Despedidas con mucha acción
Disfrutar de una despedida de soltero es una experiencia inolvidable y, hasta no hace mucho, irrepetible para los contrayentes. Pero, como otras muchas celebraciones, se ha sofisticado en los últimos años, hasta el punto que la ‘despedida’ no se limita a una noche de fiesta sino que incluye todo un fin de semana de actividades. Conscientes de que el público demanda nuevas experiencias, los responsables de la empresa cántabra K2 Aventura Tour han convertido este abandono de la soltería en todo un paquete de actividades que, si estuviésemos en otro continente, los etnógrafos enseguida relacionarían con supuestas pruebas de emancipación: descensos de barrancos, ratfing, paintball y, para quienes no renuncian tampoco a la buena vida, un día de relajamiento en el balneario de Puente Viesgo.
Pedro Luis Herrera y Oscar Sánchez son los propietarios de K2 Aventura Tour, una empresa que fundaron hace trece años fruto de su pasión por los deportes de montaña. Con el paso del tiempo, sus actividades se fueron diversificando y hace cuatro años se especializaron en organizar despedidas de solteros.
Adrenalina y medio natural
A K2 empezaron a llegar grupos que querían vivir experiencias excitantes en las despedidas de soltero y finalmente, la empresa optó por preparar todo un paquete de servicios de convivencia y aventura para esta nueva demanda, la de quienes están deseosos de hacer algo distinto y recordarlo como tal. Todo está minuciosamente organizado: los clientes llegan en grupos los viernes por la noche a Torrelavega y ya ahí les reparten la planificación de todo el fin de semana y les dan las opciones de las casas rurales en las que se pueden hospedar el viernes y el sábado.
A las 9.30 de la mañana del sábado, sin esperar más, los participantes en la despedida –que pueden ser hombres o mujeres, siempre que estén en buenas condiciones físicas– se lanzan a hacer bajadas de barrancos, descenso de rápidos en canoas colectivas o individuales y otras actividades que mantienen su adrenalina activa hasta las dos de la tarde, hora en que son trasladados a un restaurante para disfrutar de una buena comida.
No se pueden permitir mucho reposo, porque a partir de las cinco de la tarde, vuelve a la acción con partidas de paintball en la que los participantes se ponen perdidos de pintura.
El paquete, junto a un regalo para el novio, tiene un coste de 120 euros por participante que, por una cantidad añadida, puede recuperarse de tanta actividad el domingo con un tratamiento de relax en el balneario de Puente Viesgo.
Las actividades se desarrollan en distintos parajes al aire libre, entre ellos el pantano del Ebro, y en instalaciones de la comarca de Campoo y de Torrelavega.
Clientela foránea
Las fiestas de despedida ya no se celebran, necesariamente, allí donde vive el contrayente o sus amigos. En el caso de K2 Aventura Tour, un 80% de los participantes proviene de otras comunidades autónomas, en especial del País Vasco. Según Herrera, la razón es que “la gente quiere desfogarse fuera de sus lugares de origen”.
Lo único que no controla K2 es la despedida de soltero en sí, con la celebración que los amigos hacen esa noche: “Es un tema que sólo les compete a ellos”, zanja el empresario.
Multiaventura San Vicente, otra empresa que se dedica a organizar despedidas de soltero y trabaja en la zona de San Vicente de la Barquera, confirma todos estos extremos. Las actividades que más demandan sus clientes son el paintball, el descenso de barrancos y los de canoa por el río Deva. A las despedidas que organiza suelen acudir grupos de cuatro a quince personas y, también, casi un 80% de su clientela procede del País Vasco.
Marcos Celis, uno de sus responsables, explica que el origen de este tipo de iniciativas no tiene mucho más de tres años: “La gente estaba cansada de emborracharse y prefiere quedarse con otro tipo de recuerdos”, sentencia.
Los tiempos y los gustos han cambiado y el novio ya no sólo se viste de pollo, de superman, de torero o de cualquier otro absurdo disfraz del amplio elenco que se ha popularizado para las despedidas, ni la novia tiene por qué limitarse a una decoración igual de disparatada y casi siempre más comprometida. Ahora, unos y otros pueden contratar un cóctel de experiencias y disfrutar con sus ‘colegas’ de un fin de semana muy especial, aunque ya no tiene por qué ser irrepetible.