Ono abre una brecha en el mercado de TELEFONICA
Santander de Cable nació demasiado pronto, algo que ocurre en ocasiones con las nuevas tecnologías. Quizá por eso, a pesar de contar con la ventaja de tener prácticamente cableado Santander antes de que lo estuviese cualquier otra ciudad, no llegó a alcanzar una presencia relevante. La mera oferta de televisión hubiese sido suficiente algunos años atrás, pero no en el momento en que había que competir con dos plataformas digitales que libraban una batalla a muerte con cantidades ingentes de dinero como munición. Si a tan incómodas circunstancias se une la tradición española de televisión gratuita, cabe entender que los resultados no respondieran a las expectativas que se habían puesto en la compañía.
La versatilidad del cable como canal de comunicaciones abrió otras posibilidades con más tirón comercial: la telefonía y las conexiones a Internet. Con estas dos patas y la televisión, unidas a unos precios relativamente más bajos que la competencia, ha formado un paquete atractivo para el mercado. Así se demostró en las ciudades, como Valencia o Mallorca, donde comenzó a ponerse en marcha, ya con la marca Ono. En Santander ha tardado un poco más en cuajar, pero el pasado año la clientela aumentó un 112%. En lo que va de 2001, el ritmo de crecimiento es superior al 20% y cada día son más evidentes las conexiones de viviendas en las fachadas de los edificios, ya que el Ayuntamiento no ha puesto demasiado énfasis en exigir que los cables queden escamoteados, el único pero que se le puede poner a la nueva tecnología.
La presencia de Ono ya colaboró el pasado año en la reducción del número de líneas que Telefónica tiene en servicio en Cantabria que, por primera vez, disminuían un 2,53%. Fuentes del sector estiman que, a tenor del número de líneas que el primer operador tenía activas en diciembre (203.669), Ono tendría en estos momentos en Cantabria una cuota de aproximadamente el 15%. La compañía se limita a señalar que en las zonas cableadas, que en realidad son su auténtico mercado potencial, la cifra no difiere mucho de su promedio nacional (el 27,5%).
Conservar el número
A pesar de su progresiva relevancia en el mercado, la operadora sigue sin conseguir de las autoridades administrativas una política más generosa con la posibilidad de conservar el número que el usuario tenía mientras era cliente de Telefónica, uno de los principales handicaps para el cambio de compañía. Las dificultades técnicas que plantea han permitido que Telefónica sólo esté obligada a aceptar un reducido cupo de números transferibles (lo que conoce como portabilidad). De esta forma, Ono sólo puede distribuirlos a cuentagotas y el cliente que pone como condición mantener su número anterior para darse de alta, por lo general tiene que esperar un periodo mucho más largo para la conexión que quien renuncia a su número anterior.
Ono tiene un plazo de seis años para acabar el cableado de Cantabria y, como parecía lógico, ha dirigido sus primeros pasos a los núcleos de población más importantes, donde la inversión tiene un retorno más rápido y se puede avanzar más deprisa. En estos momentos los cables pasan por delante de la puerta de 100.000 viviendas (unas 300.000 personas) y a finales de este año la compañía probablemente estará en disposición técnica de poder conectar al 90% de la población. Esta circunstancia podría dar a entender que el cableado total de la región se completará mucho antes de lo previsto al adjudicarse la concesión, pero no es así. Como ha ocurrido con la electrificación o con la telefonía rural, llegar a todos los núcleos de población es muy difícil y, en Cantabria, especialmente costoso. Por este motivo, casi se puede dar por seguro que Ono completará con otras tecnologías distintas al cable, –posiblemente por ondas– la conexión de aquellos núcleos y viviendas dispersas que, por su distancia o por la escasa población, nunca podrían rentabilizar un tendido de cable.
La estrategia de Ono es extender su servicio por la costa hasta Castro Urdiales y progresar en el eje perpendicular Santander-Reinosa. La empresa se está valiendo de acuerdos con Renfe y FEVE para utilizar los tendidos de fibra óptica que han incluido en sus vías. De esta forma llega la señal desde Santander a Torrelavega y llegará a San Vicente de la Barquera, de forma que la compañía de telecomunicaciones centrará sus esfuerzos en la tupida red de distribución que ha de establecer en cada núcleo urbano y en las acometidas a las viviendas.
Banco de pruebas
La empresa tiene en estos momentos un centenar de trabajadores en Cantabria y unas instalaciones de la zona portuaria de Santander que, en opinión de su director, Carlos Luengos, son muy superiores a lo que requeriría su actual mercado, pero el objetivo está en el medio plazo. El grupo Ono tiene previsto obtener los primeros beneficios operativos el próximo año pero no desvela cuál debe ser la cuota de mercado que le permitiría alcanzar el umbral de la rentabilidad. Por lo pronto, mantiene sus campañas agresivas (llamadas gratuitas entre teléfonos de la compañía) aunque en la telefonía fija las peleas distan mucho de las guerras comerciales que han mantenido las compañías de móviles.
Luengo, un licenciado en Derecho y Económicas asturiano que desde hace seis años está vinculado al sector del cable, es el nuevo director de la compañía en Cantabria desde comienzos de año y reconoce que el cableado de Santander ha tenido el efecto de un banco de pruebas para la compañía, con sus aciertos y sus errores, que han sido de mucha utilidad al abordar los trabajos de las restantes demarcaciones (Ono está presente en trece provincias españolas).
Los tendidos y las conexiones domiciliarias, subcontratados a otras empresas, dan empleo en Cantabria a cerca de medio millar de personas, un número que permite evaluar el esfuerzo que supone el cableado de la región.