PANORAMA INTERNACIONAL
Petróleo en las Malvinas
Una vez más, un gobierno impopular argentino está alborotando las islas Malvinas ya que recientes estudios sugieren que puede haber mucho petróleo y gas bajo unas aguas que Argentina siempre ha reclamado como suyas.
Bajo el mandato de los Kirchner algunos negocios han tenido que afrontar nacionalizaciones o el acoso de una legislación punitiva, mientras otros han florecido por considerarse leales al Gobierno. Pero Argentina solo debería mirar alrededor suyo, a Brasil, Chile y Uruguay, para comprobar cómo gobiernos responsables de centroizquierda han logrado un progreso social duradero respetando el papel de la inversión privada y la santidad de los contratos.
Un liderazgo argentino más maduro consideraría la exploración petrolífera en las Malvinas como una oportunidad económica, no política y una Argentina más amistosa podría beneficiarse mucho de la cooperación con sus vecinos del Atlántico Sur. El petróleo podría proporcionar la base económica para que los habitantes del archipiélago declarasen su independencia, algo a lo que Gran Bretaña seguramente no se resistiría.
The Economist
La Premier de las deudas
Muchas crisis financieras empiezan con un mismo problema: demasiada deuda. Un mal presagio para el fútbol inglés, ya que la Premier acumula el 56% de la deuda del fútbol europeo. El Liverpool debe 237 millones de libras y el Manchester United, 716 millones. ¿Por qué los grandes clubes se permiten llegar a tan precaria situación?
Algunos empresarios británicos se han reunido en un intento de comprarle el Manchester United a la impopular familia Glaze, acusada de jugar irresponsablemente con una de las instituciones deportivas más queridas. Pero, los propietarios tramposos no son más que una parte de la extraña economía del fútbol. También está la irracionalidad de los aficionados, que piden los mejores jugadores a cualquier precio. Ganar a toda costa es un modelo de negocio terrible. Si los salarios exceden a los ingresos, la ambición se transforma en colapso, algo de lo que el Leeds y el Portsmouth pueden dar fe.
La prudencia no compensa. Imaginemos que un entrenador de la Premier anunciara que su primer objetivo es equilibrar el balance. De hecho, no hay que imaginarlo porque acaba de hacerlo Arsène Wenger, que tiene un master en Economía y ha puesto la salud financiera del Arsenal por encima de los trofeos. Como consecuencia, no deja de recibir críticas por no comprar jugadores extranjeros caros.
Los aficionados deberían ser más cuidadosos con lo que quieren ya que el precio de la victoria puede dejar a un club más endeudado que antes.
The Times
Letonia, una vez más
Una nueva hornada de emigrantes de la Europa del Este, esta vez de Letonia, ha llegado para sazonar el estofado de nacionalidades y culturas que, cocido durante siglos, da a Gran Bretaña su sabor. ¿Porqué vienen? Porque Letonia tiene unas tasas de desempleo del 23%.
Las solicitudes de trabajo en Gran Bretaña por parte de letones se han duplicado el año pasado. Su aún modesta presencia no debería escocer a algunos británicos de mentalidad insular, que tendrían que darles la bienvenida cariñosamente por todo lo que han contribuido al mundo y lo que pueden hacer también por Gran Bretaña. No en vano, de Lituania era el filosofo Sir Isaiah Berlin; el pintor Mark Rothko; Sergei Eisenstein, el director del Acorazado Potemkin; Nicolai Poliakoff, el creador del Coco el payaso, así como Mikhail Baryshnikov, el bailarín nacido en Riga.
The Times
Impuesto a los refrescos, solución sana.
Es raro que una sola idea sirva para solucionar dos problemas importantes, pero una propuesta fiscal sobre las bebidas azucaradas de refresco del estado de Nueva York es la solución 2×1. La tasa de un penique por onza sobre las sodas y otras bebidas azucaradas es una forma desesperada de recaudar el dinero que necesita la ciudad y puede ayudar a que disminuyan las tasas de obesidad, disparadas en años recientes.
Los más pobres, a quienes les faltan alternativas saludables para alimentarse, suelen abusar de refrescos con azúcar. La gente con menos ingresos tiende a sufrir más de obesidad, diabetes y otras enfermedades relacionadas. Los costes sanitarios para combatir estas enfermedades se están incrementando de forma permanente. Un análisis del déficit público estima que los problemas de obesidad le cuestan al Estado alrededor de 76.000 millones de dólares anuales, de los que este impuesto aportará cerca de 10.000.
Michael Bloomberg ha comparado el impuesto con las altas tasas sobre los cigarrillos, ya que también puede ayudar a recortar el consumo en un 10%. Si aprueban la subida, los legisladores podrán decir que ya han hecho algo constructivo este año.
The New York Times