El Servicio Cántabro de Empleo quiere recuperar el terreno perdido por el INEM

Uno de los reproches más habituales contra las oficinas públicas de empleo es, precisamente, su falta de eficacia a la hora de cumplir con uno de sus cometidos básicos: conseguir la reincorporación del parado al mercado de trabajo.
La reciente creación del Servicio Cántabro de Empleo, asumiendo las competencias del INEM, traslada a este nuevo organismo la responsabilidad de dar una respuesta adecuada a las necesidades de los desempleados y de los empresarios que precisan mano de obra. En uno y otro caso, acudir a las oficinas del INEM solía ser un recurso que se utilizaba cuando habían fallado otros canales de acceso al mercado laboral, ya fuera mediante el envío de curriculum, los anuncios en prensa o acudiendo a las empresas de trabajo temporal.
Mejorar esta baja cuota de intermediación en el mercado laboral es uno de los principales objetivos que se ha fijado el director del Servicio Cántabro de Empleo, Eduardo Van den Eynde, que quiere aplicar en el nuevo organismo el modelo de orientación profesional que se practica en los países anglosajones, basado en las tutorías: “Vamos a reforzar la figura del orientador pero desde el punto de vista de la figura del tutor –señala Van den Eynde–, es decir, de una persona que hace el seguimiento de todo el proceso, desde la inscripción de alguien como demandante de empleo hasta su incorporación al mundo del trabajo, aconsejando las acciones necesarias para mejorar las oportunidades de empleo del demandante”.
Hasta ahora la labor de orientación profesional descansaba sobre todo en las entidades colaboradoras del INEM –sindicatos, organizaciones empresariales y administraciones locales–. Sin desdeñar esta aportación, Van den Eynde quiere contar con una red de orientadores integrada en el Servicio Cántabro de Empleo, lo que requerirá ampliar el número de personas actualmente adscritas a este organismo autónomo. La plantilla del SCE está compuesta por 160 personas, de las que unas cien proceden del INEM, pero la previsión es alcanzar los 200 trabajadores.
Otra de las vías para mejorar la eficacia del servicio público de empleo en la intermediación laboral pasa por reforzar los canales de comunicación con los empleadores. “Hay que intentar dar confianza de un buen servicio al empresario que es, en definitiva, quien lo va a utilizar para gestionar sus ofertas”, afirma Van den Eynde.
Para ello es preciso que los empresarios confíen en la valoración que las oficinas públicas realizan de las capacidades profesionales de los demandantes de empleo.
Mejoras en la red de oficinas

Junto a las competencias en las políticas activas de empleo, el nuevo organismo hereda del INEM las oficinas que tiene repartidas por diversas localidades de Cantabria, aunque las compartirá con los funcionarios del Instituto Nacional de Empleo, que continúa gestionando el pago de las prestaciones por desempleo. En Cantabria existen ocho oficinas del INEM (dos en Santander y una en Castro Urdiales, Colindres, Maliaño, Torrelavega, Reinosa y San Vicente de la Barquera), formando una red que si bien refleja la distribución demográfica de la región, ha quedado desbordada por el incremento de población que ha tenido lugar en varias localidades. Es el caso de Maliaño, Castro Urdiales o el propio Santander donde las dos delegaciones que existen se han quedado pequeñas.
Entre los objetivos del director del SCE se encuentra la ampliación de alguna de estas dependencias e, incluso, el cambio de ubicación si fuese necesario. La red de oficinas pasarán a ostentar el nuevo rótulo del SCE cuando se lleven a cabo estas reformas.

Convenios con entidades colaboradoras

Lo cierto es que, aunque mejoren las condiciones en que se presta el servicio en las oficinas existentes, parte de la población cántabra se verá forzada a realizar largos desplazamientos para llevar a cabo un simple trámite (por ejemplo, la renovación de la demanda de empleo). Para evitar esta incomodidad y agilizar la gestión del Servicio Cántabro de Empleo en todo el territorio, Van den Eynde apuesta por conceder mayor protagonismo a las entidades que han venido colaborando con el INEM, facultándoles para realizar pequeños trámites. Esto implicaría facilitar a sindicatos, organizaciones empresariales y administraciones locales un acceso restringido al sistema informático del servicio público de empleo para tareas puramente rutinarias como comunicaciones o anotaciones en el registro. Estos centros delegados en ningún caso podrían realizar actividades que tengan que ver directamente con la casación de oferta y demanda, algo que por ley corresponde hacer al Servicio Público de Empleo, que es el garante de la igualdad de trato y de la no discriminación en el acceso al trabajo.
La idea sobre la que se apoyan los proyectos de renovación que quiere impulsar Van den Eynde, no es otra que la de articular un sistema regional en el que la gestión del empleo no descanse sólo en un organismo administrativo, y en el que colaboren sindicatos, empresarios y ayuntamientos. Este criterio viene a ser un reflejo del consenso que ha presidido la formación del nuevo organismo, en la que han jugado un papel destacado los agentes sociales, que estarán representados junto con el Gobierno en el Consejo de Dirección del nuevo Servicio Cántabro de Empleo.
De lo que se trata, en definitiva, es de ganar en eficacia y evitar que las oficinas de empleo sigan siendo vistas tan sólo como el lugar donde recalan los demandantes de empleo marginados por el mercado de trabajo: “Nuestras oficinas no pueden ser el último recurso en la búsqueda de un empleo”, concluye Van den Eynde.

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