Nada es como parece

¿QUE HACER CON EL IVA? El Gobierno se encuentra en dos aprietos a consecuencia del IVA. Por una parte, ya se ha conocido, como era de esperar, que la rebaja del IVA de las autovías no es legal en el marco comunitario, de forma que habrá que volver a situarlo en el 16%. El Ejecutivo Aznar lo bajó al 7% para hacer un favor a su aliado catalán CiU que lo necesitaba como baza electoral en los últimos comicios a la Generalitat. Una vez pasadas las elecciones, ya no tiene tanta importancia que el precio por el uso de las carreteras vuelva a subir. Más incómoda es la pretensión de Alemania y el Reino Unido de que España aplique el tipo normal de IVA en el sector turístico, en lugar del reducido (7%) lo que en opinión de estos países no está justificado y se convierte en una competencia desleal. La subida al 16% supondría no sólo un efecto inflacionista claro, sino que dejaría descolocada a la primera industria nacional, ya que sus precios no resultarían competitivos frente a otros destinos. El turismo representa el 11% del PIB nacional y da trabajo a 1.300.000 personas, por lo que hay grandes presiones sobre el Gobierno para que no ceda a las pretensiones de otros países.

¿A QUIEN LE BENEFICIA MAS LA SUBIDA DEL PETROLEO? Siempre se ha echado la culpa de todas las subidas del petróleo a los países productores y puede que sea cierto, pero en lo que nadie hace hincapié es en los espectaculares beneficios que eso provoca a las petroleras, probablemente más que a los propios productores. Basta ver los resultados del pasado año. Repsol ha alcanzado un beneficio neto de 404.000 millones de pesetas, un 140% más que el año anterior, y por muy espectacular que parezca la cifra, es modesta si se compara con la de Exxon Mobil (3,2 billones de pesetas de beneficio y aumento del 124%), la de BP Amoco (2,5 billones y 128% de subida) o Royal Dutch Shell (2,3 billones y 85% de subida). Ante estas cifras parece absolutamente evidente que gran parte de los beneficios que produce el alza del petróleo no va precisamente a los estados árabes, a Venezuela o a México, sino que retorna a los países desarrollados a través del control del mercado que tienen sus empresas, muchísimo más eficaz que el de los propios productores.

LOS MODELOS HACEN AGUAS. – Los teóricos del liberalismo a ultranza encuentran cada cierto tiempo un ejemplo a seguir que acaban por convertir en un mito de la eficiencia. En los años 80 era la reforma del sistema de pensiones de Chile que, supuestamente, nos indicaba a todo Occidente el camino a seguir, que obviamente era el de una privatización a uña de caballo. En los años 90 el ejemplo ha sido la desregulación eléctrica de California. Han bastado unos pocos años para ver los resultados de ambos. El modelo chileno ya no lo siguen ni en Chile y el californiano está dando lugar a la situación delirante, con cortes de luz y quiebra de las compañías suministradoras porque la ley de liberalización no les deja repercutir la subida de los costes a los consumidores. La paradoja puede ser completa si, como se anuncia, el Estado se ve obligado a adquirir las compañías para garantizar el suministro.

SIETE BILLONES DE DÉFICIT COMERCIAL.- La baja cotización del euro y el crecimiento del comercio mundial no han servido para mejorar la balanza de pagos española quizá, porque en el otro lado de la balanza ha habido que hacer frente al incremento de precio del petróleo. Pero ni siquiera hemos conseguido que ambos factores se neutralizasen entre sí. El déficit comercial de nuestro país ha crecido un preocupante 32% hasta alcanzar los 7,1 billones de pesetas. Afortunadamente tenemos de nuestra parte el sol y el turismo financia el 75% de ese déficit.

BASURAS NUCLEARES A RUSIA.- Occidente ha dado un duro golpe moral a los defensores de la energía nuclear al reconocer que no tiene solución para los residuos nucleares que se han ido acumulando en cantidades preocupantes a lo largo de las cuatro últimas décadas. La decisión final de pagarle a Rusia para que acepte el ingrato papel de basurero nuclear, es algo parecido a esconder lo barrido debajo de las alfombras. Un país tan necesitado de recursos como Rusia acepta porque no le queda otro remedio. Si un día mejora su situación económica, lo probable es que busque otro más pobre, que siempre lo habrá, para entregarle semejante encomienda. Un final indigno para la soberbia tecnológica con que hace sólo una década se aseguraba que todo estaba bajo control y se tachaban las objeciones a este modelo energético como producto de la ignorancia popular.

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