Armando Alvarez levanta en Reocín un gran centro logístico de plásticos

La imagen de las grandes fábricas cercadas por el crecimiento de las poblaciones circundantes ha sido, durante años, uno de los más sólidos argumentos para exigir la creación de suelo industrial en Cantabria. La fábrica de plásticos Aspla que el grupo Armando Alvarez tiene en Torrelavega es un perfecto ejemplo de esa necesidad.
Creada en 1964 en el borde del casco urbano y cercada por las vías de FEVE y por el río Besaya, su crecimiento se ha visto constreñido, además, por los viales y carreteras que se han ido construyendo en la zona, especialmente el Arco Norte del Boulevard Ronda. Aunque ha aprovechado al máximo las posibilidades del espacio de que dispone, ya no encontraba la forma de resolver las necesidades de almacenamiento, que son muchas si se tiene en cuenta que se trata de uno de los fabricantes de plástico más importantes de Europa.
El anuncio de la creación de un polígono en Requejada, atrajo la atención de los responsables de Aspla, que se habían visto obligados a alquilar naves en localidades cercanas a Torrelavega, pero la solución ha llegado con los terrenos liberados en Reocín por el cierre de la mina de AZSA en 2003. La decisión del Gobierno regional de comprarlos y crear allí uno de los mayores polígonos de Cantabria encajaba perfectamente con las necesidades de Aspla, que adquirió una parcela de 115.000 m2, la mayor del polígono que se ha creado sobre la antigua escombrera (el Parque Empresarial Besaya), cuya superficie total supera los 800.000.
La construcción de las naves fue encargada a SIEC, la misma empresa que urbanizó el polígono, y ha sido rápida. El próximo 1 de septiembre estará operativo el centro logístico de Aspla del que saldrán cada año más de 75.000 toneladas de plásticos. Con eso se garantiza la continuidad de la fábrica en la comarca del Besaya, a la que aporta 490 empleos directos.

La primera planta logística

Para poner en pie su centro logístico, la empresa del Grupo Armando Alvarez ha invertido más de siete millones de euros. Un esfuerzo económico notable en una situación de crisis como la que atraviesa la economía española. Por el momento, ha urbanizado algo más de 30.000 m2, la cuarta parte de la parcela adquirida, y ha construido tres naves adosadas, de once metros de altura y 12.000 m2 de superficie útil, que serán destinadas al almacenamiento de las grandes bobinas de plástico que fabrica en Torrelavega.
Ha sido la naturaleza de los materiales que van a distribuirse desde esas naves lo que ha determinado las características de la construcción. Con el fin de optimizar al máximo la capacidad de las instalaciones, Ergotecnon, la ingeniería encargada del proyecto, ha optado por un techado especial que permite obtener un 15% más de almacenamiento que el tejado habitual a dos aguas.
Para facilitar el movimiento de las carretillas eléctricas con las que se moverán las bobinas, las naves son diáfanas, con grandes luces interiores (sin pilares) de 33 metros.
El gran peso de los materiales que se van a almacenar ha obligado también a reforzar el suelo con losas capaces de soportar cerca de seis toneladas por metro cuadrado.
El sistema contraincendios ha sido uno de los equipamientos más costosos. Los productos que fabrica Aspla están basados en el polietileno que, como todos los materiales plásticos es un derivado del petróleo. Esto supone que la carga de fuego del producto que se va a a almacenar en Reocín es superior, incluso, a la del papel o a la que tiene la madera. Para prevenir cualquier riesgo de incendio se ha diseñado una instalación de gran capacidad para el aporte de agua que alimenta a los hidrantes, con tuberías de 20 cm de diámetro y rociadores que arrojan cerca de 600 litros por minuto, más del doble que los convencionales. Eso proporciona una auténtica catarata de agua cuando se detecta un conato de incendio.
La previsión inicial de Aspla es que el centro logístico de Reocín expida anualmente más de 75.000 toneladas de plástico, de las que unas 25.000 tendrán como destino países como Francia, Gran Bretaña, Portugal, Alemania, Suiza o Noruega.
Para la operativa diaria ha firmado un contrato con una firma de transportes tan especializada en tareas logísticas como Norbert Dentressangle, la antigua Gerposa, cuya sede para la Península Ibérica se conserva en Santander.

Un grupo nacido en Cantabria

El grupo fundado por Armando Alvarez en Torrelavega a partir de una pequeña instalación de envases de madera se ha convertido en una de las empresas familiares más importantes de España. No sólo ostenta el liderazgo nacional en la transformación de plásticos sino que también es un referente en Europa.
La división de plásticos, nacida en los años 60 al calor de la revolución de los embalajes, representa ahora el 85% de la facturación del Grupo, que el pasado año ascendió a 670 millones de euros. Gran parte de este producto va destinado al sector agrícola, sobre todo a los invernaderos, y sus fábricas se han extendido por las zonas de mayor consumo. Además de la que posee en Torrelavega, el grupo Alvarez tiene otras trece repartidas por Prat de Llobregat (Barcelona), Alcalá de Guadaira (Sevilla), Monjós del Penedés (Barcelona), Madrid, Vinalesa (Valencia), Lorca (Murcia), El Ejido (Almería) y La Selva del Camp (Tarragona).
Más del 30% del plástico que produce se exporta y, para apoyar estas ventas en el exterior, ha creado sociedades comerciales en Francia, Portugal, Gran Bretaña, Alemania, Marruecos, México y Turquía.
La expansión del empresario cántabro de origen asturiano ha ido acompañada de una diversificación de sus actividades que, además de los plásticos, se extienden por áreas como el almacenamiento de maderas, la carpintería industrial, las explotaciones forestales, los transportes por ferrocarril y contenedor o los hoteles. Además, prepara su incursión en el campo de las energías renovables donde ha sido fundador, junto con Valoriza Energía –grupo Sacyr– y la empresa pública Mare, de la Sociedad Biomasa de Cantabria, que invertirá 30 millones de euros en una planta para producir energía a partir de residuos forestales que se construirá en Reocín.
El volumen de su plantilla da idea de la importancia alcanzada por este grupo nacido en Cantabria. En la actualidad, Armando Alvarez da empleo a 2.000 personas, 900 de ellas en la región de origen, y su relevancia laboral se duplica si se tiene en cuenta los empleos indirectos. De ahí la importancia de despejar las incertidumbres sobre el crecimiento de la fábrica de Torrelavega, la industria que más puestos de trabajo aporta a la comarca del Besaya.

Suscríbete a Cantabria Económica
Ver más

Artículos relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba
Escucha ahora