Un sector que agoniza
“La Asamblea se celebra en un ambiente de total desesperanza. Si alguien pensaba que las cosas no podían empeorar estaba muy equivocado, porque todos estamos de acuerdo en que es el peor año desde que comenzó la crisis”. Así de rotundo se manifestaba el presidente de los excavadores cántabros, Antonio García Rivero, a la hora de hacer balance de lo ocurrido en su sector a lo largo del pasado año y del momento que continúa atravesando ante el débil pulso de la iniciativa privada y la clamorosa ausencia de inversiones que dinamicen la obra pública en Cantabria.
El resultado es que, desde que comenzó la crisis, se han perdido 18.000 empleos, el 80% de los puestos de trabajo del sector, y no hay indicios de que esta situación vaya a revertirse.
Las dificultades presupuestarias del Gobierno cántabro para impulsar nuevos proyectos de obra pública le impiden actuar de revulsivo y el Ministerio de Fomento no tiene en su agenda prácticamente ningún proyecto para Cantabria, salvo la mejora del trazado en el Desfiladero de la Hermida. Y la atonía continúa, porque en el primer trimestre del año, la licitación oficial en construcción (edificación e ingeniería civil) cayó en Cantabria un 17,4%, hasta situarse en 26 millones de euros, mientras que en España la disminución fue muy inferior, del 2,9%.
En definitiva, denuncia AEXCA, “no hay trabajo, el poco que hay se subasta y resubasta. La miseria se ha convertido en la norma. Se trabaja poco, mal y se cobra tarde, y cuando sale una obra de varios millones de euros, financiada con dinero público, como es el derribo de las viviendas del Alto del Cuco, nuestras empresas quedan abocadas a ser, en el mejor de los casos, los subcontratistas y sus verdaderos ejecutores. Como se suele decir, nuestros empresarios y sus trabajadores se quedan como las vacas mirando el paso del tren”, expresa gráficamente y sin ambages García Rivero.
El derribo y la restauración de la zona, en los que el Ejecutivo cántabro va a emplear 3,7 millones de euros hasta 2019 (que serán reembolsados por el Ayuntamiento de Piélagos) van ser ejecutados por la empresa pública Tragsa y los excavadores sólo tendrán la oportunidad de participar como subcontratistas.
Ha sido precisamente en la lucha contra la morosidad en el pago a las empresas subcontratadas donde AEXCA se ha mostrado más activa y donde está logrando sus mayores éxitos. La Asociación de Excavadores ha conseguido que el Gobierno cántabro incluya en los pliegos de contratación cláusulas de protección para que los subcontratistas tengan garantizados los pagos dentro de los plazos y las condiciones establecidas por la ley.
Menos éxito han tenido con otra administración territorial, el Ayuntamiento de Santander, uno de los que más activos se muestran en la contratación de obra pública. Su equipo de gobierno rechazó recientemente la moción presentada por Ganemos Santander y apoyada por los partidos Socialista y Regionalista para incluir en sus pliegos de licitación esas cláusulas de protección a los subcontratistas.
Además de proseguir su lucha por extender estas garantías a todas las administraciones públicas, AEXCA hace el seguimiento de su aplicación por parte del Gobierno cántabro en la poca obra pública contratada desde que se incorporaron estas medidas de control a los pliegos de licitación.
Rechazo de las bajas temerarias
Otra de las cuestiones que preocupan profundamente a los excavadores son la reiteradas bajas sobre el precio de licitación con que se adjudican las obras públicas, unas bajas que, por su elevada cuantía, no dudan en calificar de temerarias. “Es algo que no conseguimos entender” –dice García Rivero– “porque al final lo único que se hace es repartir miseria. No se mira si la empresa tiene capacidad para ejecutar la obra, solo miran el precio, y luego eso repercute en los materiales con los que se ejecuta y en la precariedad de los empleos”.
Captación de nuevos socios
La debilidad del sector de la excavación y de la obra pública no es solo un problema de las empresas que lo integran. “Estamos hablando de un sector que generaba una enorme riqueza a su alrededor, vendedores de maquinaria, hostelería, canteras, gasolineras, etc. Toda la economía ha caído con nosotros”, señalan desde AEXCA.
Una de las maneras de frenar este deterioro es el fortalecimiento de la asociación que defiende los intereses colectivos del sector. La pérdida paulatina de afiliados en estos años de durísima crisis se ha visto, al menos, interrumpida con la llegada de dos nuevos socios. Y, para impulsar el crecimiento de AEXCA, su equipo directivo ha iniciado contactos con empresas cuya actividad es el alquiler de maquinaria. El objetivo es crear dentro de la propia asociación un subsector que agrupe a estos nuevos socios que son colaboradores habituales de las empresas que integran AEXCA, como Carrocerías y Basculantes Mar; Sancisa; Hispano Japonesa de Maquinaria; Servicios Industriales y Concesionario MOP; Axor-Alquiler de Maquinaria y J. Aurteneche. Una colaboración que se ha visto reflejada en la reciente asamblea de AEXCA, patrocinada por Ritchie Bross Auctioners.