Mueble: El secreto está en el diseño y los despieces
Para un pequeño fabricante es casi imposible marcar tendencias como hacen las grandes marcas, pero sí debe ser capaz de detectar las orientaciones del mercado para sumarse a ellas. No se trata tanto de inventar como de no quedarse atrás, y los fabricantes de muebles de Cantabria quieren conjurar ese peligro poniendo en marcha un Centro Tecnológico para el Diseño en Madera que les ayude a conseguir productos más atractivos y funcionales. El objetivo final es lograr que en el plazo de tres años, al menos otras tantas empresas cántabras estén en condiciones de desarrollar productos propios, innovadores y que sean capaces de abrirse paso en el mercado internacional.
Una inversión modesta
La propuesta ha sido presentada por los empresarios de la madera al Gobierno de Cantabria que la ha incluido dentro de los proyectos de su Plan Forestal, y su puesta en marcha está condicionada a que el Ejecutivo aporte la modesta ayuda pública que se precisa, mucho menor de lo que pueda hacer pensar el nombre, algo aparatoso, de Centro Tecnológico.
En realidad, se trataría de un simple local en el que centralizar la actividad de un par de técnicos cuya misión consistiría, básicamente, en acudir a ferias y eventos nacionales e internacionales donde recabarían información sobre lo realizado en otros centros tecnológicos similares. Ese conocimiento actualizado se trasladaría después a las empresas incluidas en el proyecto para ayudarles a desarrollar productos que respondan mejor a las expectativas del mercado.
La inversión necesaria para afrontar los tres años que determinarán si el Centro da o no resultados tangibles es de unos 250.000 euros, a razón de poco más de 80.000 euros por ejercicio, de los que un 60% iría destinado a gastos de personal.
La patronal de la madera trata de que el Gobierno regional subvencione el 60% del presupuesto del primer año, el 40% del segundo año y el 20% tercero. A partir del cuarto, las propias empresas se harían cargo de la financiación completa del Centro.
La aportación de la Administración regional no ha de ser necesariamente en dinero, ya que los empresarios también dan por buena la cesión de un local o de los equipos informáticos que serán necesarios para desarrollar su actividad.
Ya hay al menos tres empresas interesadas en la puesta en marcha del Centro Tecnológico, aunque la situación por la que atraviesa el sector del mueble, muy dependiente de la construcción, no es la más idónea para embarcarse en nuevas aventuras. De ahí que la implicación institucional resulte imprescindible para que el proyecto se haga realidad.
La importancia del embalaje
Las ideas que pueden surgir de un centro como el que se pretende crear en Cantabria no solo tienen que ver con el diseño, en el que los fabricantes italianos marcan las tendencias. También Ikea puede servir de referencia, dado que abaratar el transporte se ha convertido en una necesidad estratégica para la industria del mueble y la multinacional sueca ha convertido los embalajes planos en el secreto de su éxito.
Además de los diseños, el Centro se ocuparía de proponer despieces de fácil transporte para los muebles que se fabrican en Cantabria, lo que permitiría hacerlos más exportables, al rebajar los costes de los envíos con embalajes menos voluminosos.
El Centro vendría a cubrir la carencia de departamentos de ingeniería y diseño en las empresas locales que, por su pequeño tamaño, no pueden aspirar a un departamento propio de I+D. Hasta ahora, cuando los fabricantes de muebles cántabros quieren lanzar una línea propia, suelen recurrir a contratar a un diseñador por unos meses, pero a ese esfuerzo le falta la continuidad suficiente como para lograr una imagen de marca.
Si el nuevo centro se hace realidad, las empresas tendrán la oportunidad de actualizar continuamente sus diseños y buscar una imagen propia que permita identificar un mueble como hecho en Cantabria.