Nada es como parece
LO QUE SE ESCAPA A LA CONTABILIDAD.- El caso Enron estadounidense ha empezado a poner en cuestión muchas prácticas contables y una de ellas es la que afecta a las stocks options, una remuneración a los directivos que, al realizarse en acciones, nunca figura en la contabilidad. A pesar de que claramente es un concepto de gasto, no puede contabilizarse y eso da lugar a un incremento ficticio de los beneficios (en el caso de Microsoft en 2.000 millones de dólares por año) y un efecto dilutivo sobre las participaciones de los accionistas antiguos. Pero más inconsecuente aún es que produzcan efectos fiscales (deducciones) por algo que no puede ser contabilizado.
El dinero no garantiza el éxito. Eso lo ha comprobado una vez más el presidente de la Comunidad Valenciana, Eduardo Zaplana, con el parque temático Terra Mítica, su gran proyecto turístico. Más de la mitad de los accionistas ha renunciado a acudir a la ampliación de capital. El parque no ha logrado las cifras de Port Aventura, a pesar de haber realizado una inversión muy superior, y se encuentra en una situación financiera complicada. Los propietarios (entre ellos el Gobierno valenciano) se ven obligados a dejar la gestión en manos de la multinacional Paramount, que ha aprovechado la posición de debilidad para asegurarse unos ingresos fijos, independientemente del éxito o del fracaso de su gestión, sin aceptar ninguna implicación accionarial y exigiendo a los propietarios nuevas atracciones para aumentar el gancho ante el público, lo que a su vez aumentará el endeudamiento.
DESACELERACION EN INTERNET.- La euforia para conectarse a Internet empieza a dar síntomas de debilidad en España. Cuando aún queda mucho para alcanzar las medias europeas de penetración, el ritmo de llegada de nuevos usuarios comienza a relajarse sin un motivo claro. En el 2001 sólo se incorporaron 1,9 millones de internautas, frente a los 2,65 millones del 2000 y no puede achacarse a un efecto de saturación, porque el porcentaje de conectados en España es del 21,2%, frente al 36% de media europea, y en el resto de los países occidentales, aparentemente más cerca de la saturación, el ritmo sigue siendo creciente.
DEMASIADOS SALTOS.- Las comunidades autónomas se lanzaron a crear empresas públicas de gestión urbanística para saltarse muchas de las trabas del derecho administrativo, pero se han saltado también el derecho privado. Así lo ha entendido la Audiencia Nacional al obligar al Tribunal de la Competencia a reabrir un expediente por competencia desleal a la empresa de promoción de vivienda del Gobierno canario que obtiene el suelo gratuitamente de los ayuntamientos. Como esta forma de actuación es habitual en todo el país, las asociaciones de promotores privados se plantean la posibilidad de desatar una oleada de recursos por todo el territorio nacional contra el resto de las empresas públicas regionales.
LOS TIEMPOS CAMBIAN.- Hace dos años, el endeudamiento de las compañías de telecomunicaciones era magníficamente recibido por el mercado, ya que presuponía una agresiva política de compras, y así hubo empresas cuya deuda cuadruplicaba su valor en bolsa, como KPN, o que lo duplicaba, como France Telecom. Ahora los analistas consideran muy preocupantes ratios menores y todas las compañías del sector se apresuran a anunciar políticas drásticas de recorte, como Telefónica, que va a poner a la venta edificios por valor de 5.500 millones de euros (más de 900.000 millones de pesetas).
¿LIBERALIZACION? El Ministerio de Economía sacó a concurso el suministro eléctrico a una de sus sedes madrileñas, que consume ella sola en energía más de 200 millones de pesetas al año, con objeto de reducir la factura en un 10% y ha tenido que declararlo desierto porque ninguna de las cinco empresas concurrentes estaba dispuesta a llegar a esa rebaja. El resultado del concurso es significativo. Rato ha podido comprobar en su propia persona la limitadísima competencia que aún persiste en el sector eléctrico. Y es que las empresas no han tenido ni siquiera la picardía de asumir ese recorte para guardar las formas.
GANADEROS, PERO NO EMPRESARIOS.- Sólo el 5,2% de los ganaderos cántabros se considera empresario, según se constata en una encuesta realizada en el sector antes de las últimas elecciones a la Cámara Agraria. La mayoría se autotitulan como trabajadores por cuenta propia, lo que revela que en la idiosincrasia del sector siguen sin haber calado los criterios de maximizar beneficios y lo que se busca mayoritariamente es “mantener a la familia”. Lo que sí ha cambiado es la vocación asociativa. El porcentaje de ganaderos que forma parte de alguna cooperativa ya es mayoritario, aunque por poco (51%) algo que parecía impensable hace algunos años.