La hora de los macrogimnasios

Para cualquier ayuntamiento dotarse de infraestructuras deportivas con recursos propios ha pasado a ser un objetivo irrealizable. La precariedad de las arcas municipales y la acumulación de necesidades más urgentes imponen otras prioridades. Sin embargo, si hay un ámbito en el que la colaboración entre ayuntamientos y empresa privada es cada vez más intenso, es el relacionado con el deporte. Allí donde no llegan los recursos públicos, pueden hacerlo los de grupos privados que, bajo la fórmula de concesión, construyen y explotan durante un tiempo unas infraestructuras deportivas de las que, de otro modo, la ciudad no podría dotarse.
A este modelo ha recurrido, una vez más, el Ayuntamiento de Santander para levantar un centro deportivo entre los barrios de Nueva Montaña y Primero de Mayo, que está llamado a ser, por su tamaño y la calidad de sus instalaciones, una referencia en la capital cántabra. Más de 7.000 metros cuadrados construidos, sobre una parcela municipal de unos 24.000. La inversión, superior a los siete millones de euros, ha sido afrontada por Ingesport, uno de los grupos nacionales más importantes en el diseño y la gestión de centros deportivos. La empresa explotará durante cuarenta años las instalaciones. Después, pasarán a manos del Ayuntamiento.
Una de las ventajas más obvias del nuevo establecimiento es su ubicación, en una de las zonas de expansión de la ciudad, concebida para albergar a unos 30.000 vecinos, aunque la crisis va a dilatar los asentamientos bastante más de lo inicialmente previsto. La otra ventaja de la parcela utilizada es la de encontrarse en uno de los ejes de entrada a Santander, lo que también facilitará el acceso de otros usuarios de la zona sur de la ciudad y de poblaciones cercanas.
Este centro deportivo, que como todos los de Ingesport lleva el nombre GO fit, completa la red municipal de Santander, toda ella de gestión privada, que se inició con las instalaciones promovidas por SIEC sobre una parcela resultante de la reordenación de Cueto-Valdenoja, y que debiera haber continuado con el centro deportivo de Monte, cuyas obras han estado paralizadas varios años por problemas de la sociedad concesionaria.

Un modelo propio

Para cualquiera que conozca uno de los siete centros deportivos que ha levantado Ingesport, no le supondrá ningún problema orientarse en el de Santander. Todos responden a un mismo modelo que se ha ido perfeccionandose con pequeños cambios a partir de las experiencias adquiridas en la gestión de los precedentes.
En el diseño de las instalaciones se busca optimizar la superficie, sin desperdiciar un solo metro en pasillos o vestíbulos superfluos, y la distribución de espacios está concebida de manera que el usuario pueda moverse de forma fluida e intuitiva entre las diferentes zonas. La primera decisión para facilitar esa fluidez fue hacer un área de recepción lo bastante grande como para evitar demoras indebidas en el control de acceso.
La amplitud también queda patente en los vestuarios, acordes con el gran tamaño del centro. Cada uno de ellos cuenta con unas 500 taquillas, y ambos disponen de anexos para niños. El elevado número de taquillas está pensado para lograr que, con el tiempo medio de estancia de un usuario, que suele rondar las dos horas, el centro pueda acoger diariamente entre 1.200 y 1.500 personas, el aforo máximo óptimo, según los ratios de confort que maneja Ingesport.
Desde los vestuarios se accede directamente a las piscinas climatizadas, compuestas por un vaso de nado libre, de 25 metros de largo por 12,5 de ancho; otro más pequeño, que servirá para el aprendizaje y como piscina infantil, y una zona de spa con camas de hidromasaje, pediluvio y circuito hidrotermal, que se acompaña con cabinas para duchas escocesas, sauna y baño de vapor.
El área acuática se completa con una piscina exterior de 200 metros cuadrados y un solarium con una amplia zona de césped que forma parte de los 13.000 m2 de ajardinamiento y espacios verdes que rodean al centro deportivo de Nueva Montaña, donde también hay espacio para un parking de 350 plazas.
La planta baja, en la que se encuentra la zona de piscinas cubiertas, dispone de una sala para las actividades cuerpo-mente, ejercicios suaves, como yoga, tai-chi o pilates, que requieren un ambiente relajado y silencioso. Por esa razón ha sido alejado de las actividades de ritmo, que se encuentran en la planta superior.

Un servicio diferenciado para familias

También en la planta baja se ha habilitado una espaciosa sala pensada para actividades infantiles, con talleres de juegos, de manera que todos los miembros de las familias que acudan al centro dispongan de opciones de entretenimiento. Incluso está previsto que ese recinto sirva para apoyo escolar, con estudiantes de magisterio en prácticas que ayuden a los niños a hacer los deberes mientras sus padres realizan alguna actividad deportiva, un planteamiento que puede atraer más clientela que cualquier campaña de promoción.
Una de las áreas exteriores también está pensada para los usuarios más jóvenes, una pista polideportiva en la que se podrá jugar al baloncesto o al fútbol sala e, incluso, practicar skate. Una zona de columpios completa los espacios diseñados pensando en las familias.
“Si queremos que la gente que viene de manera individual esté cómoda, tenemos que pensar en las familias, con servicios personalizados para cada público, de manera que puedan convivir sin problemas”, explica el director del centro, Manuel Abajo. Y no es de extrañar que haya un especial interés por satisfacer a esta clientela porque el 48% de las inscripciones realizadas hasta el momento son de carácter familiar.
En el exterior de las instalaciones, el pádel tiene un papel protagonista, con siete pistas cubiertas. Para su cerramiento se ha optado por paredes de cristal, en vez del habitual muro, con una iluminación diseñada para evitar reflejos. Lo que se ha descartado es la instalación de una pista de tenis. Las de pádel han sido construidas con las mismas prestaciones que las del circuito de torneos World Padel Tour.
Quienes quieran practicar alguna modalidad de fitness deberán subir al piso superior. Allí dispondrán de una sala de 1.000 metros cuadrados con 200 puestos de trabajo con máquinas de todo tipo, desde las que buscan la tonificación muscular a las que permiten llevar a cabo ejercicios cardiovasculares.
Cerca de esta gran sala se encuentra otra dedicada a una modalidad muy en boga, los ejercicios en bicicleta estática bike virtual. En este piso superior, en el que se agrupan las actividades físicamente más intensas, dos salas más albergarán los ejercicios coreografiados (funky, hip hop, jazz), que mejoran la resistencia, la coordinación y el sentido del ritmo.

Un proyecto municipal con variaciones

El cumplimiento del compromiso para construir un centro deportivo en estos terrenos municipales se inició no sin dificultades. Los dos concursos convocados por el Ayuntamiento –el último de ellos en la primavera de 2010– quedaron desiertos, a pesar de que el canon de licitación se había rebajado desde los 12,3 millones de euros que exigía el municipio inicialmente –una cantidad que había alejado a las empresas interesadas– hasta algo más de siete millones. Aunque dos empresas llegaron a presentar ofertas, el concurso volvió a quedar desierto. Quizá influyó en ello el hecho de que, como consideró en su informe del año 2010 el Tribunal de Cuentas, el Instituto Municipal de Deportes “no determinó con precisión” el objeto del contrato, y “esta imprecisión pudo influir en el resultado fallido”, según se puede leer en su informe.
Para salir de ese impasse, el Ayuntamiento optó por adjudicar el proyecto directamente a Ingesport, mediante un procedimiento negociado. La empresa, finalmente ha tenido que pagar un canon de 7,8 millones de euros al Ayuntamiento.
En el camino, la idea inicial ha ido sufriendo alteraciones. Así ha ocurrido con la pretensión municipal de que un 25% del espacio se destinara a usos comerciales y de restauración vinculados con el deporte. De hecho, el nuevo centro ni siquiera tiene cafetería y unas máquinas de vending situadas en el amplio vestíbulo suplen esa ausencia. Se ha preferido destinar toda la superficie disponible a usos estrictamente deportivos.
La apertura de GO fit Santander servirá también para generar un número estimable de puestos de trabajo. Unos setenta, entre empleos directos e indirectos. La previsión es que el centro disponga de unos cuarenta trabajadores en plantilla, entre los que habrá licenciados en Ciencias de la Actividad Física, nutricionistas, fisioterapeutas y monitores de las diferentes especialidades deportivas. En la selección ha colaborado de manera activa el Ayuntamiento, a través de su bolsa de trabajo, y no ha resultado sencillo, porque a la convocatoria de GO fit se han presentado cientos de jóvenes.
La ejecución del centro ha servido también para la reactivación de la actividad económica de un sector, el de la construcción, que no pasa por su mejor momento.
Ingesport no se conforma con un papel de mero gestor de un recinto deportivo. Su intención es la de implicarse socialmente en la ciudad, con la celebración de carreras populares y de otro tipo de eventos. Como sostiene el director del nuevo centro de Santander: “El deporte es una manera de hacer ciudad, y si hay que conquistar la calle con actividades estamos dispuestos”. Por lo pronto, su presencia ya se está haciendo notar.

Suscríbete a Cantabria Económica
Ver más

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba
Escucha ahora