Santander sale a buscar congresistas a Europa

2010 no fue un buen año para el mercado congresual en Santander, que ingresó 35 millones de euros, un 9% menos que en 2009. Se organizaron 360 eventos de todo tipo, pero el número de asistentes descendió un 8%. A pesar de estas cifras, el sector no muestra desánimo ya que confía en el potencial que aún tienen los viajes de trabajo, frente a la tendencia al estancamiento que afecta al turismo vacacional.
Ese potencial de futuro ha animado a decenas de ciudades españolas a lanzarse a la construcción de enormes recintos destinados a albergar actos multitudinarios. Cuando sus atractivos naturales o sus comunicaciones no bastan para atraer al turista de negocios, el más codiciado por su nivel económico (se calcula que gasta unos 300 euros al día), deciden apostar por sedes de calidad.
La dura competencia que han empezado a plantear los palacios de congresos de provincias vecinas, como Burgos, Logroño y Asturias, que acaba de inaugurar el Centro Niemeyer, explica el descenso en el número de eventos celebrados en la capital cántabra según la responsable de la empresa Aforo, Nieves Collantes. Esta organizadora de congresos advierte que algunas de estas instalaciones aventajan en capacidad a las existentes en Cantabria, donde hacen falta varias sedes para acoger congresos de dos mil o tres mil personas, lo que origina molestias y un aumento de los gastos.
En realidad, ocho de cada diez eventos celebrados el año pasado no requerían aforos amplios. Es más, el 41% de los actos no superaba los cincuenta asistentes, porque en la estadística se incluyen también jornadas y seminarios (40%), o simples cursos (33%), lo que justifica que la Universidad aloje la cuarta parte de todos los eventos que se celebran en Cantabria y que solo sea superada como sede por los hoteles.
De los 61 congresos propiamente dichos que se celebraron el año pasado, sólo dos superaron el millar de asistentes. A cambio, hubo 32 convenciones y un 5% de eventos fueron viajes de incentivo, el segmento que más está acusando la crisis.
Desde Santander Convention Bureau, un organismo público encargado de captar este tipo de turismo, reconocen que la competencia es fuerte y han optado por dar a conocer Santander en los mercados europeos. Las nuevas conexiones aéreas internacionales se han convertido en la herramienta que necesitaban, puesto que, sin un enlace aéreo directo, Santander no podía aspirar a los congresos y encuentros profesionales que saltan fronteras. Un mercado en el que se necesita sembrar con cierta antelación, por lo que no se verán los resultados hasta que pase algún tiempo.

El destino convence

Por suerte, todas las fuentes del sector coinciden en que la ciudad sigue contando con muchas armas para convencer. “Cuando ya conocen Santander es fácil que la balanza caiga de nuestro lado”, mantienen desde la oficina municipal de congresos. De ahí que su estrategia se centre en invitar a operadores europeos y ofrecer visitas in situ a entidades que dudan dónde celebrar su próximo congreso. “Las visitas suelen resultar definitivas para la toma de decisiones”, afirman.
El congreso de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc) que atraerá a Cantabria a unos dos mil participantes en junio de 2012 es una de las citas que les llena de orgullo, ya que varias ciudades habían presentado su candidatura.
Los congresos cada vez son más disputados, pero el trabajo de promoción ya está dando resultados y las perspectivas para 2012 y 2013 son halagüeñas. El Palacio de Exposiciones y Congresos de Santander ya tiene varios eventos en la agenda del año que viene, algunos de relevancia. Después de ganarle la partida a San Sebastián, acogerá en mayo de 2012 a los 3.000 participantes en el congreso de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia.
Aunque el tiempo medio de estancia de los turistas científicos y de negocios va de dos a cuatro días, su permanencia deja tan satisfechos a los hosteleros como a los propios visitantes, ya que, según las encuestas, el 50% vuelve acompañado de su familia en los dos años siguientes.

Menos días de montaje

El perfil del congresista sigue indicando que procede del ámbito médico-sanitario y de las empresas privadas, aunque se aprecia un cambio de comportamiento, ya que los organizadores han reducido mucho los gastos, sobre todo en comidas y programas sociales. Otra estrategia para ahorrarse algunos euros en los eventos es emplear el menor tiempo posible en el montaje y desmontaje de la sala, para abaratar los gastos de alquiler.
Las presentaciones fastuosas tampoco abundan porque, como explican fuentes del Palacio de Exposiciones: “la originalidad suele depender del presupuesto”. La ventaja es que sedes como ésta son muy versátiles y albergan desde juntas de accionistas hasta exposiciones, cenas de gala o ferias alimentarias.
Los presupuestos más ajustados están llevando a los organizadores a encargar menos artículos promocionales y a tratar de conseguir que corran a cargo de las instituciones públicas, a las que también suelen pedir facilidades de acceso a lugares turísticos.
La competencia no solo enfrenta a las ciudades sino también a los proveedores de servicios (azafatas, traducción simultánea o catering), lo que está obligando al sector a hacer una apuesta por la calidad.

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