Ni un edificio sin rehabilitación
La rehabilitación de viviendas sirve para mejorar la calidad de vida de sus usuarios, para recapitalizar el parque urbano que envejece y para inyectar actividad en un sector tan necesitado como el de la construcción. Es una estrategia que la propia crisis viene imponiendo a las administraciones públicas desde hace años, pero su aplicación se veía lastrada por limitaciones e incompatibilidades en los sucesivos planes de vivienda que dificultaban la consecución de los objetivos que decían perseguir.
El Gobierno cántabro ha dado un paso en ese sentido y, aprovechando la necesidad de prorrogar el plan de rehabilitación finalizado el pasado año, ha introducido algunas modificaciones que amplían el tipo de obras y de inmuebles que pueden acogerse a estas ayudas. Estas innovaciones están acompañadas de una mayor asignación presupuestaria. La Administración regional va a dedicar a lo largo de este año cinco millones de euros a la rehabilitación de viviendas y edificios y un millón a la regeneración urbana. En total, seis millones de euros para mejorar el parque urbano de viviendas (un millón más que el pasado año), en actuaciones que repercutirán muy directamente en el mercado de trabajo.
Eliminar incompatibilidades
La más importante de las modificaciones introducidas por el decreto que entró en vigor el pasado 8 de marzo es la eliminación de incompatibilidades con otros programas de subvenciones públicas destinadas a la rehabilitación, siempre que la suma de todas ellas no supere el coste de la actividad subvencionada. “El plan anterior fijaba incompatibilidades entre líneas de ayudas –explica el director general de la Vivienda, Francisco Javier Gómez Blanco–, del tal modo que si te arreglabas la vivienda no podías pedir ayuda para el edificio y si podías obtener subvenciones por eficiencia energética, eran incompatibles con las de vivienda. Lo que hemos hecho es compatibilizarlas, de tal manera que puedas acogerte a todas las ayudas que haya, porque el objetivo es que se rehabilite y se genere empleo”.
Ese apartado de eficiencia energética no suele ser el prioritario para las comunidades de vecinos, a pesar de que es el que mayor retorno económico tiene para los ocupantes del edificio, al permitirles un importante ahorro en calefacción o en aire acondicionado. Las comunidades de vecinos suelen dar preferencia a la resolución de otros problemas, como la eliminación de humedades, la reparación de daños estructurales o la accesibilidad a las viviendas. Sin embargo, el incentivo es importante, porque el Plan de Vivienda Estatal subvenciona con hasta el 35% del importe todas las obras destinadas a la mejora de la eficiencia, siempre que se obtenga un ahorro del 30% en la demanda energética del edificio. Y si el ahorro que se consigue es del 50% las ayudas se elevan también a ese mismo porcentaje. Además, podrían sumarse las que proceden del IDAE, ahora que han desaparecido las incompatibilidades.
También se ofrece un elevado porcentaje de ayuda para las obras destinadas a eliminar barreras arquitectónicas y mejorar la accesibilidad del inmueble (sustitución de ascensores, mejoras en los portales, etc.). Tanto que cubren la mitad del coste de las obras, una oportunidad que el propio Gómez Blanco subraya: “Yo animo a que todo el mundo aproveche este Plan para la eliminación de barreras arquitectónicas, porque es muy difícil encontrar hoy en día subvenciones que financien el 50% de la actividad”.
Reparaciones de cubiertas
Otra de las innovaciones que se han introducido este año es la recuperación de las ayudas para la reparación de las cubiertas. Aunque parezca una de las reparaciones más obvias, lo cierto es que el Plan de Vivienda estatal no la contemplaba, porque prefirió emplear los recursos en otro tipo de obras. Ahora, la Administración cántabra ha añadido la reparación de tejados al conjunto de las actuaciones subvencionables, e incluso ha pedido que el Ministerio de Fomento lo incluya en el Plan nacional que se está redactando, una propuesta realizada junto con otras comunidades de la cornisa cantábrica que, por razones climáticas, conceden más importancia a la envoltura de los edificios.
Edificios menos antiguos
La nueva regulación también amplía sustancialmente el número de inmuebles que pueden acogerse a las subvenciones para rehabilitación al eliminar las limitaciones que existían en cuanto a la antigüedad de los edificios o al porcentaje dedicado a uso residencial o a domicilio habitual.
Hasta ahora, para poder acceder a la subvención del Gobierno regional los edificios debían estar finalizados con anterioridad a 1981; dedicar al menos el 70% de su superficie construida a uso residencial y que ese mismo porcentaje de viviendas constituyesen el domicilio habitual de sus propietarios o arrendatarios, requisitos que ahora se suprimen.
Incluso se podrán solicitar estas ayudas para las casas unifamiliares y se subvencionará la rehabilitación de más de una vivienda del mismo propietario –algo no permitido hasta el momento–, siempre que al menos una de ellas la destine a domicilio habitual.
Además, se elimina la limitación que impedía que el coste de los materiales superara el 40% del importe de la actuación, lo que generaba la práctica imposibilidad de subvencionar, por ejemplo, el cambio de ventanas.
Más ayudas
La nueva normativa sobre rehabilitación también incrementa la cuantía de las ayudas en algunos supuestos. El caso más notable es de la eliminación de barreras arquitectónicas, donde se llega hasta el 50% ya mencionado. Con carácter general, la subvención que antes de la modificación cubría hasta un 20% del coste, ahora podrá llegar hasta el 35% de la actuación (IVA excluido), sin que se puedan superar los 2.000 euros por vivienda (antes eran 1.000). Sin embargo, la ayuda podrá alcanzar los 3.000 euros cuando la obra suponga la reparación o sustitución de cubiertas.
Y si la vivienda se encuentra en un municipio con la tasa de paro superior a la media regional, estos límites se incrementarán en un 20%.
Estas notables mejoras introducidas en el Plan de Rehabilitación, persiguen el objetivo de que los propietarios de viviendas y las comunidades de vecinos se animen a llevar a cabo una reforma integral. “Nosotros alentamos a hacer una obra de conjunto –señala el director general de Vivienda–, no a que se hagan obras de accesibilidad o eficiencia sino una inversión global en el edificio. Es verdad que eso obliga a una derrama mayor entre los vecinos y las comunidades prefieren hacerlo por fases, pero si viene ese proyecto integral lo apoyaremos porque entendemos que ésa es realmente la rehabilitación”.
Regeneración urbana
Los programas de rehabilitación de cascos históricos también están presentes en el Plan con una nueva figura, los ARRU (Áreas de Regeneración y Renovación Urbana), que vienen a sustituir al Area de Rehabilitación Integral (ARI). Pero la importancia de esta modificación no está en el cambio de siglas sino en que abre la posibilidad de extender estas ayudas, que en principio solo podían servir para el Cabildo de Santander, a otros municipios con cascos históricos que deben ser preservados como la Puebla Vieja de Laredo, Castro Urdiales o San Vicente de la Barquera.