Los coches de ocasión superan ya a los nuevos
En naves industriales próximas a Santander y en algunos parkings poco concurridos se acumulaban hace diez años centenares de coches usados en espera de comprador. La mayoría habían sido recogidos por concesionarios que, para vender un coche nuevo, no sólo aceptaban el usado sino que lo sobrevaloraban a sabiendas de que tendrían serios problemas para darle salida más tarde.
Pero hoy las cosas han cambiado mucho. La compra de un segundo coche familiar, a disposición de la mujer o de un hijo en edad universitaria, la llegada de miles de inmigrantes y las medidas gubernamentales, como la Ley de Garantías o los planes Prever, han dado un vuelco al mercado de los coches usados.
En los ocho primeros meses del año se han matriculado en la región 12.062 vehículos nuevos y se han vendido 15.400 usados, según los datos difundidos por GANVAM, la asociación que agrupa a los vendedores de coches.
El que se comercialicen más coches de segunda mano es algo que no se producía desde hace veinte años, aunque estemos lejos de alcanzar las cifras de Alemania, Bélgica o Inglaterra, donde a los conductores les gusta cambiar de vehículo con frecuencia y eso da lugar a que lleguen a venderse hasta tres usados por cada uno que sale de fábrica.
A pesar de lo que pueda parecer, este resurgimiento de los coches de segunda mano no compite con los concesionarios, sino que complementa su negocio. Los coches nuevos, aunque representan estadísticamente el 60% de la facturación de un concesionario, sólo le aportan el 10% del beneficio, exactamente lo mismo que los usados, aunque éstos apenas sumen el 9,5% del valor total de sus ventas. Si dejamos al margen la aportación del taller, recambios, etc, que cada vez tiene más importancia en los resultados, es evidente que los coches usados proporcionan un margen bastante más jugoso.
Mejora la imagen del coche usado
El repunte del mercado de ocasión está relacionado con la entrada en vigor de dos medidas gubernamentales, la Ley de Garantías de 2003, que obliga a responsabilizarse durante un año de los problemas técnicos que pueda sufrir, y la revalidación en 2004 del Plan Prever para coches usados.
Los cambios sociológicos que se han producido en España en los últimos años también tienen mucho que ver en el aumento de las ventas. El crecimiento del empleo entre jóvenes que acaban de obtener el permiso de conducir y la gran cantidad de inmigrantes que se han establecido en el país han creado una clientela inusualmente grande de personas deseosas de acceder a su primer coche.
Serafín Sánchez Fernández, jefe Provincial de Tráfico, estima que al ritmo que se registran las transmisiones de vehículos usados en Cantabria, a finales de año rondarán las 20.000 unidades y parece que no va a ser una circunstancia coyuntural. Para José García, responsable de vehículos de ocasión de Vidal de la Peña, basta ver lo que ocurre en otros países europeos para suponer que continuará la tendencia: “Todavía nos queda un tramo largo para equipararnos”, dice.
El empuje del Prever
Pero el horizonte no estará tan despejado si desaparece el Plan Prever, responsable en buena medida de que los vehículos viejos dados de baja hayan llegado a equivaler a un 45% de los que se matriculan. Pero este plan, que tan buenos resultados ha dado, según algunos vendedores, no tiene el futuro del todo garantizado.
El Prever para coches usados facilita al comprador de un vehículo de ocasión una subvención de 480 euros o de 721, dependiendo del año de matriculación y del tipo de gasolina que consume. El vendedor también recibe el mismo importe, pero en forma de deducciones en el IRPF o en el Impuesto de Sociedades, según corresponda.
Para acogerse al Prever es necesario entregar un turismo de más de diez años de antigüedad y adquirir otro de menos de cinco años. En el sector comercial debe entregarse uno con más de siete años y comprar otro de menos de tres.
Estas ayudas han propiciado cientos de miles de operaciones y la movilización de millones de euros, pero el vicepresidente económico del Gobierno, Pedro Solbes, ha decidido no prorrogarlo, lo que supone que desaparecerá a finales de este año.
Las asociaciones del automóvil no sólo han puesto el grito en el cielo ante tal perspectiva, sino que han solicitado que se eleve el importe de las ayudas hasta situarlas entre los 900 euros y 1.200 euros que incentivarían la retirada de los coches que aún consumen gasolina con plomo.
De esa forma, podrían acelerarse aún más las bajas de los vehículos más viejos, peligrosos o contaminantes, pero eso tiene un coste para el Erario Público de alrededor de 325 millones de euros que no parece dispuesto a pagar.
Más fiabilidad
En Cantabria, la previsible desaparición del Prever es mirada de reojo por vendedores locales de vehículos de ocasión que no dejan de utilizarlo como gancho comercial, si el caso se corresponde con los requisitos exigidos. No obstante, Alberto Ballesteros Tarilonte, del Departamento Comercial de Autoexpert –Carrera Motor– hace más hincapié en los efectos que ha tenido la Ley de Garantías: “Desde que entró en vigor, la gente tiene más confianza en los coches de ocasión. Los piratillas han ido desapareciendo y los profesionales se han ido asentando mejor. La prueba está en que nuestro grupo está vendiendo unas 500 unidades al año”, dice.
La Ley de Garantías se basa en la conformidad de comprador y vendedor sobre el estado del coche en el momento de la transacción “y, sobre todo, que no existan problemas ocultos”, dice Ballesteros. “Se certifica su kilometraje y si dices que el coche tiene cien mil kilómetros es porque los tiene. Si se demuestra que son más, te pueden llevar a juicio. Antes era todo de palabra, la garantía era de sólo seis meses y se planteaban muchos conflictos”.
José García, de Vidal de la Peña, añade el efecto revitalizador que ha tenido en este mercado la aparición de coches seminuevos: “Casi la mitad de los vehículos usados que se venden ahora tiene menos de dos años”, aclara.
El impulso de los inmigrantes
Para un gestor financiero como Pedro Gómez del Prado, de FSCAR, acostumbrado a ver cada día las caras de quienes acuden en busca de apoyo para comprar un coche, la llegada de los inmigrantes es decisiva: “Se están acercando cada vez más al automóvil y, en mi opinión, son los que están haciendo repuntar el mercado de segunda mano. Y dentro de sus posibilidades, tratan de acceder al coche de más alta gama”.
Serafín Sánchez Fernández ratifica desde Tráfico que quienes acuden a canjear su permiso de conducir –un número cada vez mayor, sobre todo sudamericanos– tramitan también el de circulación.
En realidad, su efecto sobre el volumen total de ventas podía ser bastante superior si consiguiesen la financiación que necesitan. Ballesteros sostiene que “si compran aún más coches es porque las financieras no son más flexibles con ellos. Piden dos años cotizados para concederles un préstamo normal y depende además del país del que provengan. Saben que muchos sudamericanos no se van a ir nunca, pero algunos europeos del Este cogen el coche y no les vuelven a ver. De ahí las precauciones”.
Coches nuevos para competir con usados
Las fábricas también han visto las posibilidades que ofrece este colectivo y han comenzado a producir automóviles de bajo coste para competir con productos nuevos en aquel segmento del mercado que parecía reservado exclusivamente para los usados. Es el caso del Logan, producido por Dacia, una filial rumana de Renault, que se lanzó como el coche de los 5.000 euros (aunque su precio final ha sido unos 7.500). Se trata de un automóvil pensado, sobre todo, para los inmigrantes, que buscan vehículos amplios, familiares, con un equipamiento muy básico y precios bajos.
En realidad, casi todas las marcas generalistas y, por supuesto, los fabricantes asiáticos, han entrado en este terreno. Chevrolet o Hyundai (ambas de fabricación coreana) presentan modelos como el Matiz o el Atos, a precios que apenas superan los 7.000 euros. También preocupa en el mercado la incorporación de China a la Organización Mundial del Comercio ya que dentro de dos años, una vez cumplidos todos los requisitos que exige la UE, podrá introducir sus automóviles de bajo coste, como los promovidos por la marca Geely.
Nuevos o usados, la cuestión es motorizar a todos aquellos que están dispuestos a subirse a un coche y el mercado cada vez les da más facilidades para conseguirlo.