CEOE despierta la expectación con Rato y Solchaga

La presencia del ex director del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato, de su antecesor en el cargo de ministro de Economía, Carlos Solchaga, y del presidente de Petronor, Josu Jon Imaz ha sido el golpe de efecto con que la CEOE cerraba 2008. Si el año anterior fue la Feria de la Innovación, en esta ocasión, la patronal cántabra trataba de demostrar que no sólo está muy preocupada por la crisis, sino que puede congregar en Santander a los primeros espadas de la economía política.
Rato, que atrajo la mayor expectación, no hizo mención a las responsabilidades que podía comportar su cargo en el FMI sobre cuanto ha ocurrido en la economía mundial poco después de abandonarlo, si no para haber evitado la crisis, al menos para haber intuido lo que podía pasar y haber enviado mensajes de alarma.
Para demostrar aún más su distancia del problema, el ex director del Fondo Monetario Internacional reconoció en varias ocasiones no saber nada sobre los productos financieros estructurados y derivados que están en el origen de la crisis e incluso recomendó a alguno de los presentes que “haga como yo, no invierta en lo que no conocemos”.
Solchaga, cuyas responsabilidades quedan mucho más atrás en el tiempo, recordó que han sido los gobiernos “los que han salvado al mundo de una catástrofe financiera”, porque los bancos occidentales habían llegado a prestar 2,2 billones de euros, con bajas garantías y unos depósitos de sólo 1,5. El resto procedía del ahorro de países emergentes, que “han cerrado el grifo”, según su gráfica explicación, una liquidez que han tenido que inyectar los gobiernos para que la economía siguiese funcionando.
El ex ministro socialista aventuró para España años de bajo crecimiento por el mero hecho de detenerse la construcción. Volver a la media histórica de viviendas iniciadas ya restaría al PIB nacional tres puntos, pero si la actividad se sitúa, como parece probable, en unas 200.000 viviendas al año, eso le quitaría, según Solchaga, nada menos que seis puntos de crecimiento. Solchaga dijo que la construcción producirá por sí sola entre 400.000 y 800.000 desempleados y, aunque reconoció que la crisis ha sido especialmente brusca recordó que, como ministro, él tuvo que ver subir la tasa del desempleo del 10% al 25% en unos pocos trimestres.
Ni Solchaga ni Rato se mostraron especialmente confiados en que una reducción de impuestos reactive la demanda interna.
Por su parte, el presidente de la patronal cántabra organizadora de los actos, Miguel Mirones, mostró la disposición de los empresarios para colaborar en la salida de la crisis y recordó –como los representantes del Gobierno que participaron en el Foro– las importantes inversiones que están realizando las empresas de la región.

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