Campoo cumple su sueño de contar con un hospital

La preocupación por el desmantelamiento industrial y la carencia de un hospital comarcal han sido las dos reclamaciones más reiteradas por los habitantes de Campoo desde la década de los ochenta. La recuperación económica de la zona –crisis coyunturales aparte– ha sido evidente en los últimos años, y ha logrado revertir la decadencia demográfica de Reinosa. El segundo hito es que los cerca de 20.000 habitantes de la comarca de Campoo están muy cerca de ver cómo se culmina el largo y complicado proceso para dotar a la zona de un centro hospitalario.
El 14 de febrero tendrá lugar la inauguración del Hospital Tres Mares, un edificio de 6.400 m2, con 20 habitaciones, y dotado de especialidades médicas y quirúrgicas que evitarán a los campurrianos tener que recurrir a los hospitales de Sierrallana (Torrelavega), o Valdecilla, salvo en caso de cirugías muy complejas o de urgencia.
El camino ha estado salpicado de protestas vecinales y dificultades. Pero allí donde el Instituto Nacional de la Salud estimó que no había población suficiente para un centro hospitalario de estas características, a pesar de las especiales circunstancias geográficas de la zona, el Servicio Cántabro de Salud –que recibió las competencias– sí consideró que Reinosa merecía un hospital como el que se ha construido. Aunque detrás de este acuerdo mas que un análisis de necesidades, ha habido una presión social muy fuerte desde la comarca y la decisión política del Gobierno PSOE-PRC de atender esa reivindicación, lo que no sólo ha elevado la inversión a casi 18 millones de euros –y otros 5,8 en equipamiento–, sino que generará un elevado gasto anual, que está aún por conocer.

Un camino lleno de rectificaciones

El primer anuncio de que Reinosa contaría con un centro público partió, en 2001, del entonces consejero de Sanidad del PP, Jaime del Barrio, aunque el proyecto era muy distinto. Se trataba, únicamente, de añadir un servicio de urgencias a la Clínica Reinosa, asumir la gestión y hacer algunas actuaciones en un edificio cuya seguridad era muy precaria, dado que en reformas anteriores se habían abierto algunos vanos a costa de cortar vigas.
La idea parecía contentar a los reinosanos, que estaban razonablemente satisfechos con el funcionamiento de la modesta Clínica, pero tras la llegada del Gobierno de coalición PSOE-PRC fue necesario replantear el proyecto, a la vista de que las estructuras del edificio no ofrecían fiabilidad alguna.
La nueva consejera, Rosario Quintana, optó por la construcción de un hospital de día de nueva planta pero en ese momento se produjo una reorientación de las aspiraciones de los reinosanos, que a través de una coordinadora comenzaron a exigir un auténtico hospital, con una amplia cartera de servicios.
El elevado coste de construcción y mantenimiento de un centro de estas características hizo que la consejera se mostrase remisa, pero el Gobierno finalmente se vio forzado a aceptar la reclamación. En 2004 Quintana anunció que se construiría un ‘hospital de alta resolución’, en el que las pruebas diagnósticas se encadenan para que el paciente no tenga que ser citado en varias ocasiones y pueda tener un diagnóstico en el día.
Tampoco esta idea satisfizo a los reinosanos, muy en desacuerdo con el hecho de que el centro tuviese un número de camas casi testimonial, lo que obligaría a trasladar a Sierrallana (Torrelavega) las hospitalizaciones de cierta duración.
La presión popular volvió a conseguir que el Gobierno cediese, al admitir que el futuro centro contase con más camas, para completar los servicios médicos y quirúrgicos destinados a cubrir las patologías más comunes.

Más retrasos

Tampoco fue sencillo encontrar un emplazamiento. Para construir el Hospital, el Gobierno regional buscó durante más de un año un lugar adecuado. Finalmente adquirió una parcela de 14.000 m2 situada en la zona Norte de Reinosa, próxima al Hotel Vejo, por la que pagó 300.000 euros. Para no acumular más retrasos, el Ejecutivo cántabro decidió tramitar la recalificación urbanística de este suelo como un PSIR, que abarcaría un ámbito de 29.950 metros cuadrados, de los que 16.400 se necesitaban para mejorar las infraestructuras del entorno, con la construcción de una rotonda de acceso, la ampliación de un vial próximo y una pequeña intervención paisajística.
No fue hasta abril de 2007 cuando se colocó, por fin, la primera piedra con la previsión de que los trabajos no durasen más de 18 meses. Aquel plazo, obviamente no se ha cumplido, y el Hospital no ha estado listo para entrar en funcionamiento hasta ahora.

Un hospital de altura

El Hospital Tres Mares va a disponer de 20 habitaciones individuales, aunque la amplitud de las estancias permite que se puedan desdoblar, duplicando el número de camas. La previsión es que la estancia media de los ingresados oscile entre cinco y siete y días.
Más relevante que el área hostelera del centro –el alojamiento de pacientes– son las atenciones que se van a prestar. El nuevo Hospital contará con especialidades médicas y quirúrgicas que cubrirán la gran mayoría de las patologías comunes. Mientras las especialidades médicas abarcan campos como la cardiología, neumología, digestivo, medicina interna, reumatología, rehabilitación y anestesiología, entre las quirúrgicas figuran la cirugía general, oftalmología, otorrinolaringología, urología, tocoginecología, traumatología y cirugía ortopédica.
El Hospital también cuenta con un área de consultas externas y una pieza clave en cualquier centro sanitario, un servicio de urgencias que funcionará las 24 horas del día. En él habrá dos boxes de atención, sala de resucitación cardiopulmonar, área de tratamientos para curas y yesos, y una sala de telemedicina.
Los cirujanos, por su parte, dispondrán de dos quirófanos equipados con tecnología de vanguardia y una zona de despertar postquirúrgico.
Los servicios centrales incluyen laboratorio, farmacia y radiología, tanto convencional como ecografía y escáner.
El reparto de espacios se completa con un área de rehabilitación, en la que no falta un gimnasio, y un área administrativa, con servicios generales y archivo.

Colaboración con otras Comunidades

El Hospital Tres Mares ha sido diseñado para que pueda dar cobertura a una población superior a las 50.000 personas, aunque el área que va a atender –especialmente despoblada– no llegue a los 20.000 habitantes. Ese sobredimensionamiento ha aconsejado ofrecer sus servicios a pacientes de otras comunidades vecinas, un paso lógico desde la óptica de lo que debe ser un sistema nacional de salud, y que contribuirá a la sostenibilidad económica del centro. Ya ha habido reuniones con el consejero de Sanidad de Castilla y León, con el fin de valorar las posibilidades de colaboración para extender la cobertura del Hospital Tres Mares a la zona norte de Palencia, cuyos habitantes también han acogido de muy buen grado la construcción de este hospital, aunque tampoco son cuantiosos en número.
El cumplimiento de la promesa del Gobierno regional de dotar a Campoo de un hospital comarcal de estas características va más allá de las prestaciones sanitarias y asistenciales que, por primera vez, tendrán los habitantes de la zona sin necesidad de desplazarse a Torrelavega o a Santander. Los beneficios del Hospital Tres Mares se harán notar también en los empleos directos –alrededor de 130– e indirectos que va a generar en la comarca.
Atrás queda la larga lucha de la población local por contar con un centro como el que se va a inaugurar y al que voces críticas han tachado de demasiado ambicioso para las posibilidades de las arcas regionales, y es que una vez construido el centro, el Sistema Cántabro de Salud deberá soportar un coste muy elevado por paciente, ya que se espera una ocupación relativamente baja. En este caso, las necesidades sociales se han antepuesto a las consideraciones económicas.

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