Los hosteleros esperan que los eventos de 2014 alivien la mala marcha del sector
Quizá no haya sido tan malo como 2012, pero 2013 no ha sido un buen año para los hosteleros, como para casi nadie. Ni sombra de recuperación, aunque el récord de pernoctaciones en agosto insufló algo de aire para poder aguantar la recaída de la clientela doméstica. Emérito Astuy, presidente de la Asociación de Hostelería de Cantabria dejó meridianamente claro lo duro que está siendo este periodo (“en Cantabria hay auténticos héroes detrás de cada barra y detrás de cada recepción de hotel”, dijo). Con esa legitimidad, pidió agilidad a los políticos para resolver algunas de las reclamaciones del sector “que ya nos prometieron el año pasado en este mismo acto”, como recordó ante sus asociados que llenaban el Paraninfo de la Magdalena en su fiesta anual.
En concreto, Astuy se refería a medidas como las ordenanzas de terrazas o la posibilidad de que un bar tenga una pequeña cocina; que desaparezcan las limitaciones de distancia para abrir locales hosteleros; que se aclaren los horarios de apertura y que se pueda ofrecer música en directo. Algunos municipios, como Santander, se habían ofrecido hace un año a resolverlo con premura, pero las reformas siguen en tramitación y hay casos, como el de la música, que necesitan el consenso del Gobierno regional, que tiene parte de las competencias. En otros municipios ni siquiera se han abordado estos asuntos.
Astuy aludió a la reciente prohibición de las aceiteras rellenables como una muestra de la escasa sensibilidad del legislador, en este caso nacional, ante los problemas del sector: “Es crear un problema donde no lo había. Ahora, utilizar aceiteras irrellenables nos costará siete veces más”.
Los hosteleros insisten en que están sufriendo un fuerte aumento de los costes y de los impuestos al tiempo que cae la demanda, por lo que se han tenido que refugiar en una política de supervivencia: más horas de trabajo, rebajas de precios y más creatividad. Pero eso no es suficiente para asegurar la continuidad de los negocios y su presidente manifestó tajante que “es posible que la economía esté mejorando, pero no hay nada que celebrar mientras no se cree empleo y repunte el consumo”.
Tanto el alcalde de Santander como el presidente de Cantabria aventuraron una mejoría en 2014, como consecuencia de un cambio en la tendencia económica y de los dos eventos que marcarán el ejercicio, la inauguración del Centro Botín, para el que se auguran 200.000 visitantes en su primer ejercicio, y el Mundial de Vela, que no solo atraerá a competidores y acompañantes sino que mostrará Santander en las pantallas de muchas televisiones del mundo, ya que se esperan 600 medios de comunicación acreditados.
Ignacio Diego recordó a los asistentes las inversiones que tiene previstas su Gobierno relacionadas con el sector, como los cañones de innivación de Brañavieja o el Teleférico de Vega de Pas, que saldrán a licitación próximamente; la ampliación del campo de Golf de Abra del Pas y algunos otros proyectos financiados con recursos privados. “2014 va a ser un año especial y entre todos tenemos que hacerlo más especial”, resumió.
El premio Horeca de este año le fue otorgado al coreógrafo y bailarían torrelaveguense Javier Castillo, más conocido como ‘Poty’ que desde hace cuatro años reside en EE UU donde tiene responsabilidades sobre la versión norteamericana de ‘Mira quien baila’, un programa dirigido a la comunidad hispana que está teniendo un enorme éxito, como ya ocurrió en España.
Poty recordó la trayectoria de su familia en el gremio de hostelería, que continúan sus hermanos, y su permanente vinculación a Cantabria, hasta el punto que hizo desplazarse a su región de origen a un equipo de la revista estadounidense People para hacerle un reportaje fotográfico tras haber sido elegido por la revista como uno de los 50 hombres más atractivos de EE UU.