Las difíciles relaciones con Santander

No es fácil cumplir los objetivos del Plan de Vivienda sin hacer viviendas en Santander, pero, además, resultaría injusto, porque es en la capital donde se concentra el 60% de la demanda potencial. Sin embargo, Santander no ha cedido nunca suelo para este tipo de viviendas, como han hecho otros ayuntamientos. Se produce incluso la curiosa situación de que la alcaldía ha pedido públicamente suelo a otras instituciones para hacer ahora estas viviendas, cuando la ciudad ha vendido sistemáticamente todas las cesiones obligatorias de los promotores que debieran haber tenido este fin. El suelo obtenido en la última década por esta vía hubiese sido suficiente para construir casi un millar de viviendas de VPO.
La alcaldía tampoco ha visto con buenos ojos las actuaciones que el Gobierno regional ha hecho por su cuenta. En el caso de las viviendas situadas junto a El Corte Inglés, forzó la adquisición del terreno, un solar cuyo coste se ha disparado luego ante la necesidad de retirar las tierras contaminadas. En otra pequeña promoción pública en una parcela que el Gobierno tiene en el Cierro del Alisal, el Ayuntamiento demora la licencia de construcción desde hace mucho tiempo, al no haberse aclarado la repercusión sobre los propietarios de una pista polideportiva que ha de hacerse en la zona. Una espera tan larga que el Gobierno regional está dispuesto a hacer él mismo la pista con tal de sacar adelante su proyecto.

La Remonta

Tampoco han sentado bien al Ayuntamiento los planes del Gobierno regional para La Remonta. El Ejecutivo no quiere que sea un motivo de conflicto, y por ello no se atreve a utilizar la vía directa que la ley le otorga para intervenir (declararlo proyecto de interés singular), sin el consenso del Ayuntamiento. Por ese motivo, se tramitará por vía ordinaria, como un plan parcial, aunque eso prolongue los plazos. En cualquier caso, existe la convicción de que antes de concluir la legislatura puede estar en marcha el proyecto.
El director general de Vivienda está convencido de que aunque se aplicase en La Remonta la edificabilidad máxima que concede la Ley del Suelo de Cantabria (un metro cuadrado por m2 de superficie) la finca no tendría un aspecto de saturación. En este caso, los 350.000 m2 permitirían edificar unas 3.000 viviendas, que agrupadas en edificios de planta baja y cuatro alturas dejarían libres 280.000 m2 para calles, aparcamientos, dotaciones y zonas verdes.
“El reto es hacer la mejor urbanización que se haya hecho nunca, porque es una oportunidad histórica. Nunca hubo una superficie así con un solo propietario”, opina Cárdenas, quien recuerda que no sería el primero ni el segundo ensanche que ha tenido Santander “y algunos de ellos han pasado a la historia con el nombre del urbanista o del político que los hizo”.

Suscríbete a Cantabria Económica
Ver más

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba
Escucha ahora