Pedro Ruiz, director de MARE, analiza la gestión de residuos en Cantabria
‘Afortunadamente, hemos cambiado la tendencia en las recogidas selectivas pero queda mucho por hacer’
La últimas normas europeas que exigen la recogida separada de los distintos residuos han puesto en una situación muy difícil a los ayuntamientos y a la propia empresa pública MARE, en la que 90 de ellos delegan la recogida y que es propietaria del complejo de tratamiento de Meruelo. Su director, Pedro Ruiz, asegura que MARE está poniendo los medios para que los municipios puedan cumplir estas normativas y pretende llegar aún más lejos, con otras medidas que tendrán impacto positivo en la sociedad. Por lo pronto, se ha reconducido la evolución al alza de las basuras que llegan a Meruelo, con un descenso del 5,2% el año pasado.
¿Cómo ha evolucionado el volumen total de residuos recogidos en Cantabria?
Pedro Ruiz. En los últimos dos años la cantidad de residuos recogidos y tratados en Cantabria ha tenido una evolución correcta, pues ha disminuido ligeramente la fracción resto (residuos mezclados) que se tratan en el complejo medioambiental de Meruelo, pasando de las 238.046 toneladas de 2023 a las 225.643 de 2024, lo que supone una reducción del 5,2%.
Pero esta evolución también es mejorable, ya que en el caso de las recogidas selectivas, entre las plantas de Santander (polígono de Candina) y la planta del Mazo, se ha mantenido el volumen de entradas en torno a las 7.200 toneladas de envases, y tendría que haber aumentado. En el caso de la recogida selectiva de papel-cartón en el contenedor azul el comportamiento ha sido mejor, y el incremento en los 90 ayuntamientos cuya recogida realiza MARE, se sitúa en torno al 4%.
Este diferencial en los porcentajes de mejora en la recogida selectiva frente a la fracción resto demuestran una evolución positiva del reciclaje de residuos, cuyo objetivo final es contribuir a implementar un modelo de economía circular, si bien es necesario apretar el acelerador y reducir aún más estos porcentajes.
La legislación más reciente contempla no solo la recogida separada de los residuos mezclados, también la de orgánicos, aceites domésticos, envases, cartón, textiles, plásticos de uso agrario… ¿Qué comporta para MARE y para los ayuntamientos cumplir todas estas exigencias?
P.R. –La legislación es cada vez más exigente, y viene marcada por los objetivos que fijan las nuevas normativas, como el RD de 2020 que fija como objetivo que el 1 de enero de 2035 la cantidad de residuos municipales vertidos se reducirá al 10% del total de los generados o la Ley 7/2022, que obliga a implantar nuevas recogidas separadas.
Estos retos comportan oportunidades, y MARE, a través de su carta de servicios está ofreciendo soluciones a los ayuntamientos de Cantabria para implantar estas políticas.
Además, hemos puesto en marcha iniciativas que van a ayudarnos a ir más allá, tratando de generar impacto positivo en la sociedad, como la presencia en proyectos internacionales que nos permite aprovechar el conocimiento de la Unión Europea (iniciativas LIFE e Interreg Atlantic); un convenio con la Universidad de Cantabria a través de la Cátedra MARE, cuyo objetivo es la formación, capacitación e investigación en materia de economía circular; y la participación en entidades a nivel nacional como ANEPMA y ESGREM en el ámbito de la economía circular, AEAS en el del saneamiento o FORETICA, en la sostenibilidad.
Desde el 30 de junio de 2022, las entidades locales de más de 5.000 habitantes estaban obligadas a tener implantado el quinto contenedor y el 31 de diciembre de 2023 el resto de los municipios. Igualmente, antes de acabar 2024, era obligatoria la recogida separada de residuos textiles, aceites usados de cocina y voluminosos. ¿Cuál es la situación actual?
P.R. –Efectivamente, y siendo responsabilidad de la anterior legislatura, antes del 30 de junio de 2022 tenía que haber estado implantado para los municipios de más de 5.000 habitantes y antes del 31 de diciembre de 2023, para el resto, que son la mayoría, y las entidades locales debían adoptar las medidas necesarias para la separación y el reciclaje en origen de los biorresiduos, o su recogida separada y posterior transporte y tratamiento en instalaciones específicas de reciclado.
Siendo conscientes de los retrasos que existían, desde el comienzo de la actual legislatura se comenzó a avanzar en los trámites para la recogida selectiva de residuos domésticos orgánicos. Como solución inmediata, se analizó la viabilidad técnica y económica de tratar el residuo en Asturias. Para este año 2025 se van a enviar a Asturias los biorresiduos que los ayuntamientos de Cantabria vayan recogiendo de forma separada, comenzando por la recogida selectiva que ya se realiza en la comarca del Besaya y en el ayuntamiento de Piélagos.
¿Cómo va la implantación de la recogida separada de estos residuos orgánicos?
P.R. –Tanto en el Ayuntamiento de Piélagos como en municipios de la comarca del Besaya ya se está realizando el tratamiento de los biorresiduos recogidos de forma separada y, a día de hoy, el Gobierno de Cantabria está ofreciendo a los ayuntamientos, a través de MARE, la posibilidad de adherirse al nuevo convenio con la Federación de Municipios de Cantabria, que dará cobertura a estos sistemas de recogida y tratamiento requeridos por la normativa.
Para los municipios de menos de 1.000 habitantes, cuya población está más dispersa, se ha puesto en marcha la alternativa del compostaje doméstico, entregando a los usuarios que así lo solicitan todo el material necesario así como la formación adecuada para realizar en su jardín un compost de alta calidad a partir de los residuos orgánicos domésticos, que va mejorar la condiciones del suelo y la biodiversidad del entorno.
¿Cuáles son las perspectivas de la planta de tratamiento en Meruelo?
P.R. –Como consecuencia de la normativa indicada, es necesario modificar el diseño de la instalación existente para el tratamiento de residuos municipales, con el objeto de tratar de manera diferenciada los biorresiduos.
Esta adaptación se ha de basar en las mejores técnicas disponibles y se encuentra en proceso de estudio. El presupuesto para desarrollar una planta de tratamiento de estos residuos va a estar entre los 50 y los 60 millones y, está previsto que esté construida y operativa en unos tres años.
El cumplimiento de los cántabros a la hora de reciclar empeoró en los últimos años. ¿Se ha podido cambiar esa dinámica?
P.R. –Los datos así lo demuestran. Se está comprobando, afortunadamente, que hay un cambio de tendencia, aumentando los ratios de recogida separada de envases y papel-cartón y disminuyendo las toneladas recogidas en la fracción resto, a nivel general.
En cualquier caso, conviene señalar que aún queda mucho camino por recorrer y tenemos por delante una clara oportunidad de mejora, por eso estamos haciendo constantes campañas de concienciación insistiendo en que cada gesto cuenta, y que todos tenemos que poner nuestro granito de arena para cumplir con esos objetivos de recogida separada que nos marca la Unión Europea.
Varias industrias cántabras ya están utilizando residuos como materias primas o combustible. ¿Estamos llegando a que no solo se consumen todos los residuos que genera la región de determinados tipos (papel, cartón, envases plásticos… sino que se necesiten más?
P.R. –Puede ocurrir, pero hemos de tomarlo como un dato positivo, pues es un buen ejemplo del modelo de economía circular. En este caso, el papel de MARE es impulsar la colaboración público-privada, considerando los residuos como recursos, aprovechando las sinergias que podemos tener en nuestra Comunidad. Sirva de ejemplo el acuerdo MARE- James Hardey, por el cual el papel y cartón que los ciudadanos de Cantabria depositan en el contenedor azul en los municipios donde MARE presta el servicio son utilizados para la fabricación de paneles de fibroyeso en las instalaciones de Orejo.
No hay que olvidar que la economía circular constituye el nuevo modelo de producción y consumo, que va a marcar el desarrollo económico, social y medioambiental en todos los ámbitos, y garantiza un crecimiento sostenible en el tiempo.