Donde el TAV pierde su nombre
Si salvar la Cordillera Cantábrica plantea serios problemas por su difícil orografía, no son menores los que se deben salvar para hacer llegar el tren de alta velocidad hasta Santander, a través de una zona muy densamente poblada donde crear un nuevo corredor es casi una hazaña.
Para este último tramo, los ingenieros han ofrecido la posibilidad de optar entre un nuevo trazado o duplicar y acondicionar la vía ya existente. Ambas propuestas iniciaban su recorrido en la estación de Los Corrales de Buelna y finalizaban en Guarnizo donde el proyecto del TAV conectará con la prevista implantación de una doble vía entre Astillero y Santander.
La primera de las soluciones estudiadas, la denominada Variante 4, proponía una nuevo trazado entre Torrelavega y Renedo, que se separaría totalmente de la línea actual. El alto índice de población dispersa en la zona y el paso obligado del TAV por la estación de Torrelavega, reducía la ambición del resto del tramo hasta Los Corrales, al limitarse a proponer pequeñas rectificaciones de la vía ya existente. Igual ocurría con el tramo entre Renedo y Guarnizo, donde sugería un trazado apoyado sobre la línea actual y con pequeñas rectificaciones de curvas, que aumentarían su radio a 1.000 metros.
La segunda alternativa contemplada en el Estudio Informativo era mucho más conservadora, y por tanto, más barata. Apostaba, únicamente, por acondicionar el trazado actual, manteniendo las estaciones existentes a lo largo de todo el recorrido entre Los Corrales y Santander. Eso sí, se renovaría el armamento de la vía (carriles, balasto, traviesas etc.) y se rectificarían las curvas aumentando su radio mínimo hasta los 1.000 metros. Pero obviamente, el tramo así acondicionado habría de ser compartido tanto por los trenes de viajeros TAV de largo recorrido como por los convencionales de cercanías y mercancías.
Vías con tres carriles
Fomento ha optado finalmente por esta solución de acondicionar la vía actual y duplicarla, mucho más barata, aunque también mucho más lenta en su circulación y más larga en kilómetros. El Ministerio asegura que ha sido para evitar perjuicios futuros a poblaciones como Renedo, donde por cierto no habrá parada de Alta Velocidad. Fomento señala que la ejecución de un nuevo trazado para el tráfico de viajeros de largo recorrido, reservando el actual para el tráfico local y el de mercancías, supondría dejar la línea actual sin capacidad suficiente para acoger el movimiento futuro que prevé el Plan de Infraestructuras 2000-2007. Cabe deducir que el Ministerio no está dispuesto a gastar en mantenimiento del actual trazado y que, en el caso de construir uno nuevo de alta velocidad, dejaría morir poco a poco el existente allí donde no se solape con el TAV.
Para hacer posible el tráfico mixto que prevé la alternativa elegida, se aplicará un sistema novedoso en España de vías con tres carriles. Esto permitirá compatibilizar el ancho de vía internacional con el de Renfe. Lo que no se lograrán son velocidades dignas de un pretendido TAV. Así, la velocidad media en ese tramo no superará los modestos 91 km/h.
Aunque los plazos de ejecución del trazado de alta velocidad que nos unirá con Madrid siguen siendo todavía inciertos, los primeros pasos de esta importantísima infraestructura podrían empezar a concretarse en pocos meses. Coincidiendo con la campaña electoral del próximo año podría anunciarse la licitación del tramo más cercano a la capital cántabra, el que discurre entre Guarnizo y Nueva Montaña, cuyo proyecto para implantar una doble vía, se encuentra ya redactado.