HEPATITIS C
En muchos otros países que no tienen una cobertura sanitaria como la española, una enfermedad puede desequilibrar muy gravemente la economía de una familia. A nuestras comunidades autónomas les ha ocurrido algo parecido con la Hepatitis-C. Habían supuesto que, como prometió el ministro Alonso, el Estado se haría cargo del coste de estos carísimos tratamientos, pero el Gobierno se ha desentendido. A finales de año, Cantabria llevaba gastados en estos tratamientos 24 millones de euros. España no hizo una mala negociación con la empresa fabricante, a tenor del precio que pagan otros países, pero eso no evita que estemos pagando 247 veces el precio que cuesta hacer este medicamento.
Mientras que la compañía Gilead se está haciendo de oro con la patente del Sofosbuvir, las comunidades autónomas españolas se han encontrado con otro agujero más en sus maltrechas cuentas. De acuerdo con la estimación inicial del Gobierno de la nación, después de las negociaciones del Ministerio de Sanidad con el fabricante, los tratamientos supondrían un desembolso de unos 600 millones de euros (unos nueve para tratar a los enfermos cántabros) a cargo del Estado. Pero ni el coste en Cantabria ha sido de nueve millones ni lo paga el Estado, que finalmente aceptó el programa de tratamientos más generoso de Europa, puesto que, aunque empezaba por medicar a los pacientes más graves (las fibrosis denominadas f2, f3 y f4) ha acabado extendiéndolo a otros colectivos donde la enfermedad aún no se ha desarrollado. A mediados de octubre del pasado año, en Cantabria eran 639 los enfermos tratados; el coste inicialmente previsto ya se había duplicado y el nuevo gobierno regional PRC-PSOE se encontró con que el Estado se desdecía de este compromiso. Además, estos pagos no previstos computan para el déficit autonómico.
Extraordinaria eficacia
Dada la extraordinaria eficacia del tratamiento, parece de justicia que se haya incluido entre las prestaciones públicas, a pesar de su altísimo coste. También es evidente que, al eliminar el virus, se reduce la progresión de la infección hasta convertirse en cirrosis o carcinoma, con lo que, además de salvar vidas, se ahorra a medio y largo plazo. Eso no evita que a corto plazo se haya convertido en otra losa más para las cuentas autonómicas y de tener el amargo regusto de saber que el coste real del medicamento es infinitamente menor. Un estudio de la Universidad de Liverpool ha demostrado que el coste real de un tratamiento de tres meses es de unos 101 dólares. España, después de una larga negociación con el laboratorio, ha conseguido un precio de 25.000 dólares por tratamiento (aunque está cifra va bajando), es muy inferior a lo que pedía en principio. Eso no impide que estemos pagando 247 veces más de lo que vale. Mucho peor es el caso de EE UU, donde el precio se ha estipulado en 84.000 dólares (832 veces el coste real).
El Sovaldi se comenzó a comercializar en 2013 y sólo en 2014 el laboratorio que explota la patente facturó 10.000 millones de dólares, 2.000 más de lo que le costó. Pero las grandes ventas se han producido desde entonces, cuando el tratamiento ha demostrado su absoluta eficacia y su uso se ha ido extendiendo por muchos países del planeta.
150 millones de afectados en el mundo
El campo de explotación es inmenso, porque se calcula que hay entre 130 y 150 millones de personas afectadas por la hepatitis C. China es el país más afectado, con casi 30 millones, seguido de India y Egipto con 18 y 12, respectivamente. Eso no quiere decir que en todas partes la farmacéutica pueda hacer un negocio parecido. Para las regiones en desarrollo, el fabricante ha aceptado un precio de 2.000 dólares por tratamiento, pero después de excluir a la mayor parte de los países de renta media, donde se concentran tres de cada cuatro infectados.
En Egipto, el Gobierno logró negociar un precio de 900 dólares para los pacientes cubiertos por el plan de salud gubernamental, una fracción de los afectados. Incluso con esta rebaja, el coste de facilitar Sofosbuvir a todos los enfermos del país representaba cinco veces el presupuesto de salud pública en 2011.
Hace unos meses, India anunció su negativa a conceder la patente de Sovaldi por no ser una molécula innovadora. Esta decisión abrió́ la posibilidad de producir y exportar tratamientos genéricos a un precio por paciente de entre 100 y 200 dólares. La iniciativa ha sido combatida judicialmente por la compañía, que ha logrado una rectificación del Gobierno a última hora.
También recientemente ha sido noticia el anuncio de la Iniciativa para el Desarrollo de Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi), que ha llegado a un acuerdo con el laboratorio egipcio Pherco para desarrollar un tratamiento contra la hepatitis C que costará 300 dólares. Se encuentra en su última fase de ensayo clínico y puede convertirse en una alternativa a los altos precios de los medicamentos actuales, facilitando a los sistemas de salud pública de muchos países en desarrollo el tratamiento de todos los enfermos que lo necesiten.