El puerto, el puente y la comarca del Besaya
La comarca del Besaya está atravesando una profunda crisis. No es que me esté refiriendo a la actual crisis económica, de la que todos hablamos y la que todos padecemos. Me estoy refiriendo al estado de abandono y dejadez en que está sumida en los últimos años. La reconversión de los ochenta ha transformado la comarca, la ha hecho perder ese protagonismo industrial que lideró durante décadas, pero no han sido sólo los cambios económicos los causantes de su decaimiento: el abandono por parte de la clase política de sus enormes posibilidades industriales y el nulo interés por relanzarla han motivado que la zona del Besaya no tenga nada que ver con lo que fue.
La actual apuesta es potenciar el turismo. Qué duda cabe que con lugares como Santillana del Mar, Comillas o el propio Miengo, el turismo es una buena opción. Pero no hay que engañarse, no puede ser la única. Basta con echar una mirada a la situación actual. Las crisis ponen de manifiesto que las economías con alto contenido tecnológico soportan mucho mejor estos periodos que aquellas que están basadas en el turismo y la cultura. Y sin embargo, las Administraciones no lo toman en cuenta.
Como alcalde de la zona y como conocedor de la realidad considero imprescindibles dos grandes infraestructuras para relanzar la vida económica de la comarca. La primera de ellas, el puerto deportivo de Suances. Son enormes las posibilidades estratégicas y económicas que aportaría, y que se llevan discutiendo desde hace décadas. Según el Gobierno regional, se trata de un proyecto poco idóneo. Afirman que, según un Estudio de Impacto Ambiental, esta obra es inviable por un problema de movimiento de lodos contaminados o similar. Pero parece que no siempre fue así. Recuerdo perfectamente que abril de 2003, el que en esa fecha fuera consejero de Obras Públicas, Miguel Ángel Revilla, daba a conocer en Suances, ante cerca de 200 personas, el que iba a ser el “futuro macropuerto deportivo de la villa”, con capacidad para 1.135 embarcaciones y una inversión de más de 15 millones de euros. Pero además, aprovechó la ocasión para presentar la maqueta del proyecto de construcción de una nueva embocadura a la ría de San Martín, que supondría alargar 1.200 metros la actual dársena oeste para mejorar el acceso a la zona marítima de la villa. Una obra que suponía la inversión de casi 30 millones de euros.
¿Antes era posible y ahora no? ¿Es tan sólo por un tema de inversiones?
Si es cierto que no es ambientalmente posible acometer este puerto en Suances, se podrían estudiar otras posibilidades. Una de ellas es trasladarlo a la zona de las Canteras de Cuchía, donde sí es posible remover los rellenos artificiales, ya que se trata de un área donde ya hubo tránsito e históricamente Cudón tuvo actividad como puerto. De esta forma se aseguraría la navegabilidad en la entrada de la Ría de San Martín. Esta actuación sería complementaria a la Ciudad del Cine, un proyecto de indudable valor para la zona.
La segunda de las infraestructuras que considero imprescindible es el Puente que uniría Requejada y Suances por Cortiguera. Enlazar Suances y parte de Santillana del Mar con la Autovía de la Meseta supondría un avance enorme en las comunicaciones de la comarca y, como a su vez enlazaría con Santander y el Arco de la Bahía, el impulso que supondría esta infraestructura para vecinos, empresas y visitantes es incalculable. Pero aún así, y aunque proyectos ha habido e incluso hay, no llega a fraguarse. Es una pena que el Gobierno regional no vea las enormes posibilidades de esa obra y, sin embargo, las vea en otras cuyo coste económico está resultando verdaderamente alto y cuyo nivel de tráfico nunca llegará a ser parecido al que tendría el Puente de Requejada.
Sólo con estas dos obras que planteo, la comarca del Besaya podría recuperar parte del protagonismo económico que una vez tuvo, al abrir nuevas posibilidades de negocio, porque es bien conocida la importancia que tienen las comunicaciones en las estrategias empresariales.
No cabe duda que se podrían acometerse más proyectos pero los que he mencionado quizás sean los realmente estratégicos. Estos y algunos otros espero recopilarlos en un Plan Urgente en el que debemos participar las diferentes Administraciones públicas y en el que también sería de gran utilidad contar con la colaboración de la sociedad civil. Es un trabajo de todos, aunque sea el Ayuntamiento de Miengo el que haya puesto en marcha la iniciativa. No sería necesaria una inversión desorbitada sino una férrea voluntad por parte de todos. Y un plazo: cinco años. En este tiempo, la comarca del Besaya podría empezar a remontar y a recuperar parte de ese protagonismo que hace unos años tenía.
Avelino Cuartas
Alcalde de Miengo