PANORAMA INTERNACIONAL
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Nunca, desde que los nacionalistas en Irlanda del Norte abandonaron la romántica idea de que la unificación se podría ganar por medio de la lucha armada, ha sido más probable la paz. Después de más de 120 horas de negociaciones, el Sinn Fein y el Partido Unionista Democrático han llegado a un acuerdo.
El reparto del poder y la devolución de las responsabilidades sobre la Policía y la Justicia ha sido una cuestión constante en la política norirlandesa pero, más pronto o más tarde, los políticos en Belfast tendrán que levantar los ojos de esta disputa para afrontar el turbulento futuro económico.
Casi un tercio de su fuerza de trabajo está empleada en el sector público y su mantenimiento depende del poco previsor Ministerio de Hacienda británico (cada año, 18.300 millones de libras fluyen a Irlanda del Norte).
En cuanto los recortes en el gasto público empiecen a notarse, el electorado pedirá a su clase política que ponga a un lado las luchas que han orientado sus esfuerzos durante tanto tiempo y se concentren en la economía doméstica.
The Times
¿Qué capitalismo?
En los años 60, el mundo desarrollado y el que está en vías de desarrollo empezaron a discutir sobre el capitalismo para sustituir el debate sobre el nacionalismo que habían mantenido hasta entonces. La discusión sigue pero, a juzgar por el World Economic Forum celebrado en Davos, las tornas han cambiado. El mundo desarrollado es ahora el pesimista y el que da palos de ciego para encontrar una salida. El gobierno de Obama estaba demasiado envuelto en sus dificultades domésticas como para acudir al Foro y decirle a los demás lo que tienen que hacer.
Una nueva e inesperada división se ha hecho un hueco en el debate sobre el capitalismo. Las antiguas trifulcas entre la izquierda y la derecha, entre los favorables al libre mercado y los del socialismo, se han acabado y, en cambio, se ha convertido en un debate político de primer rango la discusión sobre la paga que reciben los banqueros de la City y Wall Street o la de los ejecutivos en sectores no financieros.
The Times
El presupuesto de Defensa
El presidente Obama ha pedido al Congreso 708.000 millones de dólares para defensa y otros 33.000 millones para enviar a 30.000 soldados más a Afganistán.
En un momento en que el país está luchando en dos guerras, no es posible ahorrar más. La parte positiva es que el nuevo presupuesto revisa las prioridades militares, añadiendo dinero para la financiación de helicópteros, misiles teledirigidos y fuerzas de operaciones especiales, cruciales en la lucha contra los extremistas, y exige mejores servicios médicos y programas de apoyo para los soldados y sus familias, que están sometidos a una increíble tensión después de ocho años de guerra.
A Defensa le preocupa la capacidad para el pago a largo plazo de los soldados profesionales, ya que el coste anual de su atención sanitaria se está disparando. Pero el país no puede permitirse darle un cheque en blanco al Pentágono y el Congreso tendrá que pasar menos tiempo escuchando a los lobbys y más pensando en las necesidades reales de la nación.
The New York Times
Al ralentí, de momento
¿La decisión del Banco de Inglaterra de terminar con su programa para fabricar dinero marca el final de la recesión o sólo es una pausa? Al comprar Deuda Pública, el Banco de Inglaterra ha limitado la producción de bonos del Tesoro, haciendo que los bonos empresariales y la Bolsa parezcan más atractivos. Los bancos comerciales también se han beneficiado de la mayor liquidez creada por esa política. Sin embargo, a juzgar por la gran cantidad empleada y la debilidad de la recuperación, la fabricación de dinero no ha tenido el efecto transformador que muchos esperaban y ha contribuido a inflar los precios de las acciones.
Que la facilitación de liquidez se haya ralentizado es una buena noticia pues significa que lo peor ha pasado, pero las sugerencias del Banco de Inglaterra sobre su reintroducción indica lo escasas que son las alternativas si la economía se diese un batacazo otra vez.
The Independent