Emprendedores contra viento y marea

A la puerta de la Cámara de Comercio no dejan de llamar personas que buscan una salida en el autoempleo: “Estamos trabajando al 100% de nuestra capacidad”, confirma Isabel Cuesta, su directora de Formación y Creación de Empresas. Con menos recursos económicos y humanos atienden al mismo número de emprendedores que antes. En los dos últimos años, los peores de la crisis, han intentado llevar a buen puerto más de 2.500 iniciativas y han tramitado el alta de unas 700 nuevas empresas. Ocho de cada diez eran aventuras individuales.
Desde 2010 también han impartido más de 300 horas de formación. De hecho, la asistencia a uno de sus cursos suele ser la primera toma de contacto con la Cámara para emprendedores como Sara C. Sánchez. La bióloga recuerda que fue uno sobre ‘Mujer, autoempleo y sectores emergentes’ lo que le impulsó, finalmente, a convertirse en consultora: “Me enseñaron a tener visibilidad y a utilizar las redes sociales, además de ofrecerme unas breves nociones sobre finanzas que no conocía”, destaca.
Otro taller, titulado ‘Reflexiones antes de emprender’, unido a unos cuantos ahorros y a un poco de ayuda familiar supuso el pistoletazo de salida para que Carlos Manzanares fundara la empresa de jardinería Neogarden.

La importancia del asesoramiento

A buena parte de estos emprendedores, la Cámara les ayuda a redactar un plan de empresa para que la puesta en marcha de su negocio se haga con ciertas garantías. Un servicio de asesoramiento que Manzanares considera “todo un lujo” y califica “con un diez”.
A este ex directivo de Panasonic que tuvo que reinventarse tras quedarse en paro, le ayudaron a rematar su proyecto porque ya había desarrollado por su cuenta el plan de marketing y la imagen corporativa de Neogarden.
Con otros emprendedores empiezan de cero: “Cuando acudí a la Cámara era un estudiante sin ningún tipo de experiencia en el mundo de la empresa y su ayuda fue fundamental en los primeros días”, admite Jaime Gómez Obregón, gerente de Iteisa.
El fisioterapeuta Pablo Enríquez se encontraba un tanto perdido después de haber vivido en Finlandia y acudió en busca de orientación sobre la forma jurídica que debía adoptar su empresa, las ayudas y subvenciones a su alcance, la fiscalidad o la financiación más adecuada.
La mayoría de los emprendedores conoce bien su sector de actividad pero no todas esas circunstancias legales y económicas que muchas veces les desaniman: “Sabía lo que quería hacer en mi trabajo pero no cómo constituir la empresa”, señala Isabel Lamelas, fundadora de la empresa de ocio y tiempo libre Atrium. Unos meses después puede presumir de haber sido galardonada con el Premio UCEM en el sector servicios del Ayuntamiento de Santander y con el de Fomento del Empleo Autónomo que otorga ATA por la viabilidad de su negocio y por la relación calidad-precio de sus servicios.
Todos coinciden en agradecer la colaboración de David Ramos, técnico de la Ventanilla Única Empresarial, que agiliza los trámites de constitución de nuevas sociedades. “El papeleo me desbordaba y sin su ayuda no hubiera podido hacerlo. Hoy es el día que les vuelvo locos a preguntas y siempre me responden con una sonrisa”, dice Mariana Videgain, una bilbaína que en los dos últimos años ha abierto una tienda y un taller en Puertochico.
Videgain defiende que la Cámara “hace mucho por nosotros [los comerciantes]”. “Espero que recapaciten sobre su falta de financiación, porque ¿quién velará por nuestros intereses?”, se pregunta.
Desde la propia entidad, defienden los resultados que están consiguiendo pese a su reducido presupuesto: “Ahora todos se apuntan a decir que trabajan con emprendedores pero nosotros venimos haciéndolo desde hace 20 años con eficacia y eficiencia”, recalca Cuesta.

Apostar por la vocación

L a mayoría de los emprendedores no buscan cubrir nuevos nichos de mercado. Sólo pretenden hacer lo que mejor saben con independencia de cómo se encuentre su sector. Mariana Videgain se ha lanzado a confeccionar tocados y vestidos de novia pese a la crisis del comercio y al bajón que han sufrido los presupuestos de las bodas. Javier Palacios, un apasionado de la música, acaba de crear su propia productora, aunque cada vez haya menos eventos que organizar y ha conseguido la gestión del ‘Escenario Santander’, el auditorio de Las Llamas, donde tiene previsto desarrollar un intenso programa de conciertos y de cursos de formación en materias audiovisuales para jóvenes.
Tampoco son buenos tiempos para el medio ambiente y mucho menos para la obra pública, pero la consultora Sara Sánchez se muestra optimista: “Se necesitan profesionales que conozcan bien el sector y que sepan responder a las exigencias sobre protección de la naturaleza y preservación de la biodiversidad que impone la legislación europea”, recuerda.
A veces, solo es cuestión de observar la realidad con otro prisma. Carlos Manzanares apostó por una empresa especializada en diseño y mantenimiento de jardines, un negocio ligado a la construcción de viviendas. Pero tenía sus razones: “Un bonito jardín o terraza, además de funcionalidad y practicidad, aporta valor económico a una casa”, explica. Y ahora, que tantas personas quieren vender sus viviendas, “pueden mejorar el atractivo de los inmuebles y ayudar a que se revaloricen”.

Buscar en aquello que destaquemos

Las circunstancias económicas han cambiado el modelo de negocio que muchos tenían pensado. Pero, como explica el ingeniero Jaime Gómez, eso no tiene porqué ser negativo: “Antes, unos pocos proyectos representaban la mayor parte de la facturación y ahora nuestras facturas son más pequeñas pero tenemos muchas más”, dice. Paradójicamente, ese cambio les ha servido para hacer un negocio más sólido y menos vulnerable a los impagos, que aunque han aumentado en número son menores en cuantía.
Poner en marcha un centro de bienestar personal cuando la gente se plantea qué gastos puede reducir también puede parecer osado. Pero el fisioterapeuta Pablo Enríquez está convencido de que los cántabros vamos a aprovechar esta crisis para tomar conciencia de qué es lo realmente importante en la vida: “Cuando todo va mal fuera, el mejor refugio está dentro y, si te encuentras bien, aguantas mejor la presión, eres más creativo y desarrollas tus capacidades”, dice.
Experto no sólo en restablecer el físico de las personas sino también sus emociones, Enríquez recomienda dejar de quejarse y buscar aquello en lo que más brillemos puesto que la felicidad o el dinero llegan con la autorealización personal.

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