, de coronarse con éxito, como es previsible, supondrá el mayor contrato en la historia de la firma de Cicero.
Los tres peldaños de la automoción
Como otras ingenierías, TEMS diseña y construye máquinas que deben dar respuesta a necesidades para las que no existe una solución estándar. Es lo que solicitan los fabricantes de componentes cuando piden máquinas de control de calidad para las piezas que deben entregar a los proveedores de primer nivel (los que que las ensamblan para fabricar el producto final, ya sea un alternador o una rueda). Pero también diseñan y fabrican las máquinas que montarán esos componentes y las que utilizarán las propias casas de automóviles para controlar, en sus bancos de pruebas, la calidad de los equipos que se van a ensamblar en la cadena de montaje.
Las ingenierías son todavía más importantes en los momentos de crisis, cuando fabricantes y proveedores se ven forzados a introducir innovaciones que abaraten costes o aumenten las prestaciones de los automóviles para atraer a nuevos compradores. Es entonces cuando surgen oportunidades como la del CIDAUT o como el trabajo que TEMS ha hecho para la planta de Teneco (Monroe) en Gijón, para la que ha creado una máquina que automatiza el montaje de la válvula de los amortiguadores. El acierto de la solución aportada por la ingeniería cántabra ya ha originado pedidos de esa misma máquina desde lugares tan distintos como Eslovaquia, India o Estados Unidos, y ha propiciado que la relación con Teneco se extienda a la construcción de otro tipo de utillaje.
Con todo, no es la máquina más compleja diseñada y construida por TEMS. Ese lugar lo ocupa la ideada para el montaje del eje del limpiaparabrisas que Bosch fabrica en Barcelona para Toyota. La firma japonesa es extremadamente exigente en las tareas de control, por lo que en Cicero construyeron una máquina de doce estaciones de trabajo, de las que la mitad están dedicadas a tareas de montaje y la otra mitad a verificar el proceso. El precio de una máquina de este tipo ronda los 500.000 euros, de los que el valor de ingeniería que se puede repercutir, para mantener la competitividad, no va mas allá del 20%.
Pero no solo es el sector de la automoción el que demanda soluciones de ingeniería aplicada. TEMS colabora con empresas como Altadis automatizando tareas que exigían mucha mano de obra, como las estuchadoras. Donde no acaba de surgir una demanda significativa de maquinaria es en los electrodomésticos de línea blanca, a pesar de la similitud de sus procesos de fabricación con las cadenas de montaje de la automoción. Al producirse menos innovaciones en su cartera de productos, la necesidad de diseñar nuevos utillajes es mucho menor.
Criba en el sector de ingenierías
Los tiempos de incertidumbre económica ponen también a prueba la solidez de los proyectos empresariales y en el campo de las ingenierías son muchas las que no han aguantado el endurecimiento del mercado. Especialmente aquellas que tenían una simple oficina técnica y subcontrataban la fabricación de las máquinas, en vez de crear una empresa capaz de construir físicamente los utillajes. En Cantabria existe alguna experiencia de firmas ya desaparecidas (Cota), pero es en el País Vasco donde se ha producido una auténtica criba de ingenierías más o menos improvisadas.
TEMS ha aprovechado la entrada en el grupo Cropu para fortalecer su estructura con una integración vertical de todos los procesos de fabricación de máquinas y utillaje. Cuenta con talleres mecánicos y eléctricos para dar forma a los prototipos diseñados por sus ingenieros y ha optado por dejar en reserva varios tornos y fresadoras para poder hacer frente a cualquier contingencia que surja en el desarrollo de una máquina.
Para cubrir todas las áreas de trabajo cuenta con una plantilla de 46 personas de las que una docena pertenecen a la oficina técnica y recientemente ha obtenido el primer certificado de gestión de I+D+i que consigue una empresa cántabra. Una acreditación muy novedosa que indica la orientación de la empresa en esta nueva etapa.