Los pequeños súper resurgen con Covirán
Cinco años han transcurrido desde que Alcosant entró en Covirán, y los 258 socios cántabros de esta red de establecimientos coinciden en una misma apreciación sobre esta etapa: la sensación de fuerza que les transmite la pertenencia a un grupo que no deja de crecer por todo el territorio nacional.
Para los supermercados de proximidad y pequeñas tiendas que agrupa Covirán, está sensación de saberse respaldados por una organización capaz de hacer frente a las multinacionales del sector, tiene la máxima importancia. No sólo han frenado el declive de un modelo de negocio arraigado en pequeñas poblaciones y amenazado por el envejecimiento de sus titulares y su falta de modernización, sino que han asegurado su continuidad facilitando la renovación generacional. La antigua tienda de comestibles ha vuelto a ser rentable, ya que su pertenencia a una central de compras nacional les proporciona mejores precios en los suministros y, por tanto mayores márgenes. Tanto han cambiado las cosas que la cadena generacional al frente del negocio vuelve a funcionar. Después de que muchos propietarios pensasen que con ellos se acababa el pequeño comercio familiar, se están produciendo relevos de padres por hijos con toda normalidad.
312 tiendas en 67 municipios
Este notable relanzamiento de un modelo comercial que parecía agotado tiene su reflejo en la evolución de la cooperativa. En cinco años, la facturación del grupo en Cantabria ha crecido un 63% y aunque incrementar el número de socios no era fácil, porque la cifra de partida era ya muy elevada –de hecho sólo hay siete más desde la fusión–, seguramente se ha logrado evitar el cierre de muchos de los establecimientos que estaban asociados y que se veían incapaces de competir con las grandes cadenas de alimentación.
Actualmente, la enseña Covirán está al frente de 312 supermercados en Cantabria, con una superficie de ventas de 30.000 metros cuadrados y una gran dispersión geográfica, ya que están repartidos por 67 municipios de la región. Entre todos vendieron el pasado año 39 millones de euros, con lo que Covirán se considera la tercera operadora del sector de la alimentación en Cantabria, con una cuota de mercado de algo más del 11%. 1.489 personas trabajan para el grupo en la región, de las que 59 lo hacen en los almacenes de distribución que tiene en Santander, desde los que abastece a toda la red.
Una alternativa a las franquicias
En un sector tan competido como el de la alimentación, donde los márgenes de detallistas y distribuidores son muy estrechos, la fórmula cooperativista de Covirán puede ser una alternativa ventajosa a la franquicia. Al menos, así lo creen algunos de los asociados y dan cifras: Mientras que en las franquicias el margen de beneficio raramente sobrepasa el 8% y los precios suelen venir impuestos por el franquiciador, Covirán sólo exige un precio mínimo para su marca blanca y se limita a recomendar al asociado el precio de otros productos, aunque el titular del establecimiento puede fijarlos libremente.
Las ventajas de pertenecer a una central de compras que tiene poder de negociación con los proveedores son también evidentes, hasta el punto de haber insuflado nueva vida a las antiguas tiendas de Alcosant. “Hemos pasado a hacer los negocios rentables”, señala Pedro Lavín, propietario de un supermercado abierto recientemente en Ajo y que puede ser un buen ejemplo del relevo generacional impulsado por Covirán. Esta opinión es refrendada por una de las socias fundadoras de la antigua Alcosant, María Angeles González, cuyo establecimiento de Santander es un buen ejemplo de las dificultades con las que debe lidiar el pequeño comercio en una gran capital: “Hemos recuperado la fuerza que estábamos perdiendo con Alcosant –explica María Angeles–, porque al quedar menos socios ya no teníamos capacidad para negociar con los proveedores; además es mucho más cómodo tener una cooperativa que te suministra el 80% de lo que necesitas”.
El acceso a una amplia gama de productos es uno de los aspectos que más valorados por los asociados y una de las claves que explican el crecimiento del volumen de negocio del grupo. La aportación de Covirán a los establecimientos de Cantabria se ha notado sobre todo en el producto no perecedero, con una subida del 89% desde 2002. En frutas y verduras el crecimiento ha sido considerablemente menor (un 28%) ya que este campo estaba bastante bien cubierta por Alcosant.
La cooperativa también ha aportado su marca blanca, que no ha dudado en comercializar con su propio nombre, convencida de la cuidada relación calidad-precio que ofrece. Al venderse únicamente en las tiendas de Covirán, esos productos se convierten en un elemento de fidelización del cliente que se hace notar en la facturación de los supermercados.
La compra a través de las plataformas logísticas que posee la cooperativa es, de hecho, la única obligación que asumen los asociados, después de adquirida esta condición. Pero, para serlo deben contar con una mínima superficie en el establecimiento –hay tiendas de poco más de cien metros cuadrados, pero la tendencia es aumentar la sala de ventas– y desembolsar 7.000 euros. Además, durante un periodo de año y medio, los nuevos socios deben mantener unos avales para garantizar las compras que realicen.
Los asociados pueden beneficiarse del asesoramiento del grupo en materia de marketing, formación, publicidad, así como de la gestión de subvenciones y de la apertura o reforma de establecimientos.
Aunque los beneficios del grupo suelen reinvertirse en el fortalecimiento de la propia cooperativa, la cooperativa repartirá este año dividendos y lo hará en función del volumen de compras que haya realizado cada asociado. Pero el reparto de beneficios es una circunstancia excepcional. El presidente de Covirán, Antonio Robles, lo explica en los siguientes términos: “Nosotros no somos una empresa que tenga que retribuir el capital de los asociados. Nuestra obligación es devolverle cada día del año competitividad en precios, formación y servicios; ese es nuestro gran reparto de beneficios”.
Continúa la expansión
El Grupo espera una positiva evolución de los supermercados de proximidad en los próximos años, beneficiados por una evolución demográfica que hace que cerca de la mitad de los hogares en España estén formados por una o dos personas. El cada vez menor tamaño de estas unidades familiares y la reducción de la capacidad de almacenamiento en las casas, convierte a los supermercados de barrio, que no exigen desplazamientos, en una opción en alza frente a los grandes hipermercados del extrarradio.
Con esta expectativa y el objetivo de fortalecer aún más su capacidad de negociación con los grandes fabricantes, Covirán continúa con sus planes de expansión, que ya les ha llevado a estar presentes en la mitad del territorio nacional.
Desde Andalucía, donde se encuentra el origen de la cooperativa, el grupo se ha ido implantando en las comunidades extremeña, valenciana, murciana y castellano-leonesa. En la zona Norte, cuenta con asociados en Guipúzcoa, Alava, Navarra y Cantabria y ha comenzado su expansión por Castilla-La Mancha y Asturias, donde proyecta construir sendas plataformas logísticas que se unirán a las 22 que ya tiene repartidas por el país. La inversión en infraestructuras prevista para los dos próximos años es de 14,4 millones de euros.
En el centro distribuidor de Santander se potenciará la venta de carne y la de congelados, con instalaciones adecuadas para el almacenamiento de estos productos. Tampoco se descarta la búsqueda de suelo para construir en Cantabria una plataforma nodriza desde la que abastecer a todo el Norte del país.
Estos planes de expansión reflejan la vitalidad de un grupo cooperativista que se ha marcado el objetivo de facturar 400 millones de euros este año y alcanzar las 2.262 tiendas asociadas. Unas cifras que hablan del éxito de un proyecto, como Covirán, nacido hace 35 años, con un capital social de 1.170.000 de las antiguas pesetas y una deuda de algo más de dos millones.