Antonio Pérez. Restaurante Tonino

Cinco tíos suyos fueron pescaderos y su padre instaló un puesto en la Plaza. A pesar de su origen leonés, fue uno de los fundadores del PRC y posee uno de los restaurantes más afamados de Santander, especializado en pescados. Entre ellos no duda en elegir el rodaballo, “fresco, con una carne tersa y un sabor extraordinario”. Habla por los cuatro costados y asegura que, a pesar de su militancia regionalista, “el restaurante no es coto de ningún partido”. Antonio Pérez, de 51 años, dice tener puesto todo su patrimonio en el restaurante Tonino.

Pregunta: ¿Por qué decidió abrir un restaurante, si usted no se dedicaba a la hostelería?
Respuesta.– Hace diez años mi situación personal cambió radicalmente y aposté todo mi patrimonio en poner el restaurante. Me decidí por mis conocimientos sobre el pescado: He tenido un puesto en el Mercado de la Esperanza, en el Mercado de México, y he sido vendedor en la Lonja.

P.- Esa actividad sí que le viene de familia.
R.- Sí, concretamente, cinco tíos carnales míos, originarios de León, eran pescaderos en Madrid. Hay que tener en cuenta que, antes de que entrara en funcionamiento el ferrocarril, el transporte de pescado de Madrid a Galicia lo hacían los maragatos, habitantes de la provincia de León. Mi padre fue minero y, cuando se jubiló, montó un negocio en la plaza de la Esperanza de Santander. Fue un pionero, porque en aquella época el negocio lo copaban las mujeres.

P.- Y ¿por qué en Monte, alejado del centro de la ciudad?
R.- Siempre he tenido claro que lo importante es que el sitio tuviera tránsito de gente, movimiento, con buenas comunicaciones. En este sentido, me pareció que Monte cumplía con todos los requisitos y, además, se puede aparcar muy bien.

P.- ¿De dónde viene el nombre de Tonino?
R.- Un amigo mío me lo llamó y me quedé con el nombre.
P.- Todo el mundo dice que no se conceden créditos. Usted, como empresario y ex consejero de Caja Cantabria, ¿qué opinión tiene al respecto?
R.- Me causa sonrojo lo que ocurre. Los bancos están ahogando al pequeño empresario, mientras que a los clubes de fútbol les conceden préstamos para que fichen a futbolistas. La situación tiene que cambiar porque, si el dinero no llega a los ciudadanos no hay actividad.

P.- Usted lamenta que los restaurantes de Santander cierren los domingos y cree que esa circunstancia pone en cuestión el concepto de ciudad turística. Pero si lo hacen es porque no hay negocio…
R.- Pienso que Santander es una ciudad completamente muerta los domingos. Si uno da un paseo desde la Plaza de Numancia hasta Puertochico, se encuentra todo cerrado. Tenemos que ser imaginativos y dinamizar Santander entre todos y tomar ejemplos de ciudades cercanas, como San Sebastián y Oviedo, en las que hay una gran vida los domingos.

P.- ¿Estar vinculado al PRC es compatible con que vayan dirigentes del PP a su restaurante?
R.- Sí, sin duda. Yo he sido –y estoy muy orgulloso– uno de los fundadores del PRC y soy concejal en el Ayuntamiento de Santander durante cuatro legislaturas consecutivas. Por mi restaurante vienen Revilla, consejeros, ministros, y hasta el presidente del Gobierno, pero podrían acudir perfectamente los dirigentes del PP. Este restaurante no es coto de ningún partido político y puede venir quien lo estime oportuno.

P.- ¿Cuál es el plato favorito de Revilla?
R.- Las truchas. A veces las trae él mismo y se las freímos nosotros. También la ensalada de tomate de Cantabria o un buen pescado al horno: habanero o besugo americano.

P.- ¿Usted está a pie de barra todo el día?
R.- Sí. Soy el que abre y el que cierra el local. Desde que abrí hace diez años, no he cogido vacaciones. Controlo que los platos salgan en las óptimas condiciones para ser servidos a los clientes. En mi local, todo el pescado se cocina al momento, se sirve al momento y todos los días lo compro personalmente en la Lonja.

P.- ¿Cuál es el pescado rey?
R.- Para mí, es el rodaballo, el habanero. Tiene una carne tersa, mucha gelatina y un sabor extraordinario.

P.- El cántabro ¿sabe comer?
R.- La relación calidad-precio en Cantabria es muy buena. El cántabro sabe comer y a medida que pasan los años tiene el morro más fino. Además, comer bien sale mucho más barato que en otras comunidades, como la vasca. Para mí, como en el norte de España no se come en ningún lado.

P.- ¿Las empresas tiran de tarjeta como antes o se notan las restricciones?
R.- Ha habido un descenso importante, sobre todo, en los empresarios de la construcción; los ejecutivos miran también mucho las cosas, y los funcionarios, con la rebaja de su sueldo, también gastan menos. Soy optimista por naturaleza pero…

P.- ¿La subida del IVA es otra faena?
R.- Yo todavía no he subido el precio. Sinceramente, creo que no es para tanto la polvareda que se ha levantado. En la hostelería se incrementa un punto. De todos modos, yo no he tocado los precios desde hace dos años.

P.- ¿Qué opina de la reforma de la Ley del Tabaco?
R.- Es algo que se veía venir. Ahora mismo, estamos todos en fuera de juego y no quedará más remedio que adaptarse a los nuevos tiempos.

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