LA GALA DE DESPEDIDA DE ASTUY

La Gala de Hostelería de 2014 se convirtió en el preludio de la despedida de quien ha sido el presidente de los hosteleros cántabros durante los últimos ocho años, Emérito Astuy, un compañero entrañable que el sector despide con cariño. Las elecciones para elegir al próximo presidente se deberían celebrar a comienzos del próximo año, pero para evitar que coincidan con los comicios municipales y regionales, lo probable es que la Asociación haga todo lo posible por distanciarlos de este evento. Por tanto, lo probable es que se celebren a comienzos del verano.
El mandato de Astuy ha sido tranquilo, a pesar de algunas tensiones en el proceso electoral del primer cuatrienio y de que ha coincidido con los peores momentos vividos por sector en mucho tiempo. De sus ocho años, siete han estado protagonizados por la crisis económica, que no han reducido sensiblemente la clientela, ni los visitantes de la región, pero sí las cajas. Por ese motivo, la Asociación hace tiempo que pone más énfasis en la facturación que en el número de turistas, mientras que el Gobierno tiene más interés en recalcar lo segundo.
Astuy salió del equipo de Miguel Mirones, anterior presidente de la Asociación de Hostelería, y, dentro de esa cultura de continuidad que han cultivado ambos, lo probable es que su sucesor sea un hombre de su equipo, y más en concreto, uno de los tres vicepresidentes.

Reivindicación y colaboración

Los dos mandatos de Astuy se han caracterizado por la firmeza en las reivindicaciones ante las administraciones públicas y, sin embargo, por una colaboración cordial con las instituciones. Con esta estrategia ha conseguido cosas como la implantación de la Feria de Día en Santander o que la ciudad haya levantado la prohibición de abrir bares a menos de 25 metros de otro local en funcionamiento, pero cada cambio ha sido muy trabajoso, sobre todo los relacionados con las licencias, el urbanismo y las regulaciones. De hecho, Astuy se quejó en el discurso que pronunció en la Gala de este año, de que todavía no haya podido quedar aclarado qué es un bar, qué es una cafetería, qué es un pub y qué es una discoteca, una distinción formal muy importante de cara a los horarios de apertura, y donde la falta de claridad hace que se multipliquen las multas.
Tampoco satisface a los hosteleros la forma de valorar la calidad de un hotel, con parámetros más relacionados con el tamaño de las habitaciones o de los cuartos de baño que con las condiciones generales del establecimiento. En este sentido, la Asociación tiene previsto entregar en breve a la Consejería de Industria y Turismo un texto adaptado a la normativa europea que ha elaborado la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos para tratar de que se actualicen los criterios.
2014 no ha sido un gran año turístico, pero gracias a una climatología muy bonancible y a la celebración del Mundial de Vela en Santander no ha sido de los peores de la crisis. No se cubrieron todas las expectativas que se habían creado con el Mundial, en cuanto a alojamiento y consumo ­–las casetas que se instalaron al efecto estuvieron muy lejos de facturar lo que preveían– y, a pesar de que la ocupación permanece estable, se ha agudizado la guerra de precios, tanto en los hoteles como en los bares y restaurantes.
En cambio, se han alejado otras sombras. Los hosteleros tenían otra preocupación añadida en los años anteriores, los efectos que podía causar la Ley Antitabaco que aprobó el PSOE en su último año de mandato. A pesar de que las encuestas encargadas por el sector hacían temer lo peor, ya que detectaban una alta correlación entre los fumadores y los clientes más habituales, sobre todo en el caso de los establecimientos nocturnos, la multiplicación de las terrazas ha disipado el problema. Tanto que las restricciones de la ley han dejado de ser una queja habitual en el discurso de Astuy, que en 2011 y 2012 presagiaba negros nubarrones por esta causa.

El Premio Horeca

En la Gala de 2014 se entregó el Premio Horeca al músico reinosano Rulo. Integrante primero de La Fuga y más tarde de Rulo y la Contrabanda, el jurado estimó que era el candidato idóneo por impulsar la imagen de Cantabria allí donde actúa. Este premio, ideado para agradecer la promoción del turismo en la región a quienes no tienen ninguna relación con el sector turístico (no puede recibirla un hostelero local ni un político) ya fue entregada anteriormente a otro cantante, David Bustamante.
El vocalista y compositor reinosano, que acababa de poner el pie en Santander después de una gira por Latinoamérica, no solo agradeció el premio con palabras sino también con música. Después de un sentido discurso, interpretó dos de sus canciones, en cuyas letras hace referencias a experiencias vividas en su región de origen.
Como cada año, los hosteleros reconocieron también a personas del sector. A empresarios tan veteranos como Zacarías Puente, que ha cumplido cincuenta años con el mandil a cuestas, a otros tan jóvenes como Alejandro Ocejo, del Hotel Alemar de Somo.
La insignia de oro y brillantes, la única distinción que decide personalmente el presidente de la Asociación, le fue impuesta a María Ángeles Pérez, del Balneario de Puente Viesgo.
El sector turístico, según recordó el presidente regional, Ignacio Diego a los hosteleros, da trabajo en Cantabria a 23.262 personas y genera una riqueza de 1.324 millones de euros (el 10,7% del PIB).
Diego puso de relieve que varios acontecimientos deben colaborar a impulsar el sector a corto plazo. En el próximo año está previsto la entrada en funcionamiento del telecabina de Cabárceno y la ampliación a 18 hoyos del golf de Abra del Pas, además del Centro Botín, y están en marcha los proyectos del teleférico MIrador del Pas, la sede del Museo Reina Sofía en Santander, la ampliación del MUPAC y el sistema de innivación artificial de la estación de Alto Campoo.

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